¿Cómo podemos saber que Dios existe?

Todo lo que comienza a existir tiene una causa: ¿Cómo responderías si yo te dijera que este sitio de internet, el cual no existía en el 2007, no fue creado por nadie? Es probable que dejes de leerlo ahora mismo y nunca más vuelvas a visitarlo. ¿Y por qué esa reacción? Porque lo lógico es que todo aquello que en algún punto comenzó a existir tuviera una causa. ¿Comenzó el universo a existir o siempre estuvo ahí?

El universo comenzó a existir: La ciencia afirma que el universo comenzó a existir. Por ejemplo, la segunda ley de la termodinámica indica que la cantidad utilizable de energía en el universo se está agotando. Y si se está agotando, entonces no ha estado allí desde siempre –o ya se hubiera agotado–. También, los científicos afirman que el universo se expande hacia afuera. Y si rastreáramos este universo que se expande hacia afuera llegaríamos a un punto de origen o al punto en el cual todo comienza a expandirse.

Por lo tanto, el universo fue creado… por Dios: El universo es causado ya que éste comenzó a existir, no ha estado ahí desde siempre. Y decir que el universo se creó a sí mismo es ilógico, es decir que el universo ya existía antes de existir. Norman Geisler dice:

“La ley de la causalidad nos dice que todo lo que sucede tiene una causa, entonces ¿qué causó que empezara el universo? Puede ser que ese Bing Bang sea sencillamente la última de una serie de explosiones que destruyeron toda la evidencia de lo que vino antes; pero eso solo hace retroceder unos cuantos pasos más a la pregunta: «¿Qué causó la primera explosión?» Puede que la teoría del estado quieto sea correcta, que el universo nunca haya empezado y que esté creando hidrógeno de la nada para mantener la energía sin agotarse; esta explicación es, no obstante, contraría a la evidencia y a la ley de la causalidad. Ambas respuestas son posibles pero ninguna es plausible” (Cuando los escépticos pregunten, p. 268).

La Biblia nos dice que el universo fue creador por algo –o más bien, alguien– fuera de sí mismo. El universo fue creado por el Dios que trasciende el tiempo, la metería y el espació: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra” (Génesis 1:1).

En este punto muchos se estarán preguntando quién creó a Dios. Pero eso solamente nos llevaría a preguntar quién creó al creador del creador del creador; y así seguiríamos sin dar una respuesta a la pregunta. Lo más lógico es lo que la Biblia enseña, que Jesucristo es el Creador-no-creado de todo el universo: “Todas las cosas fueron hechas por medio de El, y sin El nada de lo que ha sido hecho, fue hecho” (Juan 1:3; véase también Colosenses 1:15, 17).

Keller sobre “Sustitutos de Dios”.

Cita

Varios “sustitutos de Dios” y los prejuicios y destrucción ocasionados por cada uno de ellos. En efecto, podemos distinguir algunos:

  • Si centras tu vida e identidad en tu cónyuge o pareja, serás dependiente, celoso y controlador en términos emocionales.
  • Si centras tu vida e identidad en tu familia e hijos, tratarás de vivir tu vida a través de ellos, hasta que tus hijos se molesten contigo o no tengas un “yo” propio. En el peor de los casos, podrás abusar de ellos si te causan disgustos.
  • Si centras tu vida e identidad en tu empleo y profesión, serás adicto al trabajo, superficial y aburrido. En el peor de los casos, perderás a tus familiares y amigos, y si te va mal en tu profesión, puedes sufrir una profunda depresión.
  • Si centras tu vida e identidad en el dinero y en las posesiones materiales, te consumirás por la preocupación por el dinero. Estarás dispuesto a hacer cosas poco éticas para mantener tu estilo de vida, lo cual terminará por arruinar tu vida.
  • Si centras tu vida e identidad en el placer, la gratificación y la comodidad, te volverás adicto a algo. Quedarás encadenado a las “estrategias de escape” con las cuales intentas evitar las dificultades de la vida.
  • Si centras tu vida e identidad en las relaciones y en la aprobación, constantemente te sentirás herido por la critica y siempre pelearás con tus amigos. Sentirás miedo de confrontarlos, y serás por lo tanto un amigo inútil.
  • Si centras tu vida e identidad en una “causa noble”, dividirás al mundo entre “bueno” y “malo”, y satanizarás a tus oponentes. Irónicamente, serás controlado por tus enemigos, pues, sin ellos, no tendrás un propósito en la vida.
  • Si centras tu vida e identidad en la religión [salvación por medio del esfuerzo moral] y la moralidad, y vives a la altura de tus parámetros morales, serás orgulloso, cruel, y te creerás superior a los demás. Si no vives a la altura de tus parámetros, sentirás una culpa devastadora (pp. 280, 281).

Todos tenemos que vivir por algo. Y lo que quiera que esto sea, se convierte en el “Señor de tu vida”, aunque lo pienses así o no. Jesús es el único que, si lo recibes, te llenará por completo, y, si le fallas, te perdonará eternamente (p. 177).

Este artículo es un extracto tomado de: Timothy Keller. En defensa de Dios: creer en una época de escepticismo (Bogotá, Colombia: Grupo Editorial Norma, 2009).