¿Cuándo se vence al pecado? [III]

Hemos estado hablando de vencer el pecado no entrando en la tentación, sino huyendo de ésta. Y una de las maneras en las cuales podemos hacer eso es considerando la seriedad del pecado para así no ceder a la tentación. Ahora, ¿qué podemos decir a aquellos que ya han sido vencidos por el pecado?

HAY PERDÓN PARA TU PECADO

Cuando David confesó su pecado, Dios también perdonó su pecado: “Entonces David dijo a Natán: He pecado contra el Señor. Y Natán dijo a David: El Señor ha quitado tu pecado; no morirás” (v. 13).

Debemos cuidarnos de leer la confesión de David y pensar que ésta fue superficial –porque no lo fue–. Recordemos que David había sentido, hasta cierto punto, el furor que Dios siente por el pecado (“se encendió la ira de David en gran manera”, v. 5) y él había reconocido que el pecador es digno de muerte (“el hombre que hizo esto merece morir”, v. 5). Pero también debemos cuidarnos de pensar que el perdón de Dios fue barato para Él. Romanos 3:25 dice: “a quien Dios exhibió públicamente como propiciación por su sangre a través de la fe, como demostración de su justicia, porque en su tolerancia, Dios pasó por alto los pecados cometidos anteriormente”. El perdón para David, y para todos los pecadores que confiesan sus pecados, fue al costo de la muerte de Jesucristo en la cruz. Continúa leyendo ¿Cuándo se vence al pecado? [III]

¿Cuándo se vence al pecado? [II]

En el artículo anterior vimos que debemos tener cuidado de recrear nuestros ojos, tanto físicos como los de nuestra mente, en lo incorrecto. Y esa advertencia vino debido a que en 2 Samuel 11 el rey David, en vez de apartar su mirada de la mujer, «vio a una mujer que se estaba bañando… mandó a preguntar acerca de aquella mujer… envió mensajeros y la tomó» (vv. 2-4).

Pero no sólo debemos apartar nuestra mirada –y nuestros pensamientos– de lo que puede hacernos pecar, sino que también debemos tener pensamientos correctos. Y 2 Samuel 12 nos ayuda a pensar correctamente como un arma para vencer al pecado.

En este capítulo el profeta Natán reprende a David debido al pecado que éste último había cometido. El profeta le hace una historia a David acerca de un hombre que, aun teniendo muchas ovejas, no tomó de sus ovejas; sino que tomó la única oveja de un hombre pobre. Al oír eso, David se enoja grandemente y condena a muerte a ese hombre. Pero lo que David no sabía era que él era el hombre de esa historia y que él era digno de muerte por el pecado cometido.

Dios, entonces, pronuncia disciplina sobre David: debido al homicidio que David había cometido, la espada nunca se apartaría de su casa (v. 10); y debido al adulterio que él había cometido, otras personas tomarían y se acostarían con las mujeres de David (v. 11). Pero Dios no sólo pronuncia disciplina, sino que también ejecuta disciplina sobre David: el niño que le había nacido a David de Betsabé iba a morir (v. 14). Y así sucedió –a pesar de David haber orado y ayunado–.

Dios es fiel tanto en Sus promesas de bien como en Sus advertencias. Muchas veces no vemos el pecado como algo tan serio como Dios lo ve. Pero todas las serias consecuencias del pecado de David nos recuerdan que el pecado es un asunto muy serio a los ojos de Dios. Al ser tentado a pecar, deja que el ejemplo de David te recuerde que tan serio es el pecado para que así no cedas a la tentación. Es mejor recordar cuán serio es el pecado y no pecar que pecar y que las consecuencias que sufrimos nos recuerden cuán serio es el pecado.

1ra parte; 2da parte; 3ra parte

 

¿Cuándo se vence al pecado?

El pecado se vence en la primera etapa de la tentación. No cuando estás a tan sólo un paso de pecar, sino cuando estás a cientos de pasos de caer. En otras palabras, el pecado no se vence entrando en la tentación, sino huyendo de ésta. Yo sé que si dejo que la tentación se explaye, si comienzo a siquiera considerarla, ya estoy perdido.

EL PECADO DE DAVID

En 2 Samuel 11 se relata el pecado que David cometió con Betsabé. Un pecado que si Dios no hubiera dicho que sucedió, yo no lo creería. Aquí tenemos al rey David, descrito como quien es conforme al corazón de Dios (1 Sa. 13:14). Sin embargo, lo que él hizo fue malo a los ojos de Dios (2 Sa. 11:27).

David cometió adulterio con Betsabé. Después de enterarse de que ella estaba encinta, David trató de ocultar su pecado al sugerirle al esposo de Betsabé que se acostara con ella. Y David lo intentó una segunda vez después de embriagar a Urías (esposo de Betsabé). Pero él falló en ambos intentos. Después David mandó a poner a Urías al frente de la batalla más reñida y que después lo dejaran sólo para que él muriera, y así sucedió. Continúa leyendo ¿Cuándo se vence al pecado?

¿Puede un homosexual ser cristiano?

Esa pregunta, tal como está hecha, no es muy precisa; pienso que la persona que la hace puede significar, al menos, tres cosas. Sin embargo, creo que 1 Corintios 6:9-11 da respuesta a cada posible cuestionamiento:

“¿O no sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No os dejéis engañar: ni los inmorales, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los difamadores, ni los estafadores heredarán el reino de Dios. Y esto erais algunos de vosotros; pero fuisteis lavados, pero fuisteis santificados, pero fuisteis justificados en el nombre del Señor Jesucristo y en el Espíritu de nuestro Dios”.

¿PUEDE UN HOMOSEXUAL ENCONTRAR SALVACIÓN EN JESÚS?

Primero lo primero: la homosexualidad es un pecado, un pecado por el cual no se va al cielo: “¿O no sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No os dejéis engañar… ni los afeminados, ni los homosexuales… heredarán el reino de Dios” (1 Corintios 6:9-10). Esa no es una interpretación de la Biblia, es lo que la Biblia dice literalmente.

Pero al igual que los otros pecadores mencionados en ese mismo pasaje (como el adúltero, el avaro, el borracho, etc.); si el homosexual se arrepiente sinceramente de todos sus pecados y confía en Jesús como suficiente Salvador y único Señor, entonces será lavado, será santificado y será justificado. Continúa leyendo ¿Puede un homosexual ser cristiano?