El cristianismo: más que una mera religión [III]

Columnas blancas

¿Cómo podemos ser salvos? Todas las religiones de este mundo responden a esa pregunta de la siguiente manera: debes comportarte suficientemente bien para que Dios te salve. Pero el cristianismo, y solamente el cristianismo, responde a esa pregunta de una manera diferente. Veamos la respuesta del cristianismo a partir de Lucas 19:10, que dice:

“porque el Hijo del Hombre ha venido a buscar y a salvar lo que se había perdido”.

LO QUE SE HABÍA PERDIDO

En primer lugar, el versículo dice que el Hijo del Hombre ha venido. ¿Quién es el Hijo del hombre? Jesús, quien es Dios en esencia (cp. Ezequiel 34:11, 16). Él vino a esta tierra como un hombre con un propósito en mente. No fue el hombre quien subió a Dios, fue Dios quien bajó al hombre. Dios fue quien tuvo la iniciativa, no el hombre.

A BUSCAR Y A SALVAR

En segundo lugar, el versículo nos dice que el propósito que Jesús tuvo en mente fue buscar y salvar lo que se había perdido. ¿Qué se había perdido? Nosotros, y no por accidente; sino por elección propia: quisimos vivir a nuestra manera, independientes de Dios y Su ley –ahora somos incapaces de volver por nosotros mismos–.

Pero Jesús vino tanto a buscar como a salvar. La salvación no es la oferta que se le hace a los que siempre han estado buscando de Dios (Romanos 3:11), más bien Jesús es quien está buscando a los pecadores para darles salvación. Eso no quiere decir que el hombre no va a Jesús, sino que cuando va es porque primero fue atraído por el Padre (Juan 6:44). Eso no quiere decir que el hombre no tiene la responsabilidad de arrepentirse y tener fe –pues sí la tiene–, sino que cada vez que veamos a un pecador sinceramente arrepentido y confiando en Jesús debemos reconocer que Dios le concedió eso (Juan 6:37).

Jesús no vino tan solo a apuntarnos hacia la salvación, sino a ser Él mismo nuestra salvación. Y así lo hizo al vivir la vida perfectamente obediente que nosotros debimos haber vivido, al morir en la cruz la muerte que nosotros merecíamos y al resucitar confirmando así nuestra salvación: el poder para renunciar al pecado y vivir en obediencia a Dios, el ser vistos y tratados como justo, la adopción en la familia de Dios, perdón de pecados, la vida eterna.

CONCLUSIÓN

Todo esto nos lleva a la conclusión de que debido a que la salvación que se predica en el cristianismo es un regalo –y no el pago de una obra–, el cristianismo es más que una mera religión.

El cristianismo: más que una mera religión [II]

Brazos abiertos de Jesús

Alguien dijo que ningún erudito serio se ha atrevido a postular la no-historicidad de Jesús. Y que Jesús fue un personaje histórico es confirmado no tan solo por los 27 libros del Nuevo Testamento, sino también por Cornelio Tácito (historiador romano), Flavio Josefo (historiador judío), etc. La Enciclopedia Británica misma habla de Jesús como un personaje histórico a diferencia de, por ejemplo, Sherlock Holmes (personaje ficticio).

Jesús lucía como un hombre de carne y hueso porque Él fue un hombre de carne y hueso. Sin embargo, el fue más que tan solo un hombre. Flavio Josefo se preguntó si era lícito llamarlo un hombre, pues Él hacía maravillas. A diferencia de los fundadores de otras religiones, Jesús afirmó ser Dios mismo (Juan 5:17, 18; 8:58); Sus discípulos confirmaron que Él es Dios (Tito 2:13; 2 Pedro 1:1); e incluso Sus enemigos lo dijeron (Marcos 1:24).

La vida de Jesús estuvo marcada no tan solo por la ausencia de pecado (Lucas 23:4, 47, 41), sino que también estuvo marcada por la presencia de muchas señales milagrosas. Entre ellas:

  • convertir el agua en vino (Juan 2:1-12);
  • sanar muchos enfermos (Juan 4:46-54; 5:1-17; 9:1-41);
  • resucitar a los muertos (Juan 11:17-45);
  • alimentar a más de 5,000 personas (Juan 6:1-14);
  • caminar sobre el agua y calmar la tormenta (Juan 6:15-21).

