Haz esto y siempre tendrás éxito al evangelizar.

Si te dijera que tengo la clave del éxito en el evangelismo, posiblemente te reirías pensando que estoy bromeando. Pero ¿qué si te dijera que hablo en serio? Antes de que me acuses de haber caído en una presunción pecaminosa, acordemos lo que no significo por “éxito”.

Muchos entienden “éxito” al evangelizar como la respuesta en arrepentimiento y fe de la persona a la cual se le predica el evangelio. Ese no es el éxito al cual me refiero y ya verás por qué.

En 1 Corintios 3:5-7 se dice: “¿Qué es, pues, Apolos? Y ¿qué es Pablo? Servidores mediante los cuales vosotros habéis creído, según el Señor dio oportunidad a cada uno. Yo planté, Apolos regó, pero Dios ha dado el crecimiento. Así que ni el que planta ni el que riega es algo, sino Dios, que da el crecimiento”. Nótese que tanto Pablo como Apolos fueron instrumentos utilizados por Dios por medio de los cuales los corintios creyeron.

Pablo y Apolos predicaron la Palabra (“planté… regó”), pero el buen fruto de fe (“crecimiento”) fue producido por Dios. Más adelante, en 1 Corintios 4:2, se dice que lo que Dios requiere de Sus administradores es que sean fieles: “Ahora bien, además se requiere de los administradores que cada uno sea hallado fiel”. Por “éxito” significo el buen cumplimiento de la tarea que se nos ha asignado. Continúa leyendo Haz esto y siempre tendrás éxito al evangelizar.

¿Cómo sé si Dios me está llamando a ser pastor?

Una vez escuché la historia de un hombre que sembraba maíz y vio en el cielo que las nubes formaban “SSM”. Este hombre, entonces, fue apresuradamente a donde un ministro diciéndole que Dios lo estaba llamando al ministerio pastoral. “¿Cómo lo sabes?” –preguntó el ministro–. A lo que aquel hombre respondió diciendo que “SSM” eran las iniciales de “Su Santo Ministerio”. El ministro lo vio y le dijo que no, que “SSM” eran las iniciales de “Sigue Sembrando Maíz”.

El llamamiento pastoral no viene por una señal en el cielo ni por la voz audible de Dios. Eso hace que la pregunta del ministro de la historia sea pertinente: ¿cómo puede un hombre cristiano saber si Dios lo está llamando a ser un pastor?

EL DESEO

Aquel a quien Dios llama al pastorado desea ser un pastor. Este es un deseo que Dios mismo ha puesto en el corazón de este hombre. Es su deseo, su anhelo, su gozo, su pasión, glorificar a Dios a través de la edificación de la iglesia y la conversión de los incrédulos.

En 1 Timoteo 3:1 Pablo aprueba el deseo de algunos por el ministerio pastoral: “Palabra fiel es ésta: Si alguno aspira al cargo de obispo, buena obra desea hacer”. Y en 1 Pedro 5:2 Pedro dice que el pastorado debe ejercerse voluntariamente, con deseo sincero: “pastoread el rebaño de Dios entre vosotros, velando por él, no por obligación, sino voluntariamente, como quiere Dios; no por la avaricia del dinero, sino con sincero deseo”. Eso fue lo que llevó a Spurgeon a decirle a sus estudiantes: “no entres al ministerio si puedes evitarlo [estar contento realizando cualquier otra profesión]”. Continúa leyendo ¿Cómo sé si Dios me está llamando a ser pastor?

Dios no olvida el pecado, hace algo mucho mejor.

En Isaías 43, Dios se describe a sí mismo como el Creador de Israel. Pero Él también se describe como el Redentor de Israel. Y como Redentor de Israel, éste último ha pasado a ser pertenencia de Dios (v. 1). Como Redentor de Israel, Dios también estaría con Su pueblo y a favor de éste (v. 2).

Pero la gran bondad de Dios por Su pueblo se contrasta con el gran pecado del pueblo contra Dios: “Pero no me has invocado, Jacob, sino que te has cansado de mí, Israel” (v. 22). El pueblo no había invocado a Dios a pesar de ser posesión y dependiente de Dios. El pueblo se había cansado de Dios a pesar de que Él es el ser más maravilloso que existe. El pecado de Israel era serio.

Ahora, no nos apresuremos a apuntar nuestro dedo acusador contra Israel. ¿No pecamos nosotros hoy de formas similares? ¿No podría catalogarse la falta de oración como pecado de no invocar a Dios? ¿No podría catalogarse el descuido de los medios de gracia (Biblia, oración, adoración) como pecado de cansarse de Dios?

Unas líneas más abajo Dios expresa que los pecados de Su pueblo son muchos con las siguientes palabras: “me has abrumado con tus pecados, y me has cansado con tus iniquidades” (v. 24). Ahora, las siguientes palabras que Dios dice no son las palabras que esperaríamos –¡y que bueno que es así!–: “Yo, yo soy el que borro tus transgresiones por amor a mí mismo, y no recordaré tus pecados.” (v. 25). Después de describir el pecado de Su pueblo como muy grave, Dios se describe como perdonador. Y ese perdón para pecadores fue comprado, años después, a precio de sangre en la cruz de Jesucristo. Continúa leyendo Dios no olvida el pecado, hace algo mucho mejor.