Hombre y mujer: iguales y diferentes.

El 22 de mayo del presente año (2019), el actual Ministro de educación de la República Dominicana –Antonio Peña Mirabal– firmó la Orden Departamental No. 33-2019 mediante la cual se establece como prioridad el “diseño e implementación de la política de género” en las escuelas. Se teme que esto sea otro intento por introducir enseñanzas inmorales y dañinas en la nación.

La Directora de Educación de Género y Desarrollo del MINERD respondió que esto no está motivado por ninguna agenda excepto la búsqueda de “igualdad real” entre hombres y mujeres.

Dios, el Creador de todo, dice en la Biblia que Él creó al hombre y a la mujer iguales en dignidad, pero con diferentes roles. A esto se le conoce como complementarismo.

IGUALES EN DIGNIDAD

En el relato bíblico de la creación, Génesis 1, se nos dice: “Creó, pues, Dios al hombre a imagen suya, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó” (v. 27). La imagen y semejanza de Dios es lo que separa al hombre –varón y hembra– del resto de la creación: el hombre –varón y hembra– es de más valor que los animales y las cosas; por lo tanto, merece ser muy respetado. Ahora, nótese en el versículo que tanto el varón como la hembra son portadores de la imagen de Dios. Continúa leyendo Hombre y mujer: iguales y diferentes.

¿Por qué el esposo debe amar y la esposa someterse?

En Efesios 5, el apóstol Pablo (inspirado por Dios) resume los roles dentro del matrimonio de la siguiente manera: “En todo caso, cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo, y que la mujer respete a su marido” (v. 33). Dios espera que el esposo ame a su esposa y que la esposa respete o se someta a su esposo. Y eso es así porque el matrimonio es un reflejo de la relación entre Jesucristo (quien ama a la iglesia) y Su iglesia (quien está sujeta a Jesucristo).

Sin duda alguna la esposa también debe amar a su esposo (Ti. 2:4), ¿pero por qué se le manda específicamente al esposo a amar a su esposa? Es bueno que el esposo siga los buenos consejos de su esposa (Gén. 2:18), ¿pero por qué se le manda específicamente a la esposa a someterse a su esposo? Para poder entender mejor la razón de estos mandamientos tenemos que ir al libro de los comienzos, Génesis.

En Génesis 3 se relata la entrada del pecado al mundo y las nefastas consecuencias de éste; una de ellas se encuentra en la última parte del versículo 16:

“y con todo, tu deseo será para tu marido, y él tendrá dominio sobre ti”.

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A pastores, jóvenes e iglesia en general.

Misael Susaña comparte las exhortaciones que Pedro (inspirado por Dios) hace a los pastores, a los jóvenes y a la iglesia en general en 1 Pedro 5:1-5.

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¿Promueve la Biblia la violencia contra la mujer?

Dios establece en Su Palabra que la mujer debe someterse a su propio marido: “Pero así como la iglesia está sujeta a Cristo, también las mujeres deben estarlo a sus maridos en todo” (Efesios 5:24). Ahora, eso no convierte a la mujer en una esclava que puede ser castigada cuando ésta no cumple los deseos de su marido.

Someterse al marido significa colocarse por debajo (lo cual no disminuye su valor) del liderazgo, provisión y protección de su marido. Ahora, nótese que Dios no le dice al marido que sujete a su mujer o que haga que ella se someta. Dios llama a la mujer a someterse voluntariamente, esa es responsabilidad de ella delante de Dios: “Las mujeres estén sometidas a sus propios maridos como al Señor” (Ef. 5:22).

Si la responsabilidad del marido no es el hacer que su mujer se someta, ¿cuál es, entonces, su responsabilidad delante de Dios? Efesios 5:25 responde: “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia y se dio a sí mismo por ella”. La responsabilidad del marido es amar a su mujer. Y ese amor debe expresarse en su guía, provisión y protección hacía ella.

Y no debemos olvidar que el amor del marido no está condicionado a la sumisión de la mujer. Dios no dijo: “ama a tu mujer si ella se somete a ti”. No. Es la responsabilidad del marido delante de Dios el amar a su mujer, aun en esos momentos en que ella no se someta.

Concluimos, entonces, que la Biblia no promueve la violencia contra la mujer; más bien, la Biblia promueve el amor hacia la mujer.