Tu empleo es un campo misionero.

Chico caminando

Una vez apliqué para trabajar en una organización cristiana que trabajaba en comunidades pobres, supliendo sus necesidades físicas y predicando el evangelio de Jesucristo. No fui contratado debido a que en ese entonces no tenía algo que se necesitaba para la posición a la cual aplicaba. Unos cuantos años después, me topé con el director de la organización, quien me preguntó si estaba trabajando. Yo le respondí que sí, que era maestro en una escuela. La siguiente cosa que él me dijo me dejó marcado. Esto fue lo que él me dijo: “¡Qué buen campo misionero!”.

Esa respuesta me marcó porque generalmente vemos a África o a Asia como campos misioneros, pero muy pocas veces vemos nuestro empleo como campos misioneros. ¿Será que Dios espera que seamos testigos de Jesucristo en todo lugar excepto en nuestros empleos?

QUÉ NO QUIERO DECIR

Antes de continuar quiero dejar claro dos cosas:

Primero, estoy consciente de que no todos los empleos presentan las mismas oportunidades para testificar de Jesucristo. Yo soy un maestro en una escuela que ha dado a conocer su creencia en Dios públicamente. Y en este país no está prohibido compartir tu fe públicamente. Este artículo no quiere decir que todos tienen esa misma libertad. Sigue leyendo

Un Padre todo-sabio y todopoderoso.

Hay padres que tienen el poder para darle a sus hijos todo lo que ellos quieran. Pero eso no siempre es algo bueno. Si los padres, sin pensarlo dos veces, les dan a sus hijos absolutamente todo lo que ellos piden; en muchas ocasiones no estarán beneficiando a sus hijos, sino perjudicándolos. ¿Por qué? Porque no es cierto que todo lo que los hijos desean es lo que ellos realmente necesitan; no es cierto que todo los hijos quieren es necesario justo ahora; no es cierto que todo lo que los hijos piden beneficiará sus almas.

Por otro, hay padres que saben lo que es mejor para sus hijos y procuran dárselo, pero muchas veces se ven obstaculizados porque ellos no pueden darle a sus hijos todo lo que ellos piensan que realmente necesitan.

Ahora, nuestro Padre celestial, de quien los creyentes venimos a ser hijos gracias a la obra de Jesucristo, no tiene las debilidades que mencionamos anteriormente. Dios no es como ese padre que le da a sus hijos todo lo que ellos piden; porque Él sabe que a veces pedimos mal, para gastar en placeres fuera de Dios que al final nos llevarán a la destrucción (Stg. 4:3, 4).

Pero Dios tampoco es como ese padre que aunque sabe lo que es mejor para sus hijos, no tiene el poder para dárselo. Dios está comprometido a darle a Sus hijos todo lo que ellos necesitan en el momento en el que ellos realmente lo necesitan (Jn. 16:23). Y así lo hará, porque nada es demasiado difícil o imposible para Él.

Dios es el Padre todo-sabio y todopoderoso. En otras palabras, Dios sabe lo que es mejor para Sus hijos y tiene todo el poder para darle lo mejor a Sus hijos. ¿No estás agradecido de tener a ese Dios como tu padre?

Mis tuits favoritos [8]

  • “La ley fue dada para que la gracia sea buscada; la gracia fue dada para que la ley sea cumplida” –Agustín, tuiteado por Miguel Núñez.
  • “Confieso que mi infidelidad ha sido grande y que mis pecados aun mayores, pero las misericordias de Dios son más grandes que ambas” –Augustus Toplady, tuiteado por Burk Parsons.
  • “La risa es un regalo de la gracia. Es un fuerte recordatorio de que la oscuridad no ganará” –Elliot Grudem.
  • “El legalismo dice que Dios nos amará si cambiamos. El evangelio dice que Dios nos cambiará porque nos ama” –Tullian.
  • “El universo físico no es un tesoro añadido a Dios, sino el jardín para gustar y ver la múltiple bondad de Dios mismo” –John Piper, tuiteado por Desiring God.
  • “Un buen recordatorio: la iglesia es principalmente un hospital para pecadores, no un museo para santos” –Timothy Keller.
  • “Toda la iglesia tienen todo el deber de predicar todo el evangelio a todo el mundo” –Charles Spurgeon, tuiteado por Keith Maddy.

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¡Sólo en Jesús hay salvación!

En Hechos 4 se relata como Pedro y Juan fueron arrestados debido a que ellos anunciaban al pueblo la resurrección en Jesucristo. Al Pedro y Juan ser llevados ante el concilio, Pedro es lleno del Espíritu Santo y les dice que la autoridad que ellos tienen para hablar y actuar viene de Jesucristo, quien había sido crucificado, pero quien también resucitó de entre los muertos. Y Pedro concluye de la siguiente manera:

“Y en ningún otro hay salvación, porque no hay otro nombre bajo el cielo dado a los hombres, en el cual podamos ser salvos” (Hch. 4:12).

Pedro está hablando aquí de Jesús y fue precisamente porque sólo Él puede salvar a Su pueblo que se le dio ese nombre (Mat. 1:21). “Y en ningún otro hay salvación” fue proclamado por Pedro y Juan con tanta confianza que su audiencia quedo maravillada. En María no hay salvación, en Mahoma no hay salvación, en Buda no hay salvación. Pero también eso nos incluye a ti y a mí: en nosotros mismos no hay salvación, no hay obra que podamos hacer por la cual podamos ganarnos la salvación. ¡Sólo en Jesús hay salvación!

Aparte de Jesús no podemos ser salvos del castigo por el pecado y del domino del pecado en nuestras vidas. Ese Jesús es, tal como proclamaron Pedro y Juan, Dios mismo que se hizo hombre. Ese Jesús es, a diferencia de todos nosotros, quien durante toda su vida siempre hizo lo bueno y nunca hizo lo malo. Ese Jesús es quien, aun siendo justo, murió en la cruz del calvario como el más vil criminal en el lugar de pecadores que se arrepienten y confían en Él.

En la cruz del calvario Jesús dijo “¡consumado es!”, indicando que Él ya había hecho todo lo necesario para la salvación de los pecadores. Y, tres días después, Dios Padre resucitó a Jesucristo, confirmando así que en sólo en Jesús hay salvación para los pecadores.

¿Y tú? ¿Ya has puesto toda tu fe en Jesús para salvación? Si no, este es un buen momento para hacerlo: confía exclusivamente en Jesús como tu único y suficiente salvador y serás salvado.