Nunca te dejaré ni desampararé.

Joven alejándose

Una de las promesas que Dios ha repetido a los Suyos a lo largo de la historia es: “No te dejaré ni te desampararé” (Deu. 31:8; Jos. 1:5; Sal. 94:14; Is. 41:17; Heb. 13:5). ¡Cuánto consuelo tenemos en esta promesa!

El Dios con quien hemos sido reconciliados, gracias a Jesucristo, nunca jamás se apartará de nosotros –bajo ninguna circunstancia–. Él no nos dejará en ningún servicio al cual Él nos llame. Él no nos desamparará en ninguna necesidad o aflicción en la cual nos encontremos. Más bien, siempre será nuestro Ayudador (estará con y por nosotros). Por lo tanto, no hay nada que temer. Spurgeon dijo:

“Sé osado para creer, pues Él ha dicho: ‘No te desampararé ni te dejaré’. En esta promesa Dios da a su pueblo todas las cosas. ‘Yo no te dejaré’. Ningún atributo de Dios dejará de ser empleado para nuestro bien. ¿Dios es poderoso? Entonces manifestará su poder en bien de los que en Él confían. ¿Es amor? Entonces con amor desinteresado tendrá misericordia de nosotros. Cualquier atributo que forme parte de su carácter de la deidad, será empleado en tu favor” (Lecturas matutinas, Febrero 23).

Ahora, el consuelo que tenemos en esta promesa se vuelve fortísimo cuando consideramos que Aquel que promete es omnisciente. Él no es como aquel novio que le dice a su novia que siempre la amará, pero cuyo amor se apaga con el pasar del tiempo. Él no es como esa esposa que dijo en el altar “hasta que la muerte nos separe”, pero que en verdad significó “hasta que la enfermedad nos separe” o “hasta que la pobreza nos separe”.

Dios conoce todo acerca de ti justo ahora y Él sabe todo lo que pasará en el futuro; y Él te dice: “No te dejaré ni te desampararé”. Eso implica que ninguna debilidad que puedas mostrar hará que la promesa de Dios tambalee; eso implica que ningún pecado que puedas cometer tomará a Dios por sorpresa. Termino con la siguiente estrofa del himno Cuán firme cimiento se ha dado a la fe:

“Al alma que anhele la paz que hay en Mí,
Jamás en sus luchas la habré de dejar;
Si todo el infierno la quiere perder,
¡Yo nunca, no, nunca, la puedo olvidar!”.

Mis tuits favoritos [7]

  • “Es algo muy bueno cuidar los viñedos de otros, pero no debemos descuidar nuestro propio crecimiento espiritual y madurez” –Charles Spurgeon, tuiteado por Resurgence.
  • “Las cosas malas obran para nuestro bien. Las cosas buenas no se nos pueden perder. Y las mejores cosas están por venir” –Jonathan Edwards, tuiteado por Timothy Keller.
  • “Sólo porque tú no puedas ver o imaginar una buena razón por la cual Dios permite que algo malo pase no significa que no exista una” –Timothy Keller.
  • “Que el pecado rompa tu corazón, pero no tu esperanza en el evangelio” –Wilcox, tuiteado por Tony Reinke.
  • “La acción de gracias es destronar a un dios y convertirlo en un regalo” (1 Ti. 4:3-5)” –Piper, tuiteado por Tony Reinke.
  • “Me duermo confiado en que seré un creyente mañana en la mañana no debido a mi libre albedrío, sino a la libre gracia de Dios” –John Piper.
  • “Nada de lo que yo sufro se acercará al sufrimiento de Jesús por mí. ¡Ay de mí por quejarme!” –John Piper.
  • “Aquellos que conocen a Dios serán humildes y aquellos que se conocen a sí mismos no podrán ser orgullosos” –John Flavel, tuiteado por Renewal Ministries.
  • “Los cristianos han aprendido que cuando no parece haber otra evidencia del amor de Dios, no se puede escapar de la cruz” –D. A. Carson, tuiteado por Renewal Ministries.
  • “Si fuera posible para mí alterar alguna parte de Su plan, lo único que haría sería arruinarlo” –John Newton, tuiteado por Renewal Ministries.

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“Dejo de ser una modelo de Victoria’s Secret para ser una esposa de Proverbios 31”.

Mujer con vestido

Kylie Bisutti es una mujer que tuvo lo que muchas chicas hoy en día anhelan: después de ganar una competencia de modelaje en el 2009, Kylie se convirtió en un ángel de Victoria’s Secret –una popular compañía que diseña lencería y otros productos de belleza femenina–. Sin embargo, poco tiempo después, ella dejó de modelar debido a que eso no iba acorde con sus valores cristianos. Ella dijo: “Dejo de ser una modelo de Victoria’s Secret para ser una esposa de Proverbios 31”. Mientras muchos consideran que tal cosa es una estupidez, Dios lo considera sabio.

