Chandler sobre “la violencia del evangelio”.

El esfuerzo impulsado-por-gracia es violento. Es agresivo. La persona que entiende el evangelio entiende que, como una nueva creación, su naturaleza espiritual está en oposición a su pecado ahora, y busca no tan solo debilitar el pecado en su vida, sino destruirlo totalmente. Por amor a Jesús, quiere que el pecado muera de hambre, y cazará y perseguirá a muerte cada pecado en su corazón hasta que alcance el éxito. Esto es muy diferente a simplemente querer ser bueno. Es el resultado de que los afectos hayan sido transferidos a Jesús. Cuando el amor de Dios nos agarra, éste saca nuestro amor por otros dioses y libera nuestro amor para que fluya de vuelta a Él en verdadera adoración. Y cuando amamos a Dios, le obedecemos.

El moralista no opera de esa manera. Mientras que la verdadera obediencia es el resultado del amor, el legalismo moralista asume que funciona de la otra manera, que el amor resulta de la obediencia. Desde el punto de vista del legalismo moralista, los asuntos de raíz no son de mucha importancia, la obediencia aparente sí lo es. El moralista está mucho más interesado en las acciones externas, lo cual todavía da lugar al pecado en su corazón. El deísmo moralista y terapéutico está bien con que el pecado se esconda en la madriguera. El evangelio quiere bombardear la madriguera. Siempre y cuando el mal comportamiento no sea visible o tangible, el moralista tolerará algunos de los que Jerry Bridges llama “pecados respetables”. Un moralista no caza; no está buscando agresivamente destruir eso que es malo en él, sino que está contento con simplemente lavar sus manos.

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Cuando pensamos que estamos lidiando sólo con los llamados pecados respetables, pensamos que estamos tratando con una cabra a punto de desmayar cuando en verdad estamos molestando a un león. Piensa en un programa de televisión como When Animals Attack [Cuando los animales atacan]. A veces me encuentro a mí mismo apoyando a los animales simplemente porque las personas son tan tontas. Los testigos en los videos siempre dicen cosas como: “no puedo creer que esto pasara”. Pero yo pienso: “yo sí puedo creer que esto pasara. Es un león. Eso es lo que hace. Para hacer eso fue creado”.

Las personas que entienden el evangelio de Cristo Jesús buscan mortificar el pecado porque entienden que el pecado es un león y que eventualmente los destruirá o devorará. Por gracia y en gracia recorremos cada esquina de nuestros corazones, cada pulgada cuadrada de nuestras vidas y sondeamos nuestras mentes para encontrar alguna cosa que no esté en sumisión a Cristo Jesús, y la erradicamos del todo para la gloria de Dios, para la seguridad de nuestra alma y por amor a aquellos que están a nuestro alrededor.


Este artículo es un extracto tomado de: Matt Chandler. The Explicit Gospel (USA: Crossway, 2012), pp. 217-219. Traducción de Misael Susaña.

¿Cómo podemos saber que Dios existe? [III]

Las leyes morales absolutas apuntan a un legislador supremo: a diferencia de las leyes naturales –que describen lo que es–; las leyes morales no siempre describen lo que es, sino lo que debe ser. Dicho de otra manera, describen lo bueno que los hombres deben hacer y lo malo que no deben hacer –independientemente de lo hagan o no–. Por “absolutas” significo leyes objetivas (independientemente a lo que cada persona piense), universales (presentes en cada lugar) y constantes (no cambian con el tiempo). Y al ver leyes así, la conclusión más lógica es que hay un legislador supremo de estas. Ahora, ¿existen leyes morales absolutas?

Las leyes morales absolutas sí existen: a pesar de que vivimos en una época en la cual las personas tienen mucho miedo de imponer su propia forma de pensar a los demás, existen leyes morales absolutas y todas las personas esperan ser tratadas de acuerdo a ellas. A ninguno nos gustaría que al momento de expresar nuestra opinión alguien nos gritara “¡CÁLLESE!” o nos diera una golpiza en la boca. Los hombres aplauden la tolerancia y el amor como algo bueno, pero condenan como malo lo contrario. Matar, robar y mentir son considerados como cosas malas en cualquier parte del mundo, en todas las épocas.

Por lo tanto, existe un legislador supremo… Dios: las leyes morales absolutas no pudieron haber sido creadas por la sociedad, porque ellas trascienden la opinión personal, algún lugar en específico y determinada época. Si un legislador supremo no existe, entonces tampoco existirían las leyes morales absolutas. Pero el hecho de que tales leyes sí existen nos da a entender que también existe un legislador supremo y ese es Dios.

El Dios de la Biblia reveló en Su ley Su carácter justo y bueno al hombre (varón y hembra). Pero también puso una conciencia en todo hombre –independientemente de si éste tiene o no la Biblia a Su alcance–; para que ésta (conciencia) le aplauda al hacer lo bueno y le condene al hacer lo malo: “Porque cuando los gentiles, que no tienen la ley, cumplen por instinto los dictados de la ley, ellos, no teniendo la ley, son una ley para sí mismos, ya que muestran la obra de la ley escrita en sus corazones, su conciencia dando testimonio, y sus pensamientos acusándolos unas veces y otras defendiéndolos” (Romanos 2:14, 15).

1ra parte; 2da parte; 3ra parte; 4ta parte

 

Gracia para inmorales y moralistas.

En Jonás 4 vemos como Dios manifiesta Su gracia tanto para la ciudad inmoral de Nínive como también para el profeta que se estaba comportando como un moralista, Jonás.

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