¿Qué significa que Jesús “fue hecho inferior a los ángeles”?

Si Jesús es Dios, tal como vemos en muchos pasajes de la Biblia; ¿qué, entonces, significa Hebreos 2:9 cuando dice que él fue hecho un poco inferior a los ángeles? Leamos el pasaje:

“Pero vemos a Aquel que fue hecho un poco inferior a los ángeles, es decir, a Jesús, coronado de gloria y honor a causa del padecimiento de la muerte, para que por la gracia de Dios probara la muerte por todos”.

VERDADERAMENTE DIOS

Primero veamos lo que no significa. No significa que el autor de Hebreos no creyera en la deidad de Jesús. Tampoco significa que Jesús sea “un dios inferior” a Dios Padre. ¿Cómo sabemos eso? En los primeros versículos de la carta a los Hebreos, el autor habla de Jesús como el Hijo de Dios, el Creador de todo el universo, el Sustentador de todo lo que existe y el Heredero de todo (1:1-4). En la primera parte del versículo 3 Jesús se describe como quien es “el resplandor de Su gloria y la expresión exacta de Su naturaleza”. Es decir: aunque Jesús es una persona distinta a Dios Padre, Jesús tiene todos los atributos que hacen que Dios sea Dios. Por lo tanto, Jesús es Dios mismo en esencia.

VERDADERAMENTE HOMBRE

Ahora veamos lo que sí significa Hebreos 2:9 y el contexto, específicamente el contexto inmediato, nos ayuda a saber su significado. Los versículos 6-8 dicen: “Pero uno ha testificado en un lugar de las Escrituras diciendo: «¿QUÉ ES EL HOMBRE PARA QUE TÚ TE ACUERDES DE ÉL, O EL HIJO DEL HOMBRE PARA QUE TE INTERESES EN ÉL? LO HAS HECHO UN POCO INFERIOR A LOS ÁNGELES; LO HAS CORONADO DE GLORIA Y HONOR, Y LO HAS PUESTO SOBRE LAS OBRAS DE TUS MANOS; TODO LO HAS SUJETADO BAJO SUS PIES»”.

El otro lugar de las Escrituras en el que se dice eso es el Salmo 8. Y nótese como Hebreos 2:7 dice acerca del hombre exactamente lo mismo que Hebreos 2:9 dice acerca de Jesús: “lo has hecho un poco inferior a los ángeles”. Así que, lo que Hebreos 2:9 significa es que Jesús es verdaderamente hombre. Y una evidencia de que Jesús es verdaderamente hombre es que, como dice el mismo versículo, Él padeció la muerte.

Dios vino a esta tierra en la persona de Jesús, se hizo un hombre como tú y como yo. Esto es lo que nosotros confesamos: que Jesús es verdaderamente Dios y verdaderamente hombre –no Dios u hombre–; Dios y hombre, una sola persona.

UNA BUENA NOTICIA

El hecho de que Jesús sea verdaderamente hombre es una buena noticia para nosotros. ¿Por qué? En primer lugar, porque si Jesús iba a ser un buen representante de los hombres que creen en Él, Jesús necesitaba ser un hombre como ellos. En segundo lugar, como hombre, Jesús entiende nuestros sufrimientos y tentaciones, y es capaz de compadecerse y ayudarnos.

7 razones para volver a congregarte [III]

Razón #3: Porque en la presencialidad hay un gozo especial que está ausente en la distancia y que la virtualidad no puede brindar.

2 Juan comienza con el apóstol Juan, quien se llama a sí mismo como “el anciano”, saludando a “la señora elegida y a sus hijos”. Algunos interpretan que “la señora elegida y a sus hijos” hace referencia a la iglesia y su membresía, mientras que otros lo interpretan en sentido literal. Sin embargo, el principio que vamos a considerar sigue siendo el mismo independientemente de los receptores originales de esta carta.

Después de reconocer que los hijos de la señora elegida estaban andando en la verdad; el apóstol los llama a perseverar en el amor, les dice que tengan cuidado de los engañadores y cómo deben tratarlos. Y estando a punto de finalizar su carta, el apóstol Juan escribe:

“Aunque tengo muchas cosas que escribirles, no quiero hacerlo con papel y tinta, sino que espero ir a verlos y hablar con ustedes cara a cara, para que su gozo sea completo” (2 Juan 12).

Es muy probable que tú no consideres el papel y la tinta (o la carta manuscrita) como la gran cosa hoy en día. Muchos de nosotros nos maravillamos por la tecnología que tenemos hoy en día que nos permite comunicarnos con aquellos que están lejos: aplicaciones como Whatsapp, plataformas como Zoom, dispositivos como celulares inteligentes. Pero en el tiempo en el cual el apóstol Juan dijo esas palabras el papel y la tinta (o la carta manuscrita) era una tecnología de punta.

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7 razones para volver a congregarte [II]

Razón #2: Porque nuestra participación de la Santa cena nos recuerda a Jesucristo.

“Porque yo recibí del Señor lo mismo que les he enseñado: que el Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó pan, y después de dar gracias, lo partió y dijo: «Esto es Mi cuerpo que es para ustedes; hagan esto en memoria de Mí». De la misma manera tomó también la copa después de haber cenado, diciendo: «Esta copa es el nuevo pacto en Mi sangre; hagan esto cuantas veces la beban en memoria de Mí». Porque todas las veces que coman este pan y beban esta copa, proclaman la muerte del Señor hasta que Él venga” (1 Corintios 11:23-26).

