Datos sobre el aborto en EUA.

¿QUIÉN ABORTA?

  • En el 2013 las mujeres solteras representaron el 85.2% de todos los abortos.
  • Las mujeres en sus 20 años representaron la mayoría de los abortos en el 2013 y tuvieron la tasa más alta de aborto.
  • Las adolescentes menores de 15 años obtuvieron un .03% de todos los abortos en el 2013; las mujeres de 15-19 años representaron el 11.4%.
  • Porcentaje de abortos reportados por edad de la madre:

<15 años

15–19 años

20–24 años

25–29 años

30–34 años

35–39 años

≥40 años

0.3%

11.4%

32.7%

25.9%

16.8%

9.2%

3.6%

  • Las mujeres viviendo con un compañero con quienes no están casadas representan el 25% de los abortos, pero sólo el 10% de las mujeres de la población.
  • En el 2013 las mujeres que no habían abortado en el pasado representaron el 55% de todos los abortos; las mujeres con uno o dos abortos previos representaron el 36.2% y las mujeres con tres o más abortos previos representaron el 8.8%.
  • Entre las mujeres que consiguieron abortos en el 2013, el 40.2% no tuvo nacimientos vivos previos; el 45.6% tuvo uno o dos nacimientos vivos previos y el 14.1% tuvo tres o más nacimientos vivos previos.
  • Las mujeres negras fueron 3.75 veces más propensas a tener un aborto que las mujeres blancas en el 2013.
  • La tasa de aborto de las mujeres no-metropolitanas es la mitad del de las mujeres que viven en países metropolitanos.
  • La tasa de aborto de las mujeres con cobertura Medicaid es tres veces tan alta como el de las otras mujeres.
  • En el 2014 el 30% de las mujeres que abortaron se identificaron a sí mismas como Protestantes y el 24% se identificaron a sí mismas como Católicas.

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La no-persecución: una cosa extraña.

Última oración de mártires cristianosEl apóstol Pablo (inspirado por Dios) aseguró que «todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús, serán perseguidos» (2 Timoteo 3:12). Eso porque no somos como el mundo y porque nuestro mismo Señor, a quien servimos, fue perseguido por el mundo (Jn. 15:19, 20). Por eso el apóstol Pedro escribió a los cristianos lo siguiente: “Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que en medio de vosotros ha venido para probaros, como si alguna cosa extraña os estuviera aconteciendo” (1 Pe. 4:12). El fuego de la prueba –la persecución inclusive– no debe ser visto por el cristiano como algo extraño, raro, poco común; no debe ser visto como algo sorprendente porque no se esperaba. Más bien, la no-persecución es lo que debe ser visto como algo extraño.

Escribo este artículo porque aunque la iglesia en occidente (especialmente en muchos países de América) ha considerado por muchos años la persecución como una cosa extraña, esto parece que está por terminar. Especialmente después de la legalización en muchos países de pecados como el aborto y la homosexualidad. Si en la voluntad de Dios la persecución llega hoy a ti, la respuesta apropiada no es entrar en pánico, sino:

  • Alegrarte en que como compartes los sufrimientos temporales de Jesucristo, así también compartirás la revelación de Su gloria eterna (1 Pe. 4:13).
  • Saber que perseverar en medio de la persecución es evidencia de que eres realmente salvo (v. 14), a diferencia de aquellos que ceden.
  • Asegurarte de que eres perseguido no por algún pecado cometido, sino por tu fidelidad a Jesucristo (vv. 15, 16).
  • Encomendar la seguridad de tu alma a Dios y continuar haciendo el bien o, dicho de otra manera, siendo fiel a Jesucristo (v. 19).
  • Echar toda ansiedad, por medio de la oración, sobre Dios, quien cuida de los Suyos (1 Pe. 5:6, 7).
  • Estar preparados para presentar razón de nuestra fe, con mansedumbre y reverencia (1 Pe. 3:15).
  • Bendecir en vez de devolver mal por mal (v. 9).
  • Ser santo, siendo diferente al mundo y similar a Dios (1 P. 1:6).
  • Descansar en el poder del Dios que te preservará (v. 5). Esto es muy útil especialmente cuando sentimos que no perseveraremos en nuestras propias fuerzas.
  • Saber que tienes «una herencia incorruptible, inmaculada, y que no se marchitará, reservada en los cielos» (v. 4).