7 razones para volver a congregarte [VI]

Razón #6: Porque los dones espirituales tienen lugar en el contexto de la iglesia reunida.

En 1 Corintios 12, motivado por un deseo de que los cristianos en Corinto no ignoren acerca de los dones espirituales, el apóstol Pablo dedicó todo el capítulo a este tema. Aquí Pablo (inspirado por Dios) les dijo a los Corintios que a pesar de que hay diversidad de dones, el Espíritu es el mismo.

Sin detenernos en cada uno de los dones y sin debatir si algunos de ellos han cesado o no, los dones espirituales mencionados en 1 Corintios 12 son los siguientes: palabra de sabiduría, palabra de ciencia, fe, sanidades, milagros, profecía, discernimiento de espíritus, diversos géneros de lenguas, interpretación de lenguas. También se habla de los maestros, los que ayudan y los que administran.

El Espíritu Santo, como Señor soberano, decide qué dones darles a los cristianos. Cada cristiano tiene al menos un don para beneficio de la iglesia (como vamos a ver más adelante). Como un cuerpo tiene distintos miembros y cada miembro tiene una función, así también cada cristiano con su don forma parte del cuerpo de Cristo y es necesario. Nadie puede decir que no es necesario o decirle a otro miembro del cuerpo que no es necesario, independientemente del don que tenga.

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7 razones para volver a congregarte [V]

Razón #5: Porque cantar junto a nuestros hermanos en Cristo nos hace bien.

“Que la palabra de Cristo habite en abundancia en ustedes, con toda sabiduría enseñándose y amonestándose unos a otros con salmos, himnos y canciones espirituales, cantando a Dios con acción de gracias en sus corazones” (Colosenses 3:16).

Creo que la mayoría de nosotros –por no decir todos– hemos experimentado la frustración que viene después de tratar de cantar junto a nuestros hermanos en una videollamada. Debido a la velocidad o la estabilidad de la conexión de internet, que no es la misma para todos, un hermano canta la primera línea de una canción mientras que el otro ya va por la segunda línea y un tercero está a punto de comenzar a cantar. ¿Solución temporal? Todos apagan sus micrófonos, excepto uno.

Sin embargo, cantar junto a tus hermanos en Cristo es muy importante. Y Colosenses 3:16 es uno de los pasajes en donde se nos manda a cantar como iglesia y, al mismo tiempo, nos dice el porqué eso es importante.

El mandamiento allí es que la Palabra de Cristo, que es lo mismo que toda la Palabra de Dios que testifica acerca de Cristo, habite en abundancia en nosotros. Dice “habite”, lo cual significa que la Palabra de Cristo debe estar permanentemente en nosotros y no meramente visitarnos de vez en cuando. Y después se agrega “en abundancia” o ricamente, lo cual significa mucho en cantidad. Y aunque es cierto que debemos depender del Espíritu Santo para eso, no es menos cierto que somos responsables de que eso pase –el mandamiento se dirige a nosotros–.

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¡A la batalla!

Deuteronomio es el quinto y último libro del Pentateuco. En este libro, Moisés (inspirado por Dios) resumió tanto la narrativa como las leyes que se encuentran en los tres libros anteriores (Éxodo, Levítico, Números). De esa manera Moisés le recordó a Israel cómo Dios castigó a toda una generación por su incredulidad y desobediencia; y animó al pueblo, que estaba a punto de entrar en la tierra prometida, a confiar en las promesas de Dios y a obedecerle.

En Deuteronomio 20 encontramos leyes sobre la guerra y en el versículo 1 leemos lo siguiente: “Cuando salgas a la batalla contra tus enemigos y veas caballos y carros, y pueblo más numeroso que tú, no tengas temor de ellos; porque el Señor tu Dios que te sacó de la tierra de Egipto está contigo” (v. 1).

Dios sabía que los enemigos que Su pueblo enfrentaría tenían caballos, carros y un mayor número de personas. Dios también sabía que al ver esto, Su pueblo sería tentado a desmayar, temer, alarmarse, aterrorizarse. Por eso la siguiente exhortación: “Oye, Israel, hoy ustedes se acercan a la batalla contra sus enemigos; no desmaye su corazón; no teman ni se alarmen, ni se aterroricen delante de ellos” (v. 3).

Marchar contra esos enemigos parecería ser un acto suicida. Pero Dios les dijo en ambas ocasiones: “no tengas temor de ellos… no teman” (vv. 1, 3). Ahora, la razón por la cual ellos no debían temer no era porque sus enemigos no eran fuertes –porque sí lo eran–. La razón por la cual Israel no debía temer tampoco era porque ellos eran más fuerte que sus enemigos –porque ellos no lo eran–. Es decir que el llamado de Dios no estaba basado en una negación de la realidad ni en una exaltación falsa del potencial del pueblo.

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