Proverbios 31:30 dice: “Engañosa es la gracia y vana la belleza, pero la mujer que teme al Señor, ésa será alabada”. El versículo habla acerca de la gracia, la belleza y el temor al Señor. Veamos brevemente cada una de éstas: La gracia hace referencia al buen o agradable trato que se tiene hacia otras personas. La belleza hace referencia al atractivo físico. Y el temor al Señor hace referencia a una confianza personal en Dios o, en otras palabras, a una relación cercana con Dios.

Este versículo de Proverbios 31 no quiere decir que tener un buen trato hacia otras personas (la gracia) y ser atractiva físicamente (la belleza) son pecados. La Biblia dice que Jesús crecía en gracia para con los hombres (Lc. 2:52). La Biblia también dice que Sara, una mujer santa que esperaba en Dios, era una mujer muy hermosa (Gn. 12:11, 14). Estas dos cualidades no son malas siempre y cuando sean vistas como secundarias.

Este versículo de Proverbios 31 sí quiere decir que tener una confianza personal en Dios o una relación cercana con Él es mejor que tener gracia y tener belleza. La gracia es engañosa porque puede ser fingida. Y la belleza es vana porque es fugaz. Pero una mujer que teme al Señor será alabada por los hombres y es de grande estima delante de Dios.

¿Cómo luce una mujer para quien el temor al Señor es lo más importante? Ella buscará temer al Señor primeramente; ella buscará agradar a Dios antes que a los hombres y no descuidará su relación con Dios debido a un exagerado cuidado de su apariencia física. ¿Cómo luce un hombre para quien el temor al Señor es lo más importante? Él buscará para sí a una mujer que tema al Señor primeramente; él no buscará para sí a una mujer con gracia y hermosura pero que no teme al Señor.

El hombre que no quiso ser rico ni pobre.

En Proverbios 30:7-9 encontramos la única oración de petición en este libro. En esta oración, Agur pide dos cosas; y la segunda cosa que él pide es: “no me des pobreza ni riqueza; dame a comer mi porción de pan” (v. 8). Hacer oraciones como ésta no es muy común hoy en día. A pesar de la mucha sabiduría que contiene esta oración, no recuerdo la última vez que escuché a alguien orar así. He escuchado a personas pedirle a Dios que no les de pobreza, pero no recuerdo haber escuchado a alguien pedirle a Dios que no le de pobreza para no pecar contra Él. Y no recuerdo que alguien le pidiera a Dios que no le diera riqueza –al contrario, las personas siempre quieren más–.

Pero Agur no quería pobreza ni riqueza, él quería comer su porción de pan. En otras palabras: Agur no quería tener menos de lo que necesitaba ni más de lo que necesitaba, él quería tener lo necesario para cada día. Y la razón por la cual Agur oró de esa manera fue porque él conocía el peligro de la pobreza y la riqueza.

¿Por qué Agur no quería riqueza? La respuesta es: “no sea que me sacie y te niegue, y diga: ¿Quién es el Señor?” (v. 9). Aquellos que tienen riqueza, más de lo que necesitan, están expuestos a no depender de Dios. Aquellos que tienen más de lo que necesitan están expuestos a creer que no necesitan de Dios y olvidarse de Él. Agur pidió a Dios que no le dejara caer en esa tentación.

¿Por qué Agur no quería pobreza? La respuesta: “o sea que menesteroso y robe, y profane el nombre de mi Dios” (v. 9). Aquellos que tienen pobreza, menos de lo que necesitan, están expuestos a no confiar en Dios. Aquellos que tienen menos de lo que necesitan están expuestos a creer que Dios los a abandonado y que ellos deben lidiar con su situación por ellos mismos. Agur pidió a Dios que no le dejara caer en esa tentación.

Pero tener lo que necesitamos cada día nos mantiene sintiendo nuestra dependencia y confiando en Él. Por lo tanto, es sabio para nosotros orar junto a Agur: “no me des pobreza ni riqueza; dame a comer mi porción de pan”.

Una oración así Dios se complace en conceder. La Biblia parece decirnos que Dios ha planeado sustentar a la mayoría de Su pueblo con lo que éste necesita diariamente: Dios dio maná para que Su pueblo recogiera diariamente la porción de un día; y no le sobró al que había recogido mucho ni le faltó al que había recogido poco (Éxodo 16). Y Jesús enseñó a Sus discípulos a orar: “Danos hoy el pan nuestro de cada día” (Mateo 6:11).