¿Quién eres tú?: Herencia

“En El también hemos obtenido herencia, habiendo sido predestinados según el propósito de aquel que obra todas las cosas conforme al consejo de su voluntad, a fin de que nosotros, que fuimos los primeros en esperar en Cristo, seamos para alabanza de su gloria” (Efesios 1:11, 12).

Herencia

Aunque en la mayoría de las traducciones populares de la Biblia se dice algo como: “hemos obtenido herencia”; en griego se lee literalmente: “fuimos hechos una herencia”. Lo cual nos coloca a nosotros no como los que poseen una herencia, sino como aquellos que son una herencia en ellos mismos. Jamieson, Faussett y Brown dicen que «Efesios 1:12, en donde dice “a fin de que SEAMOS para… Su gloria” (no para que tengamos) favorece la traducción… “fuimos hechos una herencia”». Sigue leyendo

¿Quién eres tú?: Perdonado

“En El tenemos redención mediante su sangre, el perdón de nuestros pecados según las riquezas de su gracia que ha hecho abundar para con nosotros. En toda sabiduría y discernimiento nos dio a conocer el misterio de su voluntad, según el beneplácito que se propuso en El, con miras a una buena administración en el cumplimiento de los tiempos, es decir, de reunir todas las cosas en Cristo, tanto las que están en los cielos, como las que están en la tierra. En El” (Efesios 3:7-10).

Perdonado

“Redimir” significa rescatar de cautividad o esclavitud. Tanto tu cuerpo como tu espíritu fueron comprados a un alto precio. No fuiste comprado por cien mil billones de dólares, sino por algo más valioso: la sangre de Jesucristo. Ahora perteneces a Dios, el mejor amo de todos –Él es supremamente bueno–.

Dentro de esta redención se resalta el perdón de pecados. Debido a la sangre que Jesucristo derramó en la cruz del calvario, Dios perdona tus pecados (Mt. 26:28). Nótese que este perdón es «según las riquezas de su gracia». Si escuchamos que un hombre rico da de sus riquezas, no significa necesariamente que él está dando mucho. Pero si escuchamos que él da según sus riquezas, eso sí significa que él está dando mucho. Y así es que se describe el perdón que Dios otorga. Dios no perdona pobremente, Dios perdona ricamente. Sigue leyendo

¿Quién eres tú?: Predestinado

“En amor nos predestinó para adopción como hijos para sí mediante Jesucristo, conforme al beneplácito de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia que gratuitamente ha impartido sobre nosotros en el Amado” (Efesios 1:5, 6).

Predestinado

“Predestinar” significa destinar desde antes. Dios te destinó desde antes (en la eternidad) no para ser objeto de Su ira o de condenación, sino para ser adoptado como Su hijo. ¡Qué maravillosa verdad! Que el Dios del cielo y de la tierra, el gobernante de todo el universo, te atraiga a una íntima relación con Él. Que a ti que eras una criatura rebelde, merecedora de ser abandonado en ira por Dios en el infierno por toda la eternidad, Dios te adopte como uno de Sus hijos.

Tal vez tú tuviste un progenitor, pero no un padre. Pero, si eres cristiano, sabe que en Dios tú tienes a un padre y no a cualquier padre, sino al mejor padre de todos (Mt. 7:11). Esto también fue en Jesucristo, el Hijo de Dios que vino al mundo a convertir a los hombre en hijos de Dios (Jn 1:12). Sigue leyendo

¿Quién eres tú?: Escogido

“Según nos escogió en El antes de la fundación del mundo, para que fuéramos santos y sin mancha delante de El” (Efesios 1:4).

Escogido

No fui popular entre mis amigos o compañeros, porque no tenía lo necesario. Mi cara nunca estuvo en el cuadro de honor de la escuela, porque no tenía lo necesario. No me elegían como parte del equipo de competencias deportivas o, en el mejor de los casos, me elegían de último; porque no tenía lo necesario. No fui contratado en muchos de los trabajos para los que apliqué, porque no tenía lo necesario. La chica que me gustaba me rechazó, porque no tenía lo necesario. Pero cuando leo en la Biblia que Dios me escogió, mi corazón es reconfortado grandemente.

Y sé que no soy el único en esa situación porque la Biblia dice que Dios escogió lo vil y despreciado del mundo (1 Co. 1:26-29). Pero si Dios nos ha escogido, ¡no importa que el mundo nos desprecie y abandone!

Creyente, Dios te escogió a ti de entre la multitud. Esto fue antes de la fundación del mundo. ¿Por qué antes y no después? Porque Dios quería dejar claro que Él no te escogió por alguna buena obra que hiciste y asegurarte que esta elección no tambaleará cuando tropieces (Ro. 9:11-13). Sigue leyendo