Cuando Jesús dice “te lo dije”.

Mirada de un hombreEn un momento de presunción, el apóstol Pedro le dijo al Señor Jesucristo que él estaba dispuesto a morir por Él. A lo que Jesús le respondió diciendo que éste (Pedro) lo negaría tres veces. Y Lucas relata algo único acerca de lo que sucedió después:

“Entonces el Señor se volvió y miró a Pedro. Y recordó Pedro la palabra del Señor, cómo le había dicho: Antes que el gallo cante hoy, me negarás tres veces” (Lc. 22:61).

El relato único de Lucas es que el Señor se volvió y miró [detenidamente] a Pedro. Y el contexto nos ayuda a entender que esa mirada no fue una simple mirada. ¿Cuándo el Señor dirigió esta mirada a Pedro? Inmediatamente después de que Pedro lo negara por tercera vez y el gallo cantara. Pero también, antes de que Pedro llorara amargamente.

Todo eso nos dice dos cosas acerca de la mirada del Señor: (1) esta mirada hizo que Pedro recordara lo que el Señor Jesús le había dicho unas horas antes; y (2) ese parece ser el propósito de la mirada del Señor –apuntar al pecado de Pedro–.

Ahora, a lo largo de toda la Biblia nosotros podemos ver que el propósito de Dios al apuntar a nuestro pecado no es de mal (condenación), sino de bien (restauración); no se trata solamente de que nos entristezcamos, se trata de que nos arrepintamos para ser así perdonados.

Así que, esta mirada del Señor no vino de un corazón que se alegraba en que Pedro fallara; tampoco era para frotar el dedo sobre la llaga. Esta mirada del Señor vino de un corazón compasivo que buscaba que Pedro reconociera su pecado, se arrepintiera por éste y experimentara el perdón. Y eso fue lo que sucedió.

Hoy, el Señor continúa mirando a (apuntando al pecado de) los Suyos. Y aunque al principio es algo amargo (ver y sentir nuestra pecaminosidad), no olvidemos esto: que el Señor nos ama tanto que no nos dejará impenitentes en nuestro pecado. Más bien, Él lo apuntará para que nos arrepintamos y experimentemos la dicha del perdón.

Kyrie Eleison

Vídeo

LYRICS

Lord, have mercy
Christ, have mercy
Hear our cry and heal our land
Let kindness lead us to repentance
Bring us back again

CHORUS:
For Your name is great and Your heart is grace
Kyrie Eleison
Over all You reign, You alone can save
Kyrie Eleison
Lord have mercy, Christ have mercy on us now

/// Who is this God who pardons all our sin
So ready to forgive
You delight to show Your mercy ///

Atención: te están siguiendo.

“Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida” (Salmos 23:6a).

Nótese la seguridad del salmista: él dice “ciertamente”, y no “probablemente”. ¿Por qué él está tan seguro de lo que va a decir? Porque el Señor es su pastor (v. 1). La misma seguridad podemos tener nosotros como cristianos ya que el Señor es nuestro pastor.

El “bien” se refiere a la bendición, la bondad, el beneficio. La “misericordia” se refiere a el amor entrañable de Dios, Su firmeza en hacer el bien, Su amor constante. ¿Qué pasarán con éstas dos? No huirán de nosotros y nosotros tendremos que perseguirlas; más bien, éstas nos seguirán. Eso es gracia, ya que como pecadores merecemos que la ira de Dios nos siga.

Pero, si subiéramos a lo más alto, allí el bien y la misericordia de Dios nos seguirán. Si bajáramos a lo más profundo, allí el bien y la misericordia de Dios nos seguirán. Si vamos al lugar más lejano, allí el bien y la misericordia de Dios nos seguirán. ¿Por cuánto tiempo será eso? ¿Sólo por el 2017? ¡Por toda nuestra vida! Nadie más puede darnos una garantía de por vida sin que paguemos por ello. Descansemos en esta promesa.

Eso no significa que nunca tendremos problemas (véase Salmos 23:4). Pero sí significa que aun las cosas malas obrarán para nuestro bien y que Dios seguirá bendiciéndonos mucho más de lo que merecemos. Se le atribuye a Jonathan Edwards lo siguiente:

“Las cosas malas que nos pasan resultan para nuestro bien. Las cosas buenas que recibimos no pueden ser arrebatadas. Y las mejores cosas están aún por venir”.