La necesidad del Espíritu para entender.

Bombilla1 Corintios 2:9 es un versículo muy conocido entre los cristianos, pero también es malinterpretado por muchos. El versículo dice lo siguiente: “Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han entrado al corazón del hombre, son las cosas que Dios ha preparado para los que le aman”.

Muchos citan este versículo como si allí se estuviera hablando de las cosas maravillosas que nos esperan en el cielo. Ciertamente en el cielo nos esperan cosas maravillosas, pero ese no es el punto del versículo. Nótese que el versículo que le sigue dice que eso que ojo no vio, ni oído oyó, ni han entrado al corazón del hombre «Dios [ya] nos las reveló por medio del Espíritu» (v. 10). No es un misterio que será revelado en el cielo sino un misterio que ya ha sido revelado.

El versículo 9 hace referencia a la sabiduría de Dios (v. 7), las cosas o los pensamientos de Dios (v. 11). Esa sabiduría no es como la sabiduría de este mundo, que pasa. Esos pensamientos de Dios estaban ocultos hasta que Dios nos los reveló. Y por esa sabiduría o pensamientos nosotros llegamos a conocer a Jesús más que como un personaje de un cuento, más que como un maestro, más que como un buen hombre; llegamos a conocer a a Jesús como único y suficiente salvador. Sigue leyendo

Jesucristo Basta.

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LETRA

Nuestros corazones insaciables son
hasta que conocen a su salvador.
Tal y como somos nos amó,
Hoy nos acercamos sin temor.

[CORO]
Él es el agua que al beber
Nunca más tendremos sed
//Jesucristo basta //

Mi castigo recibió
Y su herencia me entregó
//Jesucristo basta //

Fuimos alcanzados por su gran amor,
con brazos abiertos nos recibe hoy.
Tal y como somos nos amó,
Hoy nos acercamos sin temor.

Él es el agua que al beber
Nunca más tendremos sed
//Jesucristo basta //

Mi castigo recibió
Y su herencia me entregó
//Jesucristo basta //

Ahora hay un futuro y esperanza fiel.
En su amor confiamos, hay descanso en Él.

Dios se mueve de manera misteriosa: la historia.

William Cowper

William Cowper fue un escritor de himnos y uno de los poetas más populares del siglo XVIII. Nació el 26 de noviembre de 1731 en Great Berhkamstead (Inglaterra). Sus padres fueron John Cowper, rector de una iglesia y capellán del rey; y Ann nee Donne, quien murió cuando William tenía seis años de edad –muerte que afectó mucho a William.

William asistió a la Escuela de Westminster, donde estudió latín a una temprana edad. Y en 1750 comenzó a estudiar leyes tal como su padre quería.

En 1752, William fue golpeado por la depresión: “me acostaba en el horror y me levantaba en el desespero”. Sin embargo, Dios utilizó los poemas de George Herbert para ayudarlo a superar esta depresión. En 1763, cuando estaba a punto de ser evaluado para obtener un puesto administrativo en la Cámara de los Lores, William sufrió un colapso mental, por lo que fue ingresado en un asilo (hospital mental) hasta su recuperación. En su depresión, él había intentado suicidarse varias veces (envenenándose, ahogándose y ahorcándose), pero sus intentos siempre fueron frustrados por la Providencia Divina. Sigue leyendo