Formas de evangelizar.

El evangelismo no es un trabajo de una o dos veces al año, sino que debe ser una realidad cada día de nuestras vidas y en cada contexto en el cual nos movemos (con nuestros amigos y familiares, en el trabajo o el centro de estudios). Y eso será una realidad cuando proclamemos el evangelio de Jesucristo a partir de la situación en la cual nuestros oyentes se encuentran.

En Lucas 5 se cuenta como después de que Mateo dejó todo y siguió a Jesús, él (Mateo) organizó un gran banquete en su casa e invitó a sus amigos y compañeros de trabajo, los cuales escucharon a Jesús llamarlos al arrepentimiento. Invita a tus amigos y compañeros a comer, sea en un restaurante o en tu casa, y predícales el evangelio.

En Juan 4, después de que Jesús le ofreció el agua viva a la mujer samaritana que fue a sacar agua del pozo, esta mujer fue e invitó a las personas de su ciudad a que escucharan las palabras de Jesús. Lo mismo podemos hacer nosotros: podemos invitar a las personas que nos rodean a que escuchen el evangelio en un grupo pequeño, en el templo o en alguna conferencia. Sigue leyendo

Tu devocional no tiene por qué ser monótono y aburrido.

Chica aburrida

La monotonía es definida como falta de variedad que produce aburrimiento. Teniendo en cuenta esa definición, ¿es tu devocional monótono? Si “falta de variedad” y “aburrimiento” son palabras que describen tu devocional, no es debido al contenido de Biblia ni al Dios al que le oras; sino que es probablemente debido al método que estás utilizando. Pero eso no tiene por qué continuar así. Aquí hay algunos ajustes que puedes hacer para que tu devocional no sea monótono:

AL ORAR

Ora con la Biblia. En otras palabras, toma las palabras de un pasaje de la Biblia y conviértelas en tu oración. Donald Whitney explica: “si usted ora a través del Salmo 23, lea “El señor es mi pastor”, y agradézcale a El por ser su pastor. Pídale que pastoree a su familia ese día, que los guíe, que los proteja y que provea para ellos. Ore para que El haga Sus ovejas a los miembros de su familia; que ellos puedan buscarlo a El como su pastor. Pídale a El que lo pastoree en las decisiones que tome relacionadas con su futuro. Ore para que El bendiga al pastor de su iglesia y lo pastoree como éste lo hace con la iglesia y así otras cosas. Cuando nada más venga a la mente, vaya a la siguiente línea, “nada me faltará”, y continúe orando”.

Agradece por bendiciones específicas. Lamentaciones 3:22, 23 dice: “Que las misericordias del Señor jamás terminan, pues nunca fallan sus bondades; son nuevas cada mañana; ¡grande es tu fidelidad!”. Está bien agradecer a Dios por todas las bendiciones en general que Él te ha concedido, pero recuerda al menos una bendición que Dios te haya concedido en el día de hoy –que no hayas tenido ayer– y agradece a Dios por ésta. Sigue leyendo

“¡Mi labor es tan inútil!”.

Chico triste

“En vano he trabajado, en vanidad y en nada he gastado mis fuerzas” –eso dijo el profeta en la primera parte de Isaías 49:4–. ¿Alguna vez te has sentido así? ¿Eres un pastor o un maestro de la Biblia que te has esforzado en transmitir fielmente la Palabra de Dios en todo tiempo pero no ves fruto en aquellos a quienes enseñas? ¿Eres un padre o una madre que te has dedicado en enseñar fielmente la Palabra de Dios a tus hijos pero no ves fruto? ¿Piensas que has gastado tus fuerzas en balde? A veces los frutos están ahí, pero no los vemos. Otras veces están creciendo –aunque lentamente–.

Ahora, para el profeta Isaías fue diferente; pues Dios le dijo desde el principio de su ministerio: “Ve, y di a este pueblo: “Escuchad bien, pero no entendáis; mirad bien, pero no comprendáis.” Haz insensible el corazón de este pueblo, endurece sus oídos, y nubla sus ojos, no sea que vea con sus ojos, y oiga con sus oídos, y entienda con su corazón, y se arrepienta y sea curado”. Por eso él dice que había trabajado en vano y gastado sus fuerzas en nada. Sigue leyendo

El Espíritu & La Palabra.

Tanto Efesios como Colosenses fueron escritas por el apóstol Pablo mientras éste se entraba en una prisión de Roma (60-62 d. C.) por causa del evangelio de Cristo. Y una de las similitudes que encontramos en ellas se ve claramente cuando comparamos Efesios 5:18-21 con Colosenses 3:16-17, que dicen:

“Y no os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución, sino sed llenos del Espíritu, hablando entre vosotros con salmos, himnos y cantos espirituales, cantando y alabando con vuestro corazón al Señor; dando siempre gracias por todo, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, a Dios, el Padre; sometiéndoos unos a otros en el temor de Cristo” (Ef. 5:18-21).

“Que la palabra de Cristo habite en abundancia en vosotros, con toda sabiduría enseñándoos y amonestándoos unos a otros con salmos, himnos y canciones espirituales, cantando a Dios con acción de gracias en vuestros corazones. Y todo lo que hacéis, de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias por medio de El a Dios el Padre” (Col. 3:16-17).

Nótese que una persona llena del Espíritu actuará de la misma manera que una persona en quien la Palabra de Cristo habita abundantemente: enseñando y amonestando, cantando y alabando, dando gracias, siendo sumisa. Nótese también que mientras que en Efesios 5 se dice “sed llenos del Espíritu”, en Colosenses 3 se dice “la palabra de Cristo habite en abundancia en vosotros”. Lo primero –ser llenos del Espíritu– significa ser dirigido, controlado por el Espíritu Santo. Lo segundo –que la palabra de Cristo habite en abundancia en vosotros– significa estar influenciado por la Palabra de Dios en cada aspecto de la vida.

Ahora, ambas verdades no se contradicen, más bien: un cristiano lleno del Espíritu es un cristiano en quien la Palabra de Cristo habita en abundancia; un cristiano en quien la Palabra de Cristo habita en abundancia es un cristiano lleno del Espíritu.

Dios espera que tanto el ser llenos del Espíritu como el que la palabra de Cristo habite en abundancia en nosotros sean buscados de una manera constantemente por todo cristiano. Así que, ora confiadamente a Dios para que seas lleno de Su Espíritu cada vez más y no resistas Su influencia en ti. Al mismo tiempo, satura tu mente con la Palabra de Dios al exponerte constantemente a ésta y obedécela.