Ni muerte, ni tristeza ni vergüenza.

Después de pronunciar una serie de oráculos o profecías contra las naciones de la tierra, el profeta Isaías comienza a exaltar y a alabar el nombre de Jehová su Dios debido a Su favor para con él y el resto de Su pueblo. Y todo esto ocurre en el contexto de lo que el profeta describe como “aquel día”.

“Aquel día” hace referencia al día del Señor (Jehová). Ese es un día de terror para los pecadores impenitentes, porque en éste Dios los va a juzgar. Pero ese es un día de mucha alegría para los pecadores arrepentidos, porque en este Dios les mostrará Su salvación.

Y en medio del cántico de alabanza que el profeta hace en el capítulo 25, leemos una serie de eventos que ocurrirán sin ninguna duda:

“Él destruirá la muerte para siempre. El Señor Dios enjugará las lágrimas de todos los rostros, y quitará el oprobio de Su pueblo de sobre toda la tierra, porque el Señor ha hablado. Y en aquel día se dirá: «Este es nuestro Dios a quien hemos esperado para que nos salvara. Este es el Señor a quien hemos esperado; regocijémonos y alegrémonos en su salvación»” (vv. 8, 9).

NO MUERTE

Lo primero que se promete es que Dios «destruirá la muerte». Desde la entrada del pecado al mundo en Génesis 3, la muerte como con un insaciable apetito ha abierto su boca para tragar a todos los seres vivos creados por Dios. Y ésta es inevitable a menos que Dios intervenga. Por eso ésta es tan temida por todas las personas.

La muerte es temida no sólo por los hombres, sino incluso por muchos “dioses” paganos. Pero el Dios verdadero no solo no le teme a la muerte, sino que El mismo la destruirá. La destruirá de una vez y para siempre, y ya no habrá más muerte. Cuando eso pase, la muerte será una mentira y la inmortalidad será una realidad para aquellos que son de Dios.

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¿Le tienes miedo a la persecución?

“Aunque tenga que morir junto a Ti”, le dijo Pedro a Jesús, “jamás te negaré”. Esas palabras evidenciaron mucha presunción en el corazón de Pedro. Él estaba alardeando de sí mismo y de sus propias cualidades a pesar de que Jesús les había dicho a Sus discípulos: “todos se apartarán”; y específicamente a Pedro: “me negarás tres veces”. Todos sabemos lo que sucedió después: Pedro negó a Jesús tres veces, con maldiciones.

Hay muchos cristianos como el apóstol Pedro hoy en día, pero también hay otros que le tenemos miedo a la persecución; no por la persecución en sí misma, sino porque ésta pudiera hacernos negar al Señor Jesucristo. Y quiero dejar algo claro: estoy hablando de cristianos con un sincero amor por Jesucristo que no están planeando negarlo en el futuro. Pero al mismo tiempo, ellos están conscientes de lo débil que son.

Hoy quiero traer las buenas noticias que Romanos 8 tiene para ellos. Cuando creemos esas buenas noticias, nuestros temores menguan.

LA REALIDAD DE LA PERSECUCIÓN

En Romanos 8:35 el apóstol Pablo hace la siguiente pregunta: “¿Quién nos separará del amor de Cristo?”. E inmediatamente después, el apóstol pasa a mencionar una serie de experiencias en este mundo, experiencias que tratan de separarnos del amor de Cristo. Y entre esas experiencias se menciona la “persecución”, de parte de aquellos que no tienen fe contra los cristianos.

Hoy se habla de que los cristianos van a ser perseguidos como si fuera una experiencia futura. Pero cuando abrimos la Biblia vemos que los que son de Dios han experimentado persecución desde Génesis 4, cuando Caín mató a su hermano Abel.

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Respuestas a las tres causales del aborto [II]

En el artículo anterior vimos que la vida es sagrada, en el sentido de que ésta es digna de veneración y respeto. Y concluimos que, aunque dentro de una mujer, desde la concepción una vida diferente a la vida de la madre comienza. En este artículo voy a responder a las tres causales bajo las cuales muchos demandan que se modifique la Constitución para así despenalizar parcialmente el aborto.

1. CUANDO EL EMBARAZO ES FRUTO DE VIOLACIÓN O INCESTO

Es cierto que una violación sexual es algo muy traumático para la mujer. Nuestros ojos deberían llenarse de lágrimas y deberíamos apretar nuestros puños cada vez que sabemos de una mujer que ha sido violada. Y exigimos que todo el peso de la ley caiga sobre el culpable. Y vuelvo a repetir, sobre el culpable. Si no se hace así, entonces se estará tratando de solucionar un mal con otro mal.

¿Qué pensarías si después de testificar acerca de un robo que alguien hizo a otra persona el juez termina sentenciándote a treinta años de prisión? Algo similar pasa cuando se practica el aborto fundamentado en este primer argumento. La violación sexual es un crimen que debe ser castigado. Pero cuando se practica un aborto, porque el embarazo fue fruto de una violación, se está castigando a la persona incorrecta.

¡La criatura en el vientre es inocente! ¿Por qué castigar con una sentencia de muerte a quien no ha hecho nada malo?

2. CUANDO EXISTE MALFORMACIÓN CONGÉNITA DEL FETO

Una malformación congénita o una enfermedad que se manifiesta desde antes del nacimiento es algo duro tanto para la criatura que va a nacer como para los padres de ésta. Pero eso tampoco es una razón válida para abortar, recordemos que estamos hablando de la vida de una persona –aunque en desarrollo, sigue siendo una vida–. Por lo tanto, debemos cuidarla y defenderla.

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