La relación entre el deleite y la meditación.

“Sino que en la ley del Señor está su deleite, y en su ley medita de día y de noche” (Salmos 1:2).

Según Salmos 1, el deleite y la meditación en la Palabra de Dios son muy importantes tanto por lo que éstas previenen: “no anda en el consejo de los impíos, ni se detiene en el camino de los pecadores, ni se sienta en la silla de los escarnecedores” (v. 1); como también por lo que éstas producen: “Será como árbol firmemente plantado junto a corrientes de agua, que da su fruto a su tiempo, y su hoja no se marchita; en todo lo que hace, prospera” (v. 3).

Deleite hace referencia a deseo, placer, complacencia. Y meditación significa dirigir el pensamiento, reflexionar con atención y detenimiento. El objeto tanto del deleite como de la meditación es la ley del Señor o la Palabra revela de Dios en la Biblia. Y hay una relación entre deleitarse en la Palabra de Dios y meditar en ella: una lleva a la otra.

La tecnología es uno de mis intereses. Cada vez que compro un dispositivo electrónico y lo tengo en mis manos, tomo cierto tiempo para mirar todos los lados de la caja, pare leer el manual, para sentirlo en mis manos. Otros hacen lo mismo con la comida que más les gusta –ellos se toman cierto tiempo para degustarla–. Así mismo aquel que se complace en la Palabra de Dios tomará cierto tiempo para meditar en ella. El versículo dice que la meditación es «de día y de noche». Eso no significa pasarse 24 horas ininterrumpidas frente a la Biblia, pero sí significa dirigir nuestro pensamiento a ésta una y otra vez.

Si eso es cierto (que el deleita en la Biblia nos lleva a la meditación de la Biblia), entonces la razón por la cual muchos no meditan en la Biblia es porque no se deleitan en ella. Ahora, ¿cómo puede alguien deleitarse en la Biblia? ¿Cómo puede alguien deleitarse en la Biblia más? Antes de dar respuesta a esas preguntas es necesario entender que la Biblia como la Palabra de Dios es realmente buena, maravillosa, asombrosa, gloriosa (Sal. 119:18). Por lo tanto:

Primero, pídele a Dios que te haga deleitarte en Su Palabra; ora que Dios abra tus ojos espirituales para ver la Biblia como lo que ya ésta es –maravillosa–. Segundo, medita en la Palabra de Dios hasta que te deleites en ella; en otras palabras, resuelve no cerrar tu Biblia hasta que tu corazón se ensanche de placer por las verdades que estás considerando.

¿Cuánto ama Jesucristo a los Suyos?

Hay una oración de tres palabras que se imprime en etiquetas, se canta en canciones, se usa en el evangelismo, se lee en libros y se escucha en sermones. Esa oración es: Jesús te ama. Y todos nosotros corremos el peligro de acostumbrarnos a esta verdad de tal manera que ya no nos maraville. Pero, aquí está la Palabra de Dios para mantenernos asombrados ante esa maravillosa verdad.

¿Cuánto ama Jesucristo a los Suyos? Los primeros versículos de Filipenses 1 nos ayudarán a responder a esa pregunta.

Aunque es cierto que los primeros versículos de Filipenses 1 hablan acerca del amor de Pablo hacia los cristianos filipenses, en el versículo 8 se dice algo que no podemos darnos el lujo de ignorar: “Porque Dios me es testigo de cuánto os añoro a todos con el entrañable amor de Cristo Jesús”. Eso significa que el amor que Pablo estaba demostrando era un reflejo del amor de Jesucristo hacia cada creyente. Sigue leyendo

El Dios que se deleita en Su pueblo.

Dios está a favor de Su pueblo –a pesar de sus debilidades y pecados pasados–. Y ese favor de Dios es demostrado con Su salvación, Su alegría, Su silencio y Sus cánticos por los Suyos.

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Nadie que va a Jesús.

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Nadie que va a Jesús

“Nadie que va a Jesús para disfrutar de todas Sus virtudes reveladas en la Biblia, volverá decepcionado porque tuvo una expectativa muy alta” –Misael Susaña (Digno de más grande afecto).

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