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DEL AÑO 2019

1. El amor cubre multitud de pecados: Mientras estemos en esta tierra, con la presencia del pecado todavía en nosotros, las relaciones entre cristianos en ocasiones serán difíciles. Y cuando las relaciones sean difíciles, es el amor que nos llevará a cubrir no sólo las debilidades de otros, sino también sus pecados; nos lleva a cubrir no sólo dos o tres pecados, sino multitud de pecados.

2. 5 verdades sobre Romanos 8:28: Primero, todas las cosas significa todas. Segundo, la promesa no es para todo el mundo. Tercero, incluye bien físico y espiritual. Cuarto, Dios es quien hace que todo sea para bien. Quinto, no necesitamos entender el cómo para que la promesa sea una realidad.

3. La gracia en los Macedonios: El apóstol Pablo (quien fue inspirado por Dios el Espíritu Santo) dedica los capítulos 8 y 9 de 2 Corintios al tema de las ofrendas. En el primer versículo del capítulo 8 (de 2 Corintios) podemos notar como Pablo buscó hacer saber, más que de las iglesias de Macedonia, de la gracia de Dios dada a las iglesias de Macedonia.

DE SIEMPRE

¿Cómo se manifiesta el Espíritu Santo?: Ser llenos del Espíritu significa vivir bajo la influencia, guía, dominio, control del Espíritu Santo. ¿Cómo sabemos cuando se está lleno del Espíritu? Efesios 5:19-21 responde: “hablando entre vosotros con salmos, himnos y cantos espirituales, cantando y alabando con vuestro corazón al Señor; dando siempre gracias por todo, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, a Dios, el Padre; sometiéndoos unos a otros en el temor de Cristo”.

RECOMENDADO

La homosexualidad no es el pecado: Aunque la homosexualidad es un pecado, no es el único pecado que excluye del reino de Dios y no es el pecado imperdonable. Jesucristo murió por los pecados de los heterosexuales y de los homosexuales que se arrepienten.

Dios no confía en ti.

Me he topado con un par de canciones y varios sermones que dicen explícitamente “Dios confía en ti”. ¿Lo has escuchado alguna vez? Algunas de esas canciones tienen una buena melodía y algunos de esos sermones son muy motivadores, pero no es cierto que Dios confía en ti.

LO QUE LA BIBLIA DICE

No sé qué Biblia ellos leerán, pero la Biblia que yo tengo no dice tal cosa en ninguna parte. Más bien dice todo lo contrario: “Dios no confía ni aún en sus propios siervos; y a sus ángeles atribuye errores” (Job 4:18). Si Dios es tan alto que no confía en Sus ángeles, mucho menos en los hombres. Y en Jeremías 17:5 Dios dice las siguientes palabras: “Maldito el hombre que en el hombre confía, y hace de la carne su fortaleza, y del Señor se aparta su corazón”. No me imagino a Dios condenando la confianza en el hombre y después haciendo lo mismo que Él condena.

Lo que sí dice la Biblia repetidas veces es que nosotros debemos confiar en Dios: “Bienaventurado aquel cuya ayuda es el Dios de Jacob, cuya esperanza está en el Señor su Dios” (Salmos 146:5). Nótese que en ese versículo se dice que aquel que confía en Dios es bienaventurado, es decir, dichoso o feliz. Y la razón de eso es que a diferencia de los hombres, Dios puede salvar.

JESÚS Y EL ESPÍRITU

La venida de Jesucristo demuestra que Dios no confía en el hombre: “Pues lo que la ley no pudo hacer, ya que era débil por causa de la carne, Dios lo hizo: enviando a su propio hijo en semejanza de carne de pecado y como ofrenda por el pecado, condenó al pecado en la carne” (Romanos 8:3). Jesucristo descendió del cielo a salvarnos porque Dios sabía que nosotros habíamos sido tan debilitados por el pecado que era imposible salvarnos a nosotros mismos.

La morada del Espíritu Santo es otra demostración de que Dios no confía en el hombre: “porque si vivís conforme a la carne, habréis de morir; pero si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis” (Romanos 8:13). Jesucristo ascendió al cielo, pero no nos dejó solos como si nosotros ya fuéramos lo suficiente “grandecitos” como para andar solos. No, Él envió Su Espíritu a morar en nuestros corazones para así darnos el poder para vivir como Él quiere que vivamos.

