«[Los que luchamos para ser santos] evidentemente no somos amigos de Satanás… él no pelea contra sus propios súbditos. El hecho de que él nos ataque debería llenar nuestras mentes de esperanza» (J. C. Ryle).
«[Los que luchamos para ser santos] evidentemente no somos amigos de Satanás… él no pelea contra sus propios súbditos. El hecho de que él nos ataque debería llenar nuestras mentes de esperanza» (J. C. Ryle).