Una de las mejores noticias que he recibido.

Chica orando

A lo largo de mi vida he recibido muchas buenas noticias. El evangelio de Jesucristo encabeza la lista. Pero ahora quisiera compartir una noticia que se encuentra entre los primeros lugares de mi lista de buenas noticias, esperando que ésta también sea para ti una de las mejores noticias que has recibido. En la última parte de Santiago 5:16 leemos lo siguiente:

“La oración eficaz [o ferviente] del justo puede lograr mucho”.

Muchos leen este versículo y concluyen que sólo los “grandes hombres de Dios” tienen la capacidad de hacer ciertos tipos de oraciones que serán respondidas por Dios. Pero eso es contrario a la maravillosa verdad que este pasaje bíblico quiere transmitir.

UN CRISTIANO COMÚN

En primer lugar, el justo del cual se habla en este pasaje no es una persona perfecta; sino que es una persona que confía en Jesucristo y está siendo progresivamente conformada a la imagen de Jesucristo –lo cual es cierto para todo cristiano verdadero–.

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A propósito de Rápidos y Furiosos.

Rápidos y Furiosos 8, película que se estrenó el 14 de abril del 2017, se convirtió en el mejor estreno en la historia del cine al recaudar 532 millones de dólares en su estreno. Cada vez que escucho hablar de Rápidos y Furiosos, mi mente no puede evitar pensar en una de las escenas de esta saga que más llamaron mi atención –y no tiene nada que ver con carros  ni mujeres.

En la parte final de la cuarta película de Rápidos y Furiosos, Dominic está delante de un juez que reconoce que éste (Dominic) fue una pieza clave para arrestar a un traficante de drogas, sin embargo dice: “un acierto no compensa toda una vida de errores” –sentenciándolo así a 25 años en la cárcel–. Aunque a Brian no le gustó lo que hizo el juez, eso fue lo justo. Sigue leyendo

El cristianismo: más que una mera religión [III]

Columnas blancas

¿Cómo podemos ser salvos? Todas las religiones de este mundo responden a esa pregunta de la siguiente manera: debes comportarte suficientemente bien para que Dios te salve. Pero el cristianismo, y solamente el cristianismo, responde a esa pregunta de una manera diferente. Veamos la respuesta del cristianismo a partir de Lucas 19:10, que dice:

“porque el Hijo del Hombre ha venido a buscar y a salvar lo que se había perdido”.

HA VENIDO

En primer lugar, el versículo dice que el Hijo del Hombre ha venido. ¿Quién es el Hijo del hombre? Jesús, quien es Dios en esencia (cp. Ezequiel 34:11, 16). Él vino a esta tierra como un hombre con un propósito en mente. No fue el hombre quien subió a Dios, fue Dios quien bajó al hombre. Dios fue quien tuvo la iniciativa, no el hombre.

LO QUE SE HABÍA PERDIDO

En segundo lugar, el versículo nos dice que el propósito que Jesús tuvo en mente fue buscar y salvar lo que se había perdido. ¿Qué se había perdido? Nosotros, y no por accidente; sino por elección propia: quisimos vivir a nuestra manera, independientes de Dios y Su ley –ahora somos incapaces de volver por nosotros mismos–.

BUSCAR Y SALVAR

Pero Jesús vino tanto a buscar como a salvar. La salvación no es la oferta que se le hace a los que siempre han estado buscando de Dios (Romanos 3:11), más bien Jesús es quien está buscando a los pecadores para darles salvación. Eso no quiere decir que el hombre no va a Jesús, sino que cuando va es porque primero fue atraído por el Padre (Juan 6:44). Eso no quiere decir que el hombre no tiene la responsabilidad de arrepentirse y tener fe –pues sí la tiene–, sino que cada vez que veamos a un pecador sinceramente arrepentido y confiando en Jesús debemos reconocer que Dios le concedió eso (Juan 6:37).

Jesús no vino tan solo a apuntarnos hacia la salvación, sino a ser Él mismo nuestra salvación. Y así lo hizo al vivir la vida perfectamente obediente que nosotros debimos haber vivido, al morir en la cruz la muerte que nosotros merecíamos y al resucitar confirmando así nuestra salvación: el poder para renunciar al pecado y vivir en obediencia a Dios, el ser vistos y tratados como justo, la adopción en la familia de Dios, perdón de pecados, la vida eterna.

CONCLUSIÓN

Todo esto nos lleva a la conclusión de que debido a que la salvación que se predica en el cristianismo es un regalo –y no el pago de una obra–, el cristianismo es más que una mera religión.

1ra parte; 2da parte; 3ra parte

Acerca de la oración.

Hombre de rodillas orando en la playa

¿QUÉ ES LA ORACIÓN?

La oración es la comunicación del alma con Dios para reconocer Su santidad, darle gracias, pedirle que se haga Su voluntad y que provea las necesidades físicas y espirituales nuestras y de otras personas.

¿POR QUÉ ORAR SI DIOS SABE LO QUE VAMOS A PEDIR?

Véase “Si Dios sabe lo que pediremos, ¿por qué orar?”.

¿PUEDE LA ORACIÓN CAMBIAR LAS COSAS?

Según Santiago, una de las razones por las que no tenemos ciertas cosas es porque no pedimos: “No tenéis, porque no pedís” (Stg. 4:2). Y el mismo Santiago habla de un cristiano común y corriente que oró para que no lloviera, y no llovió; y después oró para que lloviera, y llovió (Stg. 5:17, 18).

En la Biblia hay múltiples ejemplos que nos dicen claramente que la oración cambia las cosas. Todo eso debido a que la oración es un medio que Dios utiliza para cumplir Sus planes eternos. Sigue leyendo