¿Cómo podemos saber que Dios existe? [IV]

Es posible que exista el ser más grande: más que creer en la mera posibilidad de que Dios exista, los cristianos estamos convencidos de que Dios existe. Ahora, incluso aquellos que no creen en Dios deben admitir que la existencia del ser más grande es posible –no es descabellada–. Aquellos que no creen en Dios deben admitir que el decir que Dios existe no es como decir que un cuadrado es triangular –tal afirmación es ilógica, imposible y absurda–; más bien es como decir [para los no-creyentes] que Bill Gates es presidente de los Estados Unidos –tal afirmación no es cierta, pero la posibilidad es real–.

La existencia debe atribuírsele al ser más grande: al decir “el ser más grande” quiero decir (1) que no hay nadie por encima de Él y (2) que no tiene falta de nada para que sea “el ser más grande”. Por ejemplo, la omnisciencia (saber absolutamente todo), la omnipresencia (estar en todo lugar) y la omnipotencia (poder hacer todo lo que quiera) son atributos que el ser más grande debería poseer; pero eso no es todo, la existencia es otro atributo que el ser más grande debería poseer, pues sin éste entonces no sería el ser más grande.

Por lo tanto, el ser más grande debe existir… y ese es Dios: el ser más grande debe existir sin la posibilidad de no poder existir. En otras palabras, la existencia del ser más grande es necesaria.

El Dios de la Biblia es omnisciente y omnipresente: “Tú conoces mi sentarme y mi levantarme; desde lejos comprendes mis pensamientos… ¿Adónde me iré de tu Espíritu, o adónde huiré de tu presencia?” (Salmos 139:2, 7). Él también es omnipotente: “Porque ninguna cosa será imposible para Dios” (Lucas 1:37). Pero también Él es eternamente: “Y dijo Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y añadió: Así dirás a los hijos de Israel: “YO SOY me ha enviado a vosotros.”” (Éxodo 3:14).

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¿Quién eres tú?: Escogido

“Según nos escogió en El antes de la fundación del mundo, para que fuéramos santos y sin mancha delante de El” (Efesios 1:4).

Escogido

No fui popular entre mis amigos o compañeros, porque no tenía lo necesario. Mi cara nunca estuvo en el cuadro de honor de la escuela, porque no tenía lo necesario. No me elegían como parte del equipo de competencias deportivas o, en el mejor de los casos, me elegían de último; porque no tenía lo necesario. No fui contratado en muchos de los trabajos para los que apliqué, porque no tenía lo necesario. La chica que me gustaba me rechazó, porque no tenía lo necesario. Pero cuando leo en la Biblia que Dios me escogió, mi corazón es reconfortado grandemente.

Y sé que no soy el único en esa situación porque la Biblia dice que Dios escogió lo vil y despreciado del mundo (1 Co. 1:26-29). Pero si Dios nos ha escogido, ¡no importa que el mundo nos desprecie y abandone!

Creyente, Dios te escogió a ti de entre la multitud. Esto fue antes de la fundación del mundo. ¿Por qué antes y no después? Porque Dios quería dejar claro que Él no te escogió por alguna buena obra que hiciste y asegurarte que esta elección no tambaleará cuando tropieces (Ro. 9:11-13). Sigue leyendo

Doctor Strange y la vida eterna.

Doctor Strange es una película basada en el cómic de Marvel que lleva el mismo nombre. Y esta película trata acerca de un neurocirujano llamado Stephen Strange quien, después de que un accidente automovilístico arruinara su carrera, estudia y trabaja para llegar a convertirse en el hechicero supremo y defender a la tierra de amenazas espirituales.

LA VIDA ETERNA

Doctor StrangeUn tema que se repite varias veces en la película es la vida eterna, la cual parece ser definida como tiempo ilimitado. Y no es sorpresa que en esta película se defina la vida eterna como tiempo ilimitado cuando la mayoría de las personas –incluso muchos cristianos– ven la vida eterna así. Pero lo cierto es que ese es un concepto limitado de lo que la Biblia describe como vida eterna.

Sí, es cierto que la Biblia habla de la vida eterna como tiempo ilimitado o duración para siempre: “Trabajad, no por el alimento que perece, sino por el alimento que permanece para vida eterna, el cual el Hijo del Hombre os dará” (Juan 6:27). Pero si la vida eterna fuera solamente un tiempo sin fin, ésta sería poco o nada atractiva –si no me creen, pregúntenle a Dormammu y a Ancestral o los que irán al castigo eterno–.

Según la Biblia, la vida eterna es también calidad de vida. O dicho de otra manera, la vida eterna es una vida de total satisfacción: “Jesús les dijo: Yo soy el pan de la vida; el que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí nunca tendrá sed” (Juan 6:35); es una vida de abundancia –no necesariamente material–: “El ladrón sólo viene para robar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia” (Juan 10:10); es una vida de gozo perfecto: “Me darás a conocer la senda de la vida; en tu presencia hay plenitud de gozo; en tu diestra, deleites para siempre” (Salmos 16:11).

¿CÓMO CONSEGUIMOS LA VIDA ETERNA?

La vida eterna es el regalo que Jesucristo da (a quienes se arrepienten y confían en Él) al reconciliarnos con Dios Padre: “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado” (Juan 17:3). Y es únicamente en ese conocimiento o comunión con Dios en donde disfrutamos la vida eterna –no hay otro lugar en donde la podamos disfrutar.

Reflexiones en Salmos 73.

Predicador: Pastor Huascar De Salas.
Pasaje bíblico: Salmos 73.

Aunque no en la misma medida, los cristianos sufrimos en el mundo entero. Recibimos atropellamientos, mientras que los culpables se pasean como si nada pasara. ¿Por qué sufren los justos mientras que a los otros aparentemente no les pasa nada?

LOS CRISTIANOS TROPIEZAN

Después del salmista Asaf presentar a Dios como bueno para con Israel (v. 1), él confiesa: “En cuanto a mí, casi se deslizaron mis pies; por poco resbalaron mis pasos” (vv. 2). Con eso el salmista quiere darnos a entender que es posible que un cristiano descienda escalón por escalón de su relación con Dios.

NUESTRA REACCIÓN PECAMINOSA

Es cierto que los arrogantes o impíos nos hacen tropezar, pero el problema se agrava al nosotros responder pecaminosamente. Somos pecadores que reaccionamos pecaminosamente ante el pecado de otros. He aquí la causa de que el salmista Asaf casi cayera: “Porque tuve envidia de los arrogantes, viendo la prosperidad de los impíos” (v. 3).

¿Qué fue lo que Asaf vio? La prosperidad de los impíos (vv. 4, 5). El orgullo de los impíos (vv. 6, 7). La burla de los impíos (vv. 8, 9). La presunción de los impíos (vv. 10, 11). Sigue leyendo