¿Qué consejo Jesús le daría a los que usan redes sociales?

En el tiempo en el cual Jesús caminó sobre esta tierra no existían redes sociales como Facebook, Youtube, Instagram y Twitter. Pero si hubieran existido, ¿las hubiera usado Jesús? O al menos: ¿qué consejo Jesús le hubiera dado a aquellos que la usan?

En Juan 6 se relata como Jesús alimentó a más de cinco mil personas después de multiplicar cinco panes y dos pescados. “La gente entonces, al ver la señal que Jesús había hecho, decía: Verdaderamente este es el Profeta que había de venir al mundo” (v. 14). La intención de esa gente era derrocar al imperio romano y hacer a Jesús rey. Pero esa no era la misión de Jesús en Su primera venida, por eso se retiró y se fue al otro lado del mar. La gente siguió a Jesús hasta el otro lado del mar. Allí, Jesús le dijo que ellos no lo estaban buscando por la razón correcta.

Jesús aprovechó el momento y les dijo que Él era «el pan de Dios… que baja del cielo, y da vida al mundo» (v. 33). Un pan superior no sólo al que ellos acababan de comer, sino también superior al maná que Moisés les había dado. Y lo que la gente tenía que hacer era comer de ese pan para no tener más hambre o, en otras palabras, creer en Jesús para tener vida eterna.

Al escuchar las palabras de Jesús, muchos de sus discípulos dijeron: “Dura es esta declaración; ¿quién puede escucharla?” (v. 60). Y como resultado se apartaron de Jesús, ya no andaban con Él. Pero, después, Jesús ni se arrepintió ni alegó que lo habían mal entendido; sino que le preguntó a los doce discípulos: “¿Acaso queréis vosotros iros también?” (v. 67). A lo que ellos respondieron, en palabras de Pedro, que ellos no tenían a donde más ir, que Él (Jesús) es el Santo de Dios con palabras de vida eterna.

Entonces, ¿qué consejo Jesús le hubiera dado a aquellos que usan redes sociales? Él hubiera dicho algo como lo siguiente: “No negocies la verdad, el evangelio, por más ‘likes’/popularidad/seguidores. No te disculpes de lo que la Biblia dice. La fidelidad seguramente te costará muchos seguidores, pero verdaderos seguidores permanecerán”.

¿Es la pornografía realmente inofensiva?

Si los sitios de pornografía en internet no obligan a nadie a verla y aquellos que la ven lo hacen en la “privacidad” de sus habitaciones (no hay privacidad ante un Dios omnipresente), ¿es la pornografía inofensiva? No, la pornografía es muy dañina y aquí hay cuatro razones para creerlo:

1. LA PORNO AFECTA A LAS MUJERES

Es cierto que no todas las mujeres que hacen pornografía han sido forzadas (en contra de su voluntad) a hacerla, pero no es menos cierto que algunas o mucha pornografía ha sido hecha por mujeres que son víctimas del tráfico sexual. Al final, no puedes estar seguro de que la mujer que estás viendo en el monitor ha sido forzada o no.

De acuerdo a rescuefreedom.org, el 49% de las mujeres explotadas sexualmente en 9 países dijeron que pornografía fue hecha de ellas mientras eran vendidas por sexo. Y según una encuesta, hecha por thorn.org, el 63% de las víctimas de tráfico sexual menores de edad dijeron que habían sido anunciadas o vendidas en línea.

David Mathis, editor ejecutivo para desiringGod.org, dijo: “Cada clic es una especie de voto. Cada vez que haces clic, dices: ‘Yo quiero esto y más de esto’. Y alguien te escucha. Cuando haces clic en enlaces y anuncios malos, y haces clic en sitios malos, tú estás… alimentando la fuerza de esos sitios un clic a la vez”.

2. LA PORNO AFECTA TU MATRIMONIO

La pornografía, en vez de estimular el apetito por tu cónyuge, lo disminuye o te aleja de lo real. Naomi Wolf dijo en un artículo: “Por primera vez en la historia de la humanidad, el poder y el encanto de las imágenes han suplantado el de las mujeres desnudas reales. Hoy, las mujeres desnudas reales son tan solo mala pornografía”.

En el libro Revolución sexual, escrito por Catherine Scheraldi y Miguel Núñez, se dice que a aquellos que consumen pornografía “la relación normal con su cónyuge le[s] resultad aburrida” (p. 153).

3. LA PORNO AFECTA TU CUERPO

La pornografía causa adicción, una adicción que es difícil de romper. El psiquiatra Jeffrey Satinover declaró ante el Congreso de Estados Unidos que la pornografía no era una expresión artística más: “la ciencia moderna nos permite entender que la naturaleza subyacente de una adicción a la pornografía es químicamente similar a una adicción a la heroína”.

4. LA PORNO AFECTA TU RELACIÓN CON DIOS

El profeta Isaías dijo: “vuestras iniquidades han hecho separación entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados le han hecho esconder su rostro de vosotros para no escucharos” (59:2). Y la pornografía es uno de esos pecados que nos separan de Dios.

En 1 Corintios 6, Dios nos dice que los inmorales (misma raíz griega que la palabra pornografía) no irán al cielo (v. 9). Pero en el mismo pasaje se nos dice que hay esperanza porque Dios perdona, rompe las cadenas del pecado y trata como justo a todo pecador que se arrepiente.

