Mi esperanza está en Jesús.

LETRA

Cuán grande abismo entre nosotros
Cuán alto monte fallé escalar
Con desespero volví al cielo
Y en la noche te hice llamar

Allí en lo oscuro tu amor profundo
Cruzó la sombra y me alcanzó
Ya es consumado y el fin escrito
Mi esperanza está en Jesús

Quien imagina piedad tan grande
Tan plena gracia al corazón
El Dios eterno dejó Su gloria
De mi pecado Él se vistió

La cruz ha hablado, soy perdonado
El Rey de Reyes me adoptó
Señor hermoso te pertenezco
Mi esperanza está en Jesús

[Coro]
O Aleluya, sea al que me libertó
Aleluya, de la muerte me arrancó
Las cadenas quebrantó
Y en Su nombre hay salvación
Mi esperanza está en Jesús

Y tus promesas fueron selladas
Cuando tu cuerpo resucitó
Desde el silencio Tu gran rugido
Quebró el poder de la muerte en mí

La victoria está en Ti


Adaptación al Español: Edward Rivera and Christine D’Clario © 2017 Bethel Music Publishing (ASCAP) / Phil Wickham Music (BMI) / Simply Global Songs (BMI) / Sing My Songs (BMI) (admin. at EssentialMusicPublishing.com) / GraceHouse Publishing (ASCAP). All Rights Reserved. Used by Permission.

¿Cómo puedo ser bienaventurado? Santiago responde.

Santiago 1 nos dice: la Biblia es como un espejo. Y no uno meramente decorativo, sino uno para ser usado diariamente y, entonces, ser beneficiado por éste. No solo te mires, actúa en consecuencia a lo que veas. Pues, aparte de Jesucristo, ninguno de nosotros es tan hermoso que no necesite arreglarse.

“Pero el que mira atentamente a la ley perfecta, la ley de la libertad, y permanece en ella, no habiéndose vuelto un oidor olvidadizo sino un hacedor eficaz, este será bienaventurado en lo que hace” (Santiago 1:25).

En este versículo hay una progresión, ¿pueden verla? (1) mira atentamente, (2) permanece y (3) será bienaventurado. Y, como cuando estamos en una escalera, llegar al último escalón es la meta; pero, no es menos cierto, que cada escalón es importante.

LA PRESUPOSICIÓN

Primero, “mira atentamente”. Y eso presupone que ya nos hemos expuesto a la Palabra de Dios –sea leída o escuchada–. ¿Cómo voy a mirar atentamente a lo que no he puesto delante de mí?

J. I. Packer dijo: “si yo fuera el diablo, uno de mis primeros objetivos sería detener al rebaño de profundizar en la Biblia. Sabiendo que es la Palabra de Dios la cual enseña a los hombres a conocer y a amar y a servir al Dios de la Palabra, yo debería hacer todo lo que pueda para rodearla con fosas espirituales, espinas y trampas de hombres para así asustar a las personas… A toda costa debería impedir que usen sus mentes de una manera disciplinada para entender su mensaje”.

Personalmente pienso que una de las trampas del diablo más comunes en la que muchos caen es decir que van a leer la Biblia cuando tengan tiempo. ¿Cuál ha sido la experiencia de aquellos que leen la Biblia cuando tienen tiempo? En el mejor de los casos leen la Biblia dos o tres veces a la semana. Y en el peor de los casos nunca leen la Biblia porque nunca tienen tiempo.

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Jesús, un hombre de oración.

Al leer el evangelio según Marcos, su narrativa nos deja con un sentido de acción o urgencia. “Marcos se interesa más en narrar los hechos poderosos que realizó Jesús que en preservar sus palabras. El ritmo de la narración se acelera con la repetición de adverbios como “inmediatamente”, “enseguida” o “al instante”; los cuales logran una rápida transición entre un milagro y la interacción de las personas con Jesús al siguiente” (La Biblia de Estudio de la Reforma).

Muy unido con lo anterior, al leer la narrativa que Marcos hace de Jesús no nos cabe duda de que éste último era alguien muy ocupado. En el primer y segundo capítulo de Marcos se relata a Jesús siendo bautizado por Juan, siendo tentado por Satanás, predicando en Galilea, llamando a Sus primeros discípulos y sanando a muchos enfermos.

A pesar de tener una agenda tan ocupada, Marcos nos relata algo muy interesante de Jesús –y es que Él tenía tiempo para orar–: “Levantándose muy de mañana, cuando todavía estaba oscuro, Jesús salió y fue a un lugar solitario, y allí oraba” (Marcos 1:35). Y orar era algo que Jesús hacia no algunas veces, sino siempre: después de alimentar a más de cinco mil personas, Jesús “se fue al monte a orar” (6:45).

