La Biblia dice que Ā«la salvación es del SeƱorĀ» (JonĆ”s 2:9), Ćl es quien concede Ā«el arrepentimiento que conduce a la vidaĀ» (Hch. 11:18) y la fe Ā«es don de DiosĀ» (Ef. 2:8). Eso nos debe llevar a confesar que nosotros no podemos salvar a nadie y, por lo tanto, debemos orar para que Dios salve a muchos. Ahora, no es menos cierto que Dios salva a los que creen Ćŗnicamente Ā«mediante la necedad de la predicaciónĀ» (1 Co. 1:21). Es decir, no podemos esperar que Dios salve a muchos si no les predicamos el evangelio. No es orar o predicar, es orar y predicar.
La Biblia dice que dos son mejores que uno: āMĆ”s valen dos que uno solo, pues tienen mejor remuneración por su trabajoā (Ec. 4:9). Y en el evangelismo no hay una excepción: cuando JesĆŗs envió a los setenta a predicar, Ćl Ā«los envió de dos en dos delante de ElĀ». Continuar leyendo Evangelismo 101: palabras finales.