¿Cómo puede un Dios de amor enviar personas al infierno?

Recientemente, un ex-cantautor de una de las bandas de adoración más populares alrededor del mundo anunció que estaba genuinamente perdiendo su fe. Su anuncio incluyó una serie de cuestionamientos de los que, según él, nadie habla. Entre ellos: ¿Cómo puede Dios ser amor y aun así enviar a 4 billones de personas al infierno porque no creen? Ya que “nadie” habla de eso, hablaré brevemente de ello.

DIOS ES JUSTO

La Biblia dice claramente que Dios es amor: “El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor” (1 Jn. 4:8). Pero eso no es todo lo que la Biblia dice acerca de Dios. La Biblia también dice que Dios es fuego consumidor y digno de ser temido (Heb. 12:28, 29). Dios es justo y castiga el pecado: “no tendrá por inocente al culpable; el que castiga la iniquidad” (Éx. 34:7).

Dios no se avergüenza ni se disculpa de revelarse en Su Palabra de esa manera y nosotros no deberíamos hacerlo tampoco.

SU AMOR Y SU JUSTICIA

El amor y la justicia no se excluyen mutuamente, más bien Su amor establece Su justicia. Cuando vez que alguien le está haciendo daño a eso que amas y no dices ni haces nada, hay razones para dudar de la sinceridad de tu amor.

Dios ama tanto Su gloria y Él ama tanto Su iglesia como para ser indiferente cuando los pecadores impenitentes atentan contra éstas. Él se enoja y tarde o temprano traerá juicio. 1 Corintios 13:6 dice, acerca del amor, lo siguiente: “no se regocija de la injusticia, sino que se alegra con la verdad”.

MUCHOS SALVOS DEL INFIERNO

La pregunta no es “¿cómo puede Dios ser amor y aun así enviar a 4 billones de personas al infierno?”. La pregunta es “¿cómo puede Dios no ser amor cuando Él ha salvado a billones de pecadores del infierno?”.

El amor de Dios es libre. Él no lo debe a absolutamente nadie. Y todos, sin excepción, en este mundo somos pecadores que no merecemos ni la más pequeña de las bendiciones de Dios. Pero Dios en Su amor no ha enviado a toda la raza humana al infierno, a pesar de que eso es lo que se merecen. La Biblia nos dice que Jesús muriendo en la cruz en lugar de pecadores es la demostración del gran amor de Dios: “Pero Dios demuestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:8).

¿Qué hacer con canciones y libros de autores cuestionables?

En estos dos últimos meses, los cristianos hemos sido sacudidos por dos impactantes noticias: Primero, en julio, un ex-pastor, defensor de la pureza sexual y escritor de un éxito de librería sobre las relaciones románticas, anunció que se divorciaba de su esposa y que ya no era cristiano. Segundo, en agosto, un cantante y compositor, para una de las bandas de adoración más populares alrededor del mundo, anunció que estaba genuinamente perdiendo su fe y que eso no le molestaba.

Como cristianos, ¿qué deberíamos hacer con las canciones y los libros de estos autores –y de otros como ellos–? ¿Deberíamos amontonar todo en una pila y quemarlo en una hoguera? No necesariamente.

EL PRINCIPIO

En Mateo 23, Jesús acusa fuertemente a los escribas y fariseos al llamarlos “hipócritas” (v. 13) y “guías de ciegos” (v. 16). Pero al inicio del capítulo, Jesús les dice a Sus discípulos: “Los escribas y los fariseos se han sentado en la cátedra de Moisés. De modo que haced y observad todo lo que os digan; pero no hagáis conforme a sus obras, porque ellos dicen y no hacen” (vv. 2, 3). Los escribas y fariseos eran los encargados de enseñar la ley al pueblo de Dios. Y en este versículo vemos que en vez de quitarle esa autoridad a los escribas y fariseos, Jesús la reafirma al decir que se haga todo lo que ellos digan –obviamente que esté de acuerdo a la ley (vv. 4ss)–. En sentido general, el problema de los escribas y fariseos no era en la doctrina, sino en su conducta. Por eso Jesús dice que no hagan como ellos, que dicen y no hacen. Jesús dice: “hagan lo que ellos dicen, pero no lo que ellos hacen”.

¿ES VERDAD?

Del mismo modo, no aprobamos y nos entristecemos por las decisiones que estos autores han tomado; pero tenemos la libertad para consumir lo que ellos han producido, sea escuchando sus canciones o leyendo sus libros, siempre y cuando estos estén de acuerdo a Palabra de Dios. ¿Crees que eso es imposible? Vuelve a leer las palabras de Jesús en Mateo 23:2 y 3. El quid del asunto aquí es: ¿Está lo que dice esta canción o este libro acorde con la revelación de Dios en la Biblia? Si es así, debemos ver a Dios como el autor último de esta verdad (véanse Juan 14:6; 17:17).

Jesús dijo que no hay verdad en Satanás y que él es mentiroso (Juan 8:44). Juan Calvino dijo: “Toda verdad viene de Dios; y consecuentemente, si hombres impíos han dicho algo que es verdadero y justo, no debemos rechazarlo; porque ésta ha venido de Dios”. Y otro autor más contemporáneo dijo: “La verdad es verdad sin importar si viene de la boca de una burra, un filósofo o del mismo apóstol [Pablo]… Dios posee la verdad y tienen un monopolio de la verdad”.