Sé fuerte y valiente.

Josué, hijo de Nun, fue uno de los doce espías enviados a reconocer la tierra que Dios había prometido dar a los hijos de Israel (Canaán). De los doce espías, Josué fue uno de los dos que sobrevivió; porque a diferencia de los otros diez, Josué había dado un buen informe de la tierra y había invitado al pueblo a confiar en Dios.

CaballeroDespués de la muerte de Moisés, Dios le dijo a Josué: “tú darás a este pueblo posesión de la tierra que juré a sus padres que les daría” (Josué 1:6). Así que aquí tenemos a Josué, frente a un pueblo que todavía no había poseído la tierra prometida. Y que para poseerla tenía que enfrentar a «los amorreos, ferezeos, cananeos, heteos, gergeseos, heveos y jebuseos» (Jos. 24:11). Además, el pueblo ya era numeroso, cientos de miles de personas. Y su líder Moisés, un profeta único en Israel que había conocido al Señor cara a cara, a través de quien Dios hizo señales y prodigios ante los egipcios, y hechos grandiosos y terribles a la vista de todo Israel, ese líder había muerto. “¿Yo? ¡Yo… yo no soy Moisés! ¿Yo tan solo soy el ayudante? ¿Qué pasará con todo este pueblo? ¿Me seguirán como lo hicieron con Moisés? Si fueron rebeldes aun cuando Moisés vivía, ¿cuánto más ahora que él ha muerto?” –no sería extraño que cosas como esas pasaran por la cabeza de Josué. Sigue leyendo

Una promesa que Jesús hizo antes de irse.

Antes de que Jesucristo ascendiera al Padre que lo había enviado, Él le hizo la siguiente promesa a Sus discípulos que quedaron en este mundo: “En verdad, en verdad os digo: si pedís algo al Padre, os lo dará en mi nombre” (Juan 16:23).

Primero, nótese la amplitud de la promesa: “si pedís algo”. La promesa es muy amplia ya que no se limita a algunas cosas, sino a “todo lo que le pidan” (NVI).

Segundo, nótese el medio: “si pedís… al Padre”. La oración es el medio por el cual recibimos de Dios aquellas cosas que queremos. Así lo ha establecido Dios. Si no utilizamos este medio no debemos esperar obtener las cosas que queremos.

Tercero, nótese la promesa en sí: “os lo dará”. Jesucristo le prometió a Sus discípulos que Dios les concedería todo lo que ellos pidieran a Dios por medio de la oración. “Obtendrán lo que piden”, Jesucristo prometió a los creyentes que oran.

Cuarto, nótese el fundamento: “en mi nombre”. Esto no es menos importante que todo lo anterior: el fundamento de una oración respondida es el nombre de Jesús. Eso significa que todo lo que se pide es de acuerdo a la voluntad de Dios y confiando únicamente en los méritos de Jesucristo.

Quinto, nótese la seguridad de esta promesa: “en verdad, en verdad os digo”. ¿Suena todo esto demasiado bueno para ser verdad? Jesucristo aseguró que esta promesa es cierta, es verdad. Por lo tanto, no cabe la más mínima duda de que se cumplirá.

¿Qué nos recuerda la “relación” de Wilfa Soto y Glyn Thomas?

A finales del año pasado, la complicada “relación” de Wilfa Soto y Glyn Thomas se volvió viral en los medios de comunicación. Wilfa vive en Cotuí (República Dominicana) con sus dos hijas en un estado de pobreza económica. Ella conoció, vía la Internet, a Glyn Thomas (de nacionalidad británica); quien se ofreció ayudarla a criar a sus hijas. Pero cuando él llegó al país se supo que no tenía dinero para transportarse desde el aeropuerto hasta la casa de Wilfa y mucho menos para regresar a su país. Wilfa, entonces, tuvo que pedir ayuda a la embajada británica para que Glyn regresara a su país. Ella ahora quiere, en sus propias palabras, que limpien su nombre porque la vergüenza no la dejar salir a ningún lado.

Ese caso me hizo recordar Romanos 10:11, que dice: “Pues la Escritura dice: Todo el que cree en El no será avergonzado”. Wilfa creyó que Glyn sería y haría más de lo que él en realidad era y podía hacer. Y como resultado ella fue avergonzada. Ahora, si somos sinceros, tenemos que confesar que todos nosotros en cierto grado hemos experimentado la dolorosa vergüenza que resulta de haber creído con todo el corazón que alguien era o haría algo cuando en verdad no fue así. Sin embargo, Romanos 10:11 nos dice que hay alguien en quien podemos creer con todo el corazón sin temor a ser avergonzados: Jesús (quien es Dios). Sigue leyendo

“Imposible” no existe en Su diccionario.

“Porque ninguna cosa será imposible para Dios” (Lucas 1:37).

El contexto de este versículo ilustra esa verdad acerca de Dios: primero en la vida de Zacarías y Elisabet, y segundo en la vida de María.

Zacarías era un sacerdote con una esposa llamada Elisabet. Ellos no tenían hijos porque Elisabet era estéril. Pero eso no era todo, ya ellos eran demasiado viejos como para tener hijos. Sin embargo, Dios le promete que ellos tendrían un hijo. Y así sucedió.

María era una virgen desposada con José. Es decir, ella estaba comprometida para casarse con José y nunca había tenido relaciones. Sin embargo, Dios le promete que ella daría a luz un hijo. Y así sucedió.

¿Cómo es posible que una mujer que no puede concebir quede embarazada? ¿Cómo es posible que una pareja que ya es demasiada vieja como para tener hijos tenga un hijo? ¿Cómo es posible que una mujer que nunca ha tenido relaciones quede embarazada y dé a luz un hijo? Humanamente hablando es imposible. Pero «ninguna cosa será imposible para Dios».

Dios obra generalmente a través de medios, pero Él es libre de obrar sin ellos, por encima de ellos o contra ellos. Ni la esterilidad de Elisabet ni la vejez de Zacarías detuvieron a Dios de cumplir Su promesa. Y Dios no necesitó a José para traer a un niño al mundo a través de María.

Es fácil creerle a Dios cuando vemos posibles medios que Dios pudiera utilizar para cumplir Sus promesas. Pero, ¿qué cuando esos medios no están, las puertas se cierran o las circunstancias parecen estar en nuestra contra? Aun así, podemos esperar en el Dios que no está limitado por nuestras limitaciones. Podemos confiar en el Dios para quien nada es imposible. Sin duda alguna Dios cumplirá todo lo que ha prometido, «porque ninguna cosa será imposible para Dios».