Jesús lloró.

Al llegar a aquel lugar
no podía dejar de mirar
a su hermana por él llorar.
Al llegar a aquel lugar
no podía dejar de mirar
a sus vecinos por él gritar.

Al llegar a aquel lugar
no podía estoico quedar,
sino en mi humanidad llorar.
Pues yo a él le amaba
y era amigo de su hermana
que postrada en suelo lloraba.

Sí, lloré aun cuando sabía
que mi amigo se levantaría
y en su estado no permanecería.
Sí, yo lloré ante su tumba
aun cuando creía
que él de allí saldría.

Sabía bien que él resucitaría,
que al escuchar mi voz poderosa
su vida nuevamente recobraría.
Pues los muertos mi voz oirán
y del sepulcro se levantarán,
y la vida que les doy obtendrán.

Por Misael Susaña. Todos los derechos reservados. Esta publicación no puede ser reproducida ni distribuida, de ninguna manera, sin el permiso del autor.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s