Formas de evangelizar.

El evangelismo no es un trabajo de una o dos veces al año, sino que debe ser una realidad cada día de nuestras vidas y en cada contexto en el cual nos movemos (con nuestros amigos y familiares, en el trabajo o el centro de estudios). Y eso será una realidad cuando proclamemos el evangelio de Jesucristo a partir de la situación en la cual nuestros oyentes se encuentran.

En Lucas 5 se cuenta como después de que Mateo dejó todo y siguió a Jesús, él (Mateo) organizó un gran banquete en su casa e invitó a sus amigos y compañeros de trabajo, los cuales escucharon a Jesús llamarlos al arrepentimiento. Invita a tus amigos y compañeros a comer, sea en un restaurante o en tu casa, y predícales el evangelio.

En Juan 4, después de que Jesús le ofreció el agua viva a la mujer samaritana que fue a sacar agua del pozo, esta mujer fue e invitó a las personas de su ciudad a que escucharan las palabras de Jesús. Lo mismo podemos hacer nosotros: podemos invitar a las personas que nos rodean a que escuchen el evangelio en un grupo pequeño, en el templo o en alguna conferencia. Sigue leyendo

Tu empleo es un campo misionero.

Chico caminando

Una vez apliqué para trabajar en una organización cristiana que trabajaba en comunidades pobres, supliendo sus necesidades físicas y predicando el evangelio de Jesucristo. No fui contratado debido a que en ese entonces no tenía algo que se necesitaba para la posición a la cual aplicaba. Unos cuantos años después, me topé con el director de la organización, quien me preguntó si estaba trabajando. Yo le respondí que sí, que era maestro en una escuela. La siguiente cosa que él me dijo me dejó marcado. Esto fue lo que él me dijo: “¡Qué buen campo misionero!”.

Esa respuesta me marcó porque generalmente vemos a África o a Asia como campos misioneros, pero muy pocas veces vemos nuestros empleos como campos misioneros. ¿Será que Dios espera que seamos testigos de Jesucristo en todo lugar excepto en nuestros empleos?

QUÉ NO QUIERO DECIR

Antes de continuar quiero dejar claro dos cosas:

Primero, estoy consciente de que no todos los empleos presentan las mismas oportunidades para testificar de Jesucristo. Yo soy un maestro en una escuela que ha dado a conocer su creencia en Dios públicamente. Y en este país no está prohibido compartir tu fe públicamente. Este artículo no quiere decir que todos tienen esa misma libertad. Sigue leyendo

Pantera Negra: “no seguiremos mirando desde las sombras”.

Black Panther

Pantera Negra es una película basada en el superhéroe de Marvel Comics que lleva el mismo nombre. Tras la muerte de T’Chaka, su hijo T’Challa regresa a Wakanda convertirse en rey y en la Pantera Negra. Sin embargo, el nuevo rey y Pantera Negra tendrá que enfrentarse a uno que busca venganza tras verse afectado por un error cometido por T’Chaka años atrás.

Siglos atrás, Wakanda (nación localizada al este de África) fue impactada por un meteorito formado de Vibranio (un metal que es tanto ligero como resistente). Los habitantes de Wakanda utilizaron el Vibranio para convertir a su nación en una nación tecnológicamente avanzada –más que los países desarrollados–. Sin embargo, por temor a atraer “forasteros” y convertirse en otra caótica nación en el mundo, ellos se aislaron del resto del mundo y aparentaron seguir siendo una nación tercermundista.

Al final de la película, T’Challa se encuentra en la ONU y dice: “Wakanda no seguirá mirando desde las sombras. No podemos. No debemos”. Eso me hizo pensar como nosotros los cristianos no hemos de mirar [hacia el mundo] desde las sombras. ¿En qué sentido? Sigue leyendo

“Castillo fuerte”: la historia.

Martín Lutero

Martín Lutero nació el 10 de noviembre de 1483 en Eisleben, Alemania. Su madre, Margarette, fue una católica romana devota y su padre, Hans, era un minero de cobre.

El padre de Lutero deseó y preparó a Lutero para que fuera un abogado, posiblemente para dar prestigio a su familia. Martín Lutero estudió en la Universidad de Erfurt (1502-1505), en donde obtuvo una licenciatura y una maestría en Artes. Después, tal como su padre siempre quiso, se inscribió en la Facultad de Derecho de la universidad. Sin embargo, en 1505 Lutero se encontró atrapado en una tormenta eléctrica. Un rayo cayó cerca de él, quien cayó al suelo y, entonces, clamó: “¡Ayúdame, Santa Ana! ¡Me convertiré en monje!”. Y así lo hizo, el 17 de julio de 1505, entró en el monasterio agustino de Erfurt.

Lutero se convirtió en monje, después en sacerdote y después en profesor de teología. Durante muchos años de su vida, Lutero intentó ganar la aceptación de Dios por medio de sus obras (ayunos, vigilias, oraciones, etc.). Pero al mismo tiempo, él sentía que no podía hacer lo suficiente para ganar la aceptación de Dios. Sigue leyendo