Lecciones para el alma triste y angustiada.

Este sermón trata acerca de las lecciones que podemos aprender y aplicar a nuestra vida a partir del relato de Jesús en Getsemaní. Y éste va dirigido principalmente a cristianos cuya alma está triste o angustiada justo en este momento.

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Los 5 puntos [que no son] del calvinismo.

  1. El calvinismo no enseña que el hombre (varón y hembra) es tan malo como podría llegar a ser. Dios, en Su gracia común, refrena el pecado de los hombres para que estos no sean tan malos como podrían llegar a ser. La depravación total significa que todo el ser del hombre (intelecto, emociones y voluntad) ha sido afectado por el pecado y, aparte de la gracia de Dios, éste es incapaz de desear a Dios o hacer lo que a Dios le agrada. Otros términos para este punto son: inhabilidad total, corrupción radical.
  2. El calvinismo no enseña que Dios al final salvará a Su pueblo aun si ellos no se arrepienten y tienen fe en Jesucristo. El arrepentimiento y la fe en Jesucristo son medios que Dios requiere del hombre para ser salvo (específicamente, estos preceden a la justificación). La elección incondicional significa que la elección de Dios para salvar no está basada en ningún mérito de éste; y que tanto el arrepentimiento como la fe son gracias que Dios da como resultado de Su elección –y no lo contrario–. Otro término para este punto es: elección soberana.
  3. El calvinismo no limita el valor y el poder de la obra de Jesucristo. La obra de Jesucristo es suficiente para todos: ésta puede salvar del pecado a todos y ciertamente salva a todos los que confían en Jesucristo. La expiación limitada significa que la obra de Jesucristo tenía el propósito de salvar con toda seguridad al grupo definido de personas que Dios eligió. Otro término para este punto es: redención particular, redención definida.
  4. El calvinismo no enseña que el llamamiento [general] de Dios o toda influencia del Espíritu no puede ser resistida. Podemos ver tanto en la Biblia como a nuestro alrededor que los pecadores no obedecen al llamamiento [general] de Dios y resisten la influencia del Espíritu. La gracia irresistible significa que Dios, por Su Espíritu y en el tiempo que Él ha establecido, vencerá la resistencia natural de los pecadores que Él ha elegido y ellos ciertamente irán con arrepentimiento y fe a Jesucristo para ser salvados en Su gracia. Otro término para este punto es: gracia eficaz.
  5. El calvinismo no enseña que el que profesa ser cristiano puede perseverar en pecado y aun así ser salvo de la ira venidera. Hay muchos cuyo cristianismo no es más que una profesión de labios; estos son aquellos que no muestran externamente evidencia de la obra transformadora del Espíritu en sus corazones. Tales personas no son salvas verdaderamente. La perseverancia de los santos significa que todos aquellos a quienes Dios ha salvado, Dios también preservará hasta el fin; y, en consecuencia, estos no se apartarán de Jesucristo ni de ninguna de las gracias dadas por Dios (como el arrepentimiento y la fe). Otro término para este punto es: preservación de los santos.

El Dios que se deleita en Su pueblo.

Dios está a favor de Su pueblo –a pesar de sus debilidades y pecados pasados–. Y ese favor de Dios es demostrado con Su salvación, Su alegría, Su silencio y Sus cánticos por los Suyos.

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Carson sobre “Diferentes formas en que la Biblia se refiere al amor de Dios”.

Cita

1. EL AMOR ESPECIAL DEL PADRE HACIA EL HIJO Y DEL HIJO HACIA EL PADRE.

El Evangelio de Juan es especialmente rico en cuanto a este tema. Se nos dice en dos ocasiones que el Padre ama al Hijo. En una de ellas se hace uso del verbo agapao (Juan 3:35), y en la otra de phileo (Juan 5:20). No obstante, el evangelista también insiste en que el mundo tiene que aprender que Jesús ama al Padre (Juan 14:31). Este amor de Dios entre las personas de la Trinidad no sólo diferencia al monoteísmo cristiano de los demás monoteísmos, sino que está estrechamente vinculado de forma sorprendente a la revelación y a la redención.

2. EL AMOR PROVEEDOR DE DIOS HACIA TODO LO QUE HA CREADO.

De un extremo a otro de la Biblia, ésta se retrae de usar la palabra amor en este sentido, pero no es difícil de encontrar referencias. Dios lo crea todo, y antes de que el pecado haga su aparición, afirma que todo lo que ha hecho es «bueno» (Génesis 1 y 2). Esto es producto de un Creador que ama. El Señor Jesús hace referencia a un mundo en el que Dios viste a la hierba del campo con la gloria de las flores que quizás los seres humanos no vean, pero sí Dios. El león ruge y pone sus garras sobre su presa, pero es Dios quien alimenta al animal. Los pájaros encuentran comida en el aire, pero es como resultado de la amorosa providencia de Dios, y ninguno de ellos cae del cielo sin la autorización del Todopoderoso (Mateo 6:26; 10:29). Si no se tratara de una’ providencia benevolente, de una providencia fruto del amor, entonces la lección moral que Jesús extrae (es decir, que podemos confiar en que este Dios proveerá para su propio pueblo) carecería de coherencia. Sigue leyendo