El amor no se demuestra sĂłlo con palabras, sino tambiĂ©n con acciones –éstas Ăşltimas son más elocuentes que las primeras. Las acciones per se no son el amor, pero Ă©stas demuestran si una persona ama o no. JesĂşs dijo en Juan 14:15: «Si me amáis, guardarĂ©is mis mandamientos«; y enfatizĂł Sus palabras al repetirlas varias veces en el mismo capĂtulo (vv. 21,23,24). Es como si JesĂşs dijera: “Aquella persona que afirma amarme, demuĂ©strelo al guardar mis mandamientos”. No se demuestra amor por JesĂşs simplemente diciendo: “Yo amo a JesĂşs”; sino que se demuestra amor por JesĂşs guardando Sus mandamientos.
Guardar Sus mandamientos no es guardar la Biblia en una gaveta. Guardar Sus mandamientos no es meramente memorizar: “AMARAS AL SEÑOR TU DIOS CON TODO TU CORAZON, Y CON TODA TU ALMA, Y CON TODA TU MENTE, Y CON TODA TU FUERZA” (Mc. 12:30). Guardar Sus mandamientos (Su Palabra) implica básicamente dos cosas:
1. CONOCER
Aquel que no conoce la instrucción o el mandamiento no podrá llevarlo a cabo. ¿Cómo guardaremos lo que no sabemos que debemos guardar? Por eso es importante exponernos constantemente a la Palabra de Dios y memorizarla. Guardar Sus mandamientos no es solamente conocerlos, pero tampoco es menos que esto.
2. PRACTICAR (CUMPLIR)
Guardar Sus mandamientos no es solamente conocerlos; sino también practicarlos, cumplirlos. En el Salmo 119:34 dice: “Dame entendimiento para que guarde tu ley y la cumpla de todo corazón”; y en 1 Juan 2:6 dice –en el contexto de guardar Su Palabra: «El que dice que permanece en El, debe andar como El anduvo«.