¿Qué implica la resurrección para la santificación?

En el artículo La resurrección de Jesús: qué tiene que ver conmigo vimos que debido a que Jesús resucitó, nuestra predicación y nuestra fe en Jesús no es en vano; pero también vimos que aquellos que se niegan a ir a Jesucristo cometen tanto un gran pecado como una gran necedad ya que están rechazando a quien Dios ha elegido para dar salvación.

En este artículo quiero que consideremos qué implica la resurrección de Jesús para nuestra santificación diaria (o la conformación progresiva al carácter de Jesucristo) del creyente. Y el versículo a partir del cual quiero que veamos eso es Romanos 6:4, que dice:

“Por tanto, hemos sido sepultados con Él por medio del bautismo para muerte, a fin de que como Cristo resucitó de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en novedad de vida”.

El contexto de ese versículo es el siguiente: el apóstol Pablo (inspirado por Dios) había dicho que «donde el pecado abundó, sobreabundó la gracia» (Ro. 5:20). Después, pasó a explicar que esa sobreabundaste gracia no es una licencia para pecar (Ro. 6:1, 2).

En el versículo 4 se menciona el bautismo. Pero ese bautismo del cual se habla aquí no es el bautismo en agua, sino que se refiere a esa realidad a la cual el bautismo en agua apunta: la unión espiritual del creyente con Jesucristo. Los creyentes hemos sido unidos espiritualmente a Jesucristo, por Dios Padre; de tal manera que cuando Jesucristo murió nosotros también morimos y cuando Él resucitó nosotros también resucitamos.

Cuando Jesucristo murió, ¿a qué nosotros morimos? Al pecado (Ro. 6:2). Eso quiere decir que las cadenas que nos ataban al pecado han sido rotas. ¡Ya no somos esclavos del pecado! Cuando Jesucristo resucitó, ¿a qué nosotros resucitamos? A una nueva vida para Dios (vv. 4, 12, 13). Eso quiere decir que se nos ha dado la capacidad de amar y obedecer a Dios. ¡Ahora somos voluntariamente esclavos de Dios!

Así que, la resurrección implica que ahora podemos tener un estilo de vida caracterizado no por la perseverancia en el pecado, sino por una relación viva y de obediencia a Dios. Vivir en santidad es posible, ¡tan cierto como Jesucristo resucitó! No vivamos tan sólo un día de santidad, vivamos los otros 364 días a la luz del domingo de resurrección.

El secreto para sonreír al futuro.

La última sección de Proverbios 31 es un pasaje de la Biblia muy conocido. La traducción de la Biblia Reina Valera 1960 titula esta última sección (Proverbios 31:10-31) como Un elogio a la mujer virtuosa. Esa es la clase de mujer que los hombres cristianos quieren tener como esposa y la clase de mujer en la cual muchas madres se convierten para sus hijos en el día de las madres. La vida de esta mujer es ejemplar, diga de imitar.

Un día, mientras leía la descripción que el pasaje da acerca de esta mujer, me topé con una línea que me llamó mucho la atención. Esa línea es la última parte del versículo 25, que dice: “y sonríe al futuro”. Me llamó mucho la atención esa línea porque allí tenemos a una mujer que cuando piensa en el futuro se sonríe; mientras que yo, cuando miraba al futuro, me ponía ansioso. Y sé que yo no soy el único, cuando muchos piensan en el futuro se llenan de temor, tienen insomnio, lloran, les da pánico.

Y como Tessa Thompson aclara: “esta sonrisa no era una sonrisa llena de duda, como la sonrisa de incredulidad de Sara”. Más bien, era una sonrisa que comunicaba que ella no tenía temor del futuro porque ella sabía que todo iba a estar bien. ¿Por qué esta mujer sonreía al futuro?

SU TEMOR DE DIOS

En primer lugar, porque esta mujer temía a Dios. El versículo 30 dice: “Engañosa es la gracia y vana la belleza, pero la mujer que teme al Señor, esa será alabada”. Oswald Chambers dijo acertadamente: “cuando temes a Dios, no temes a nada más. Mientras que cuando no temes a Dios, temes a todo lo demás”. Continúa leyendo El secreto para sonreír al futuro.

El porqué Navidad es tan importante como Semana Santa.

En los últimos años, para esta época navideña, me he topado en varias ocasiones con frases que dicen algo como: “La Navidad es la estación, la Semana Santa es la razón”; o: “La Navidad es acerca del niño que nació para morir”. Esas frases son ciertas en un sentido amplio. Pero debemos tener cuidado de pensar que la Semana Santa es más importante que la Navidad. O, en otras palabras, cuidado con pensar que la muerte de Jesús es más importante que Su nacimiento.

La Biblia nos enseña que la vida de Jesús fue tan necesaria como Su muerte para nuestra salvación. ¿Por qué en vez de nacer como un bebé, Jesús no vino como un hombre de 33 años a morir en la cruz? Porque, para salvarnos, era necesaria una vida de obediencia completa que culminaría con muerte de cruz.

En Romanos 5, el apóstol Pablo (inspirado por Dios) habla acerca de la justificación gratuita que recibimos por medio de la fe en Jesucristo y de paz con Dios como resultado de ésta. Y en el versículo 19 el apóstol dice lo siguiente:

“Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno los muchos serán constituidos justos”.

El hombre que desobedeció fue Adán. Y debido a esa desobediencia de Adán, quien era el representante de toda la humanidad, todos fueron constituidos pecadores. El que obedeció fue Jesús. Y debido a eso todos aquellos que se arrepienten y confían en Jesús son constituidos justos. Continúa leyendo El porqué Navidad es tan importante como Semana Santa.

¿Por qué no reescribimos las estrellas? [II]

En la primera parte de este artículo consideramos la canción “Rewrite the stars” [Reescribir las estrellas], en la cual Phillip Carlyle (Zac Efron) busca convencer a Anne Wheeler (Zendaya) de que ellos pueden estar juntos a pesar de los obstáculos en su camino.

La segunda estrofa y el segundo coro de la canción dicen:

“Piensas que es fácil,
¿crees que no quiero correr a ti?
Mas hay montañas
y puertas que yo no puedo abrir.
Aún no sabes porqué
no es posible estar los dos
de frente a los demás.
Cuando cuentas te des
sabrás que después de todo
imposible siempre fue.

No puedo la historia cambiar;
no somos tal para cual.
Todo nos va a separar
y no soy a quien debes encontrar.
No es tu elección y no es mi elección;
pues todo nos dicta la dirección.
¿Cómo la historia cambiar?
Creer que el mundo de los dos será” (Trad.: Aki Chan).

Anne Wheeler, a diferencia de Phillip Carlyle, cree que el destino de las personas sí está escrito y que este no puede ser cambiado. Por eso ella termina diciendo: “Sé que te quiero / No es algo que pueda ocultar / Mas no es posible / Nuestro destino no llegará”. Continúa leyendo ¿Por qué no reescribimos las estrellas? [II]