Los demás evangelios confirman que Jesús siempre oraba:

  • Cuando Jesús fue al huerto de Getsemaní, Él oraba (Mateo 26:36).
  • Cuando Jesús fue bautizado, Él oraba (Lucas 3:21).
  • Cuando Jesús iba a escoger a Sus apóstoles, Él oró (Lucas 6:12).
  • Cuando Jesús se transfiguró frente a Sus discípulos, Él oraba (Lucas 9:29).

Jesús siempre tenía tiempo para orar no porque tenía pocas cosas que hacer, sino a pesar de tener muchas cosas que hacer. Jesús siempre tenía tiempo para orar no porque Él era Dios. Aunque Jesús es verdaderamente Dios, Él también es verdaderamente hombre. Jesús siempre tenía tiempo para orar no porque Él tenía más de 24 horas en Su día. Jesús siempre tenía tiempo para orar porque comunicarse con Su Padre celestial era una prioridad para Él.

Y si para alguien como Jesús, quien es nuestro Salvador y Señor, la oración era una prioridad; ¿cuánto más debería serlo para cada uno de nosotros? Hagamos nuestra esa frase de Martín Lutero: “Tengo tantas cosas que hacer hoy que pasaré las primeras tres horas en oración”. ¿Está tu horario lleno? Aprende de Jesús: levántate más temprano, aléjate de las distracciones y ora.

Jesús no tan solo oró en el huerto de Getsemaní y en la cruz del Calvario, sino que Él sigue orando en el cielo a favor de nosotros –incluso cuando somos negligentes en orar (Hebreos 7:25).

A propósito del mes del orgullo LGBTQ.

Duck Dynasty: “No os dejéis engañar, los homosexuales no heredarán el reino de Dios”: ¿Es esa afirmación motivada por el odio? Esas palabras no vienen de un Dios que se complace en la muerte del impío (Ez. 18:23; 33:11), ni quien ahora les escribe está motivado por el odio. Sí, decir que los homosexuales no irán al cielo no es una buena noticia para ellos, pero nuestro propósito es que despierten a su condición –pecadores– y hacia donde están yendo –el infierno– y, entonces, puedan abrazar, por medio del arrepentimiento y la fe, las buenas noticias del evangelio de Jesucristo («Y esto erais algunos de vosotros; pero fuisteis lavados, pero fuisteis santificados, pero fuisteis justificados en el nombre del Señor Jesucristo y en el Espíritu de nuestro Dios», 1 Co. 6:11) y así ser salvos.

Sin comprometer la verdad, pero con amor: Los homosexuales demandan que todos los que están a su alrededor les “amen”, pero con un pseudo amor que no les dice que su actitud contra naturaleza es un pecado (Lv. 20:13; Ro. 1:24-27; 1 Co. 6:9, 10). Pero como cristianos no podemos comprometer la verdad revelada en la Palabra de Dios. Por otro lado, como cristianos debemos cuidarnos del otro extremo: decir la verdad sin amor.

¿Es la homosexualidad un pecado diferente?: En un sentido podemos decir que la homosexualidad es un pecado diferente a otros pecados: la homosexualidad es un pecado contra naturaleza que es el resultado de que Dios entregó, a aquellos que cambiaron al Creador por la criatura, a las pasiones degradantes de sus propios corazones (Romanos 1:26, 27). Ahora, si lo que preguntamos es si la homosexualidad es un pecado más grave (en términos del castigo que merece), entonces la respuesta es: no. La homosexualidad es un pecado tan grave como la inmoralidad del heterosexual, la cobardía y la mentira.

¿Quién define el género?: Hoy en día, el mundo quiere hacernos creer que alguien puede tener el cuerpo de un varón, pero ser en verdad hembra –y viceversa–. Ahora, ¿quién realmente define el género? Dios, y no el pensamiento o el sentimiento de las personas, define el género. La Biblia así lo afirma y nuestros cuerpos lo confirman.

Hombre y mujer: iguales y diferentes: Tener diferentes roles y ser iguales en dignidad no son verdades que se excluyen mutuamente. Según la Biblia, el hombre y la mujer son iguales en dignidad, pero con diferentes roles. Como Cristo no tiene menos dignidad que Dios Padre al someterse a Él, la mujer no tiene menos dignidad al someterse al hombre.

La homosexualidad no es el pecado: Aunque la homosexualidad es un pecado, no es el único pecado que excluye del reino de Dios y no es el pecado imperdonable. Jesucristo murió por los pecados de los heterosexuales y de los homosexuales que se arrepienten.

¿Puede un homosexual ser cristiano?: En este artículo se responden las siguientes preguntas: ¿PUEDE UN HOMOSEXUAL ENCONTRAR SALVACIÓN EN JESÚS? ¿PUEDE UN CRISTIANO VERDADERO TODAVÍA SER TENTADO A LA HOMOSEXUALIDAD? ¿PUEDE UNO QUE PRACTICA LA HOMOSEXUALIDAD SER CRISTIANO VERDADERO?