Así que, no, Dios no confía en ti. Y eso es una buena noticia, porque eso resulta en la salvación de Dios para ti.

Oh, gran Dios + Regeneración

OH, GRAN DIOS – La IBI

REGENERACIÓN

La canción anterior fue inspirada en la siguiente oración del Valley of Vision [Valle de la visión]:

Oh, Dios del cielo más alto,
ocupa el trono de mi corazón,
toma entera posesión y reina supremamente,
derriba cada deseo rebelde,
que ninguna vil pasión resista tu santa guerra;
manifiesta tu enorme poder,
y hazme tuyo por siempre.
Tú eres digno de ser
alabado con cada respiración,
amado con cada facultad del alma,
servido con cada acción en vida.
Me has amado, desposado, recibido,
comprado, lavado, favorecido, vestido,
adornado,
cuando era indigno, vil, sucio, contaminado.
Estaba muerto en iniquidades,
sin ojos para verte,
sin oídos para escucharte,
sin gusto para saborear tus gozos,
sin inteligencia para conocerte;
Pero tu Espíritu me ha dado vida,
me ha traído a un nuevo mundo como una
nueva criatura,
me ha dado percepción espiritual,
ha abierto tu Palabra como luz a mí, guía,
paz, gozo.
Tu presencia es un tesoro de paz sin fin para mí;
Ninguna provocación puede separarme de tu compasión,
porque me has atraído con cuerdas de amor,
y me perdonas cada día, cada hora.
Oh, entonces, ayúdame a caminar digno de tu amor,
de mis esperanzas, y mi profesión.
Guárdame, porque no puedo hacerlo solo;
Protégeme para que ningún mal me acontezca;
Que deje a un lado cada pecado admirado por muchos;
Ayúdame a caminar a tu lado, descansar en tu brazo,
mantener conversaciones contigo,
que de ahora en adelante pueda ser sal de la tierra
y una bendición a todos.

Llamados a santidad.

Escuché a alguien decir que hoy en día nos sorprendemos de los pecados que el mundo comete y toleramos los pecados de la iglesia. Pero los pecados del mundo no deberían sorprendernos como si estos fueran lo extraño –aunque sí deberíamos llorar ante ellos y ser luz–; lo que sí debería escandalizarnos es el pecado cometido impenitentemente por la iglesia.

En 1 Tesalonicenses, Pablo habla acerca de la segunda venida de Jesucristo. En ese día, mientras los no-creyentes experimentarán la ira de Dios, los creyentes experimentarán la salvación final. Y esa doctrina tiene implicaciones para el aquí y el ahora, una de ellas se encuentra en el capítulo 4: “Porque esta es la voluntad de Dios: vuestra santificación; es decir, que os abstengáis de inmoralidad sexual; que cada uno de vosotros sepa cómo poseer su propio vaso en santificación y honor, no en pasión de concupiscencia, como los gentiles que no conocen a Dios” (vv. 3-5).

¿Cuál es la voluntad de Dios para Su iglesia? Que sean santos, específicamente en este pasaje: que se abstengan de la inmoralidad sexual. La inmoralidad sexual abarca: pornografía, masturbación, homosexualidad, sexo fuera del matrimonio, sexo con otra persona que no es el cónyuge, etc. Todos esos pecados son cometidos por los que no conocen a Dios, aquellos que no han entrado en una relación con Dios a través de Jesucristo. Y de ellos Dios se vengará si no se arrepienten (v. 6). Pero a nosotros, que sí conocemos a Dios, Él nos llama a santificación (v. 7). No debería haber ni el más mínimo rastro de ellos dentro de la iglesia de Dios.

En todo esto no somos abandonados a nuestras propias fuerzas. El llamamiento a la santidad está acompañado por una oración para que el Señor «afirme vuestros corazones irreprensibles en santidad» (1 Ts. 3:13) y con la gloriosa realidad de que Dios nos da «su Espíritu Santo» (1 Ts. 4:8), quien nos fortalece para vivir tal como Él quiere que vivamos.