DespuĆ©s de una ceremonia de premiación importante, las redes sociales y la prensa se llenan de comentarios acerca de quienes son ālas mejoresā y ālas peoresā vestidas. Muchas de las mujeres que asisten a estas premiaciones quieren llamar la atención y estar dentro de ālas mejores vestidasā. Y esa es la razón por la cual ellas se visten como se visten: vestidos extravagantes, escotes pronunciados, etc.
Ahora, una mujer santa busca, en Jesucristo, agradar a Dios antes que a los hombres. En 1 Pedro 3:3 y 4 leemos lo siguiente: āY que vuestro adorno no sea externo: peinados ostentosos, joyas de oro o vestidos lujosos, sino que sea el yo interno, con el adorno incorruptible de un espĆritu tierno y sereno, lo cual es precioso delante de Diosā.
Este pasaje dice que el adorno de las mujeres no debe ser el externo, sino el interno. Ahora, Dios no estÔ prohibiendo adornos externos, sino que estÔ prohibiendo una preocupación excesiva de lo externo (agradando asà a los hombres) y un descuido de lo interno (desagradando asà a Dios). Por mÔs que te afanes por tu apariencia externa, ésta con el pasar del tiempo perecerÔ; pero lo interno es imperecedero.
El adorno de las mujeres debe ser el interno: un espĆritu tierno (manso o sumiso) y sereno (quieto) āespecialmente en relación con su esposoā. Aunque Sara fue una mujer con una apariencia hermosa (GĆ©n. 12:11), ella aquĆ no es mencionada por su hermosura fĆsica; sino que ella es tomada como un ejemplo de un espĆritu tierno y sereno. En el versĆculo 6 no se dice tan solo que Sara obedeció a Abraham, sino que tambiĆ©n lo llamó āseƱorā. Y mĆ”s importante que el tĆ©rmino en sĆ mismo es la actitud del corazón. Sara llamó a Abraham āseƱorā en sus pensamientos (GĆ©n. 18:12), aun cuando Abraham no la escuchaba. El espĆritu tierno y sereno de Sara no era como el de esas mujeres que en sus mentes le ponen sobrenombres irrespetuosos a sus esposos o hablan mal de ellos a sus espaldas. La ternura y serenidad de Sara, su sumisión, eran reales.
Al volver a 1 Pedro 3 leeremos en la Ćŗltima parte del versĆculo 4 que un espĆritu tierno y sereno Ā«es precioso delante de DiosĀ». AsĆ que, la mejor vestida no es aquella que tiene peinados exóticos, vestidos extravagantes o joyas de oro; sino que la mejor vestida, para Dios āquien tiene la opinión que valeā, es aquella que tiene un espĆritu tierno y sereno1.
1 Un espĆritu tierno y sereno no es mĆ”s que un reflejo del corazón manso y humilde de Jesucristo (Mat. 11:29). Estas gracias son el adorno con el cual las mujeres santas han de vestirse y las gracias a las que Dios apunta al conformar a los Suyos a imagen de Jesucristo.