La principal señal milagrosa de Jesucristo fue Su resurrección de entre los muertos: Jesús murió colgado en una cruz. Y Su muerte fue confirmada por la multitud que lo presenciaba, por los soldados romanos profesionales y por Sus discípulos. Jesús fue sepultado, pero después de 3 días resucitó. Muchas teorías se han formulado en contra de la resurrección de Jesús, pero hay algo que está más allá de toda discusión: la tumba de Jesús está vacía –a diferencia de la tumba de los fundadores de otras religiones.

CONCLUSIÓN

Todo esto nos lleva la conclusión de que debido a que el fundador del cristianismo –Jesús– es más que tan solo un hombre, el cristianismo es más que una mera religión.

En el próximo artículo veremos, a partir de la salvación que se ofrece, por qué el cristianismo es más que una mera religión.

El cristianismo: más que una mera religión.

Santa Biblia

Se le atribuye a Juan Wesley el decir que la Biblia no pudo haber sido invención de hombres buenos o ángeles, ya que no son buenos aquellos que dicen “así dice el Señor” aun sabiendo que el Señor no ha hablado; tampoco pudo haber sido invención de hombres malos o demonios, ya que ésta manda y aplaude lo bueno, pero prohíbe y condena lo malo.

La Biblia fue escrita en una período de tiempo que va desde el 1400 a. C. hasta el 90 d. C.; desde varios lugares; en diferentes idiomas (hebreo, arameo y griego); por unos 40 escritores con distinta educación y distintas profusiones.

Ahora, si tu reúnes a un grupo de personas con las condiciones anteriormente mencionadas y les pides que escriban sobre un determinado tema, es muy probable que encuentres diferentes opiniones. Pero ese no es el caso de la Biblia. A pesar de todo lo dicho al principio, la Biblia completa trata de manera armónica acerca de como Dios redime a un pueblo para sí mismo. Lo cual es posible únicamente si detrás de cada escritor hubo un solo autor final guiándoles.

PROFECÍAS

La Biblia contiene profecías predictivas muy específicas con respecto a personas y eventos, que se han cumplido al pie de la letra –aun cuando muchas fueron profetizadas siglos antes de su cumplimiento–. Veamos, por ejemplo, algunas profecías que se cumplieron en Jesús:

  • nacería de una virgen y se le llamaría Emanuel (Isaías 7:14; Mateo 1:22, 23);
  • nacería en Belén de Judea (Miqueas 5:2; Mateo 2:5, 6);
  • sería sepultado por tres días y tres noches (Jonás 1:17; Mateo 12:40);
  • sería vendido por treinta piezas de plata y con este dinero se compraría el campo del alfarero (Zacarías 11:12, 13; Mateo 27:7-10);
  • sería crucificado junto con ladrones (Isaías 53:12; Mateo 27:38).

ARQUEOLOGÍA

El arqueólogo Nelson Glueck, cuyos aportes llevaron al descubrimiento de miles de ciudades antiguas, dijo: “Efectivamente –puede expresarse de manera categórica y clara–, ningún descubrimiento ha negado jamás una sola referencia bíblica. Muchísimos son los hallazgos arqueológicos que confirman declaraciones históricas de la Biblia con detalle exacto o claro esquema” (Rivers in the Desert, p. 136).

CONCLUSIÓN

Todo esto nos lleva a la conclusión de que debido a que el libro sagrado del cristianismo –la Biblia– es único, el cristianismo es más que una mera religión.

En el próximo artículo veremos a partir de su fundador por qué el cristianismo es más que una mera religión.

El tesoro escondido.

Cofre del tesoroUna parábola es un relato o narración acerca de la vida terrena, pero que tiene una enseñanza espiritual. El significado literal de la palabra “parábola” es similitud o comparación. Y según el Diccionario expositivo Vine, se deben evitar dos peligros al tratar de interpretar las parábolas en las Escrituras: (a) el de pasar por alto las características centrales, y (b) el de aplicar un significado a cada uno de sus detalles.

Debemos orar con fe que el Señor nos haga entender las parábolas; ya que aunque a los incrédulos no se les concede conocer los misterios del reino, a los creyentes sí (Mat. 13:11).

En Mateo 13:44 Jesucristo enseñó lo siguiente:

“El reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en el campo, que al encontrarlo un hombre, lo vuelve a esconder, y de alegría por ello, va, vende todo lo que tiene y compra aquel campo”.

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