La Santa cena es un sacramento del cual no se puede participar a través de una videollamada. Sin embargo, el pasaje que acabamos de leer nos dice claramente que la Santa cena fue un mandato que el Señor Jesús les dio a Sus discípulos y que el apóstol pablo repitió a la iglesia. Y este sacramento debe ser celebrado hasta que Jesús regrese por segunda vez.

¿Qué hacemos en la Santa cena? Comemos del pan y bebemos del fruto de la vid en memoria de Jesucristo. El pan representa el cuerpo de Cristo. Pero nótese que no es cualquier tipo de pan, es un pan partido. Como el pan que es partido para alimentar a alguien, así el cuerpo de Jesucristo fue quebrantado para beneficiarnos a nosotros.

De la misma manera el cuerpo de Jesucristo fue partido, fue roto en pedazos, fue despedazado por la ira de Dios. Y todo por nosotros. Tú y yo merecíamos todo eso por nuestros pecados, pero Él fue entregado en nuestro lugar.

Así mismo la copa, el fruto de la vid, representa “el nuevo pacto en [Su] sangre”. O dicho de otra manera, la sangre de Jesucristo compró los beneficios de ese nuevo pacto. Y nuevamente, todo por nosotros. Él derramó Su sangre por nosotros. Él fue quien nos hizo los beneficiarios de ese nuevo pacto.

Ese es un nuevo pacto que, según Jeremías 31, incluye: tener la ley de Dios en la mente y el corazón, tener a Dios como nuestro y que Dios nos tenga como Suyos, conocer a Dios y el perdón de todos nuestros pecados.

Así que, cuando participamos de la Santa cena estamos recordando y también anunciando la muerte del Señor Jesucristo. Y ese recordatorio es importante por dos razones:

  1. Porque aunque somos cristianos, todavía pecamos. Necesitamos recordar que hay perdón de pecados en Jesús para nosotros. Necesitamos recordar que Jesús vino a salvar pecadores como tú y como yo.
  2. Porque, en nuestro pecado, seremos tentados a creer que somos salvos por obra y no por gracia. Necesitamos recordar que no somos salvos debido a nuestro desempeño. Necesitamos recordar que no podemos ser demasiado malos para recibir la gracia de Dios que es para personas malas.

Ese recordatorio pasa en la Santa cena.


1ra parte; 2da parte; 3ra parte

7 razones para volver a congregarte.

Razón #1: Porque Dios nos manda a congregarnos.

“Consideremos cómo estimularnos unos a otros al amor y a las buenas obras, no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos unos a otros, y mucho más al ver que el día se acerca” (Hebreos 10:24, 25).

El llamamiento de Hebreos 10:24 se resume de la siguiente manera: planeen cómo provocar a sus hermanos a amar y a hacer buenas obras. Y el versículo 25 nos muestra la manera en la cual hacemos eso. Negativamente: “no dejando de congregarnos”. Positivamente: “exhortándonos”.

Congregarse tiene dos componentes: personas (la iglesia no es un lugar sin personas) y un lugar (ese grupo de personas está llamada a reunirse en un lugar). Y, según Hechos 2:42, la costumbre de la iglesia ha sido congregarse para escuchar la predicación de la Palabra, orar, tener comunión y participar de la Santa Cena.

Esa es la regla general. Lo que pasó en el 2020 era la excepción. No nos estábamos congregando presencialmente –o no nos estábamos congregando como antes– en sumisión a las autoridades (Romanos 13) y por misericordia o amor a nuestros hermanos (Mateo 9:13).

La regla general es no dejar de congregarnos. Y eso no se refiere a personas abandonando la iglesia local una vez y para siempre; se refiere a personas dejando de reunirse regularmente como iglesia. Nótese que dice: “como algunos tienen por costumbre” –una costumbre es algo que haces no una vez, sino regularmente–.

Algunos tienen la costumbre de congregarse y rara vez no lo hacen. Pero otros, dice el autor de Hebreos, tienen la costumbre de no congregarse y rara vez lo hacen. Para algunos es raro que no se congreguen. Para otros es raro que se congreguen. Cuando dejas de congregarte sin causa justificada y pasa un domingo, otro domingo y otro domingo, estás dejando de congregarte. Y dejar de congregarse es un pecado.

Lo próximo que vemos en el versículo 25 es la manera positiva en la cual nos estimulamos al amor y a las buenas obras, ésta es: “exhortándonos”. Lo que significa literalmente hacer un llamado de cerca y personal. Es decir que el estimularnos al amor y a las buenas obras comienza con palabras y termina en acciones.

Esa exhortación puede venir de distintas formas:

  • Puede ser un llamado a perseverar en Jesucristo (como claramente vemos en el contexto inmediato), a través del arrepentimiento diario de nuestros pecados y la confianza diaria en Jesús como único Señor y suficiente Salvador.
  • Puede ser una instrucción de cómo hacer algo que Dios espera de nosotros o un llamamiento a vivir de acuerdo a la santidad de Dios (1 Tes. 2:12).
  • Puede ser una consolación ante una circunstancia difícil (Hch. 15:32).
  • Puede ser animando a los hermanos a seguir haciendo lo bueno (Hch. 14:22).
  • Puede ser un ruego para que los hermanos hagan alguna otra cosa buena (2 Co. 5:20).
  • Puede ser también una reprensión (1 Co. 1:10; Flp. 4:2), llamando a los hermanos a reconocer su pecado y a apartarse de él cuando no se está amando y haciendo buenas obras tal como se manda aquí.

Esa exhortación no se limita a la iglesia reunida, pero no es menos cierto que comienza allí.


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