Pablo dice que Dios sujetó la creación a esclavitud y decadencia para que sirva a la esperanza. Lee esas palabras otra vez: āPorque la creación fue sometida a vanidad, no de su propia voluntad, sino por causa de aquelĀ que la sometió, en la esperanza de que la creaciónĀ misma serĆ” tambiĆ©n liberada de la esclavitud de la corrupción a la libertad de la gloria de los hijos de Diosā (vv. 21, 22).
Nos estamos moviendo de la esclavitud a la libertad, del sufrimiento a la sanidad, del deterioro a la nueva creación. Lo incorrecto sirve a lo correcto al crear un fuerte anhelo por lo Ćŗltimo. La Biblia describe nuestra vida presente como āentristecidos, mas siempre gozososā (2 Co. 6:10), pero viene el dĆa en el cual siempre estaremos gozosos y nunca entristecidos. ĀæCómo serĆ” eso? Ahora la creación estĆ” limitada, pero un dĆa serĆ” liberada de su esclavitud.
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Nuestra gloria futura en el cielo excederĆ” infinitamente nuestras expectativas. La Biblia habla de