Dios paga la deuda.

En el artículo anterior vimos como el salmista expresa, en el Salmo 130, que se siente como en “abismo de muchas aguas”. Y todo eso debido a su pecado. Pero el salmista no es el único pecador. Ya que todos sin excepción son pecadores –incluyéndome–, culpables, delante de Dios; la única esperanza1 de la humanidad es el perdón de Dios: que Dios vea al pecador y le diga “¡sin culpa!”, que Dios no le tome en cuenta los pecados, que Dios borre el registro de todos los delitos cometidos, que Dios no guarde rencor ni haga pagar o castigue al pecador por el delito que cometió.

Ahora, ¿sabes cuál es la buena noticia –tanto para el salmista como para todos nosotros–? ¡Qué eso es exactamente lo que hay en Dios! El Salmo 130:4 dice: “Pero en ti hay perdón, para que seas temido”. ¡Hay perdón de todos los pecados –sin importar cuán graves sean–! ¡Dios es perdonador –eso está en Su naturaleza–!

La segunda parte del versículo dice que en Dios hay perdón para que Dios sea temido o, como dice la traducción Reina Valera 1960, “reverenciado”. Esa idea no aparece únicamente en este versículo: “escucha tú desde los cielos, el lugar de tu morada, y perdona, actúa y da a cada uno conforme a todos sus caminos, ya que conoces su corazón (porque solo tú conoces el corazón de todos los hijos de los hombres), para que te teman todos los días que vivan sobre la faz de la tierra que diste a nuestros padres” (1 Re. 8:39, 40); “Los limpiaré de toda la maldad que cometieron contra mí, y perdonaré todas las iniquidades con que pecaron contra mí y con las que se rebelaron contra mí. Y la ciudad será para mí un nombre de gozo, de alabanza y de gloria ante todas las naciones de la tierra, que oirán de todo el bien que yo le hago, y temerán y temblarán a causa de todo el bien y de toda la paz que yo le doy»” (Je. 33:8, 9). Continúa leyendo Dios paga la deuda.

Floyd, vandalismo y nuestro pecado.

El 28 de agosto de 1963 se realizó “La marcha en Washington por el trabajo y la libertad”. Esa gran marcha, en la cual participaron más de 200 mil personas, fue organizada por Martin Luther King entre otros líderes. Y fue en esa marcha donde se pronunció el famoso discurso “I have a dream” [Yo tengo un sueño], en el cual King exteriorizó su deseo de que personas de piel negra y piel blanca pudieran vivir en armonía. En el año siguiente (1964) King recibió el Premio Nobel de la Paz por combatir la desigualdad racial con actividades no violentas.

Hoy, tras la muerte del ciudadano estadounidense de color, George Floyd, mientras éste era arrestado por la policía; muchos estadounidenses han salido a las calles a protestar en contra del racismo y la injusticia. Mientras que las protestas pacíficas no tienen nada de malo, muchas de esas protestas lamentablemente han pasado a convertirse en vandalismo: tiendas son saqueadas, se inician incendios, se rompen ventanas y se lanzan rocas a la policía.

NUESTRO PECADO

El racismo y el maltrato de parte de la policía son pecados, pero también lo es el vandalismo. Y todo esto que está pasando no es más que la confirmación de que, como Paul David Tripp siempre dice, los pecadores tienden a responder pecaminosamente al pecado de otras personas.

Ahora, no nos apresuremos a apuntar nuestro dedo acusador a esas personas porque nosotros, tú y yo, somos esos pecadores. Es la esposa que, cuando se esposo le habla ásperamente, le grita a su esposo. Es el hijo que desea que su padre se muera, después de ser abandonado por su padre. Es el joven que cree tener derecho a mentirle a su amigo que una vez le mintió. Es el empleado que comienza a llegar tarde a su trabajo y ya no es eficiente porque su empleador no quiere pagarle según lo acordado. Continúa leyendo Floyd, vandalismo y nuestro pecado.

When they see us: así los veo yo.

Si has leído los artículos que he publicado sobre películas, sabrás que no suelo escribir sobre ellas en su semana de estreno. Por eso no es extraño que hoy escriba sobre una serie que se estrenó en mayo del 2019.

When they see us [Así nos ven] es una serie de cuatro partes creada por Ava DuVernay para Netflix. La serie está basada en el “Caso de la corredora de Central Park” (1989) y los cinco jóvenes de color (“Los cinco de Central Park”) que fueron acusados y encarcelados injustamente por atacar y violar a una mujer. La serie abarca desde la primavera de 1989, cuando sucedió el incidente, hasta el acuerdo con la ciudad de Nueva York en 2014. La serie recibió muchos elogios tras su lanzamiento, uno es ellos fue: “el impacto emocional de When they see us no puede ser subestimado”. Estoy de acuerdo.

Para sorpresa de muchos, podemos encontrar valores en esta serie de Netflix: encontramos a una esposa siendo fiel a su voto matrimonial, a pesar de que su esposo la había abandonado y estaba enfermo; encontramos a un hijo perdonando a su padre, quien le dio un consejo que lo llevó a la prisión; encontramos a un padre diciéndole a su hijo que él no tiene que ser lo malo que otros dijeron que él era; encontramos la verdad triunfando al final. Ahora quiero resaltar cuatro cosas de la serie:

EL RACISMO ES PECADO

Cuatro de los jóvenes que fueron acusados injustamente eran de color y el otro era hispano. Eso llevó a los cinco de Central Park a demandar a la ciudad por discriminación racial (2003).

El racismo o la discriminación de un grupo étnico es un pecado. ¿Por qué? Génesis 1:27 dice: “Creó, pues, Dios al hombre a imagen suya, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó”. Según ese versículo, toda persona –independientemente de su sexo, color de piel o nacionalidad– ha sido creada a imagen y semejanza de Dios. Eso le da una dignidad que no tiene nada más en la creación. Esa es la razón por la cual Dios dijo en Génesis 9:6 que debe ser castigado aquel que mate a otro ser humano. Y esa es la razón por la cual en Santiago 3:9 se dice que está mal bendecir a Dios y después maldecir al ser humano. Continúa leyendo When they see us: así los veo yo.

¿Cuándo se vence al pecado? [III]

Hemos estado hablando de vencer el pecado no entrando en la tentación, sino huyendo de ésta. Y una de las maneras en las cuales podemos hacer eso es considerando la seriedad del pecado para así no ceder a la tentación. Ahora, ¿qué podemos decir a aquellos que ya han sido vencidos por el pecado?

HAY PERDÓN PARA TU PECADO

Cuando David confesó su pecado, Dios también perdonó su pecado: “Entonces David dijo a Natán: He pecado contra el Señor. Y Natán dijo a David: El Señor ha quitado tu pecado; no morirás” (v. 13).

Debemos cuidarnos de leer la confesión de David y pensar que ésta fue superficial –porque no lo fue–. Recordemos que David había sentido, hasta cierto punto, el furor que Dios siente por el pecado (“se encendió la ira de David en gran manera”, v. 5) y él había reconocido que el pecador es digno de muerte (“el hombre que hizo esto merece morir”, v. 5). Pero también debemos cuidarnos de pensar que el perdón de Dios fue barato para Él. Romanos 3:25 dice: “a quien Dios exhibió públicamente como propiciación por su sangre a través de la fe, como demostración de su justicia, porque en su tolerancia, Dios pasó por alto los pecados cometidos anteriormente”. El perdón para David, y para todos los pecadores que confiesan sus pecados, fue al costo de la muerte de Jesucristo en la cruz. Continúa leyendo ¿Cuándo se vence al pecado? [III]