En el Salmo 119:18 dice: Ā«Abre mis ojos, para que vea las maravillas de tu leyĀ«. Pregunto, ĀæquĆ© es una Ā«maravillaĀ»? Se le llama āmaravillaā a aquello que va mĆ”s allĆ” de lo ordinario (es decir, esĀ extraordinario) y que produce admiración en la persona que lo contempla. El salmista David dijo que la ley, la Palabra, de Dios contiene maravillas.
La Palabra de Dios no es un libro mĆ”s, sino que es extraordinaria. La Palabra de Dios es mucho mĆ”s grande y gloriosa que cualquier otro libro que algĆŗn dĆa se escribió, que se escribe y que se escribirĆ”. Pues Ćsta es la palabra no de cualquier persona, sino de Dios mismo; es allĆ donde Dios, cuyos juicios son insondables y cuyos caminos inescrutables (Ro. 11:33), se ha revelado de una manera que le podemos entender hasta cierto punto; Ć©sta es la que nos habla de nuestro Salvador Jesucristo (Lc. 24:27).Ā Libros comoĀ Juan, Hechos, Romanos y Apocalipsis son maravillosos; pero tambiĆ©n son maravillosos libros como LevĆtico, NĆŗmeros, 1 y 2 de Crónicas, etc.
ĀæHas visto tĆŗ las maravillas de la ley de Dios? Ora junto al salmista: āAbre mis ojos, para que vea las maravillas de tu leyā; pues sólo cuando tus ojos espirituales sean abiertos por el SeƱor, podrĆ”s ver las maravillas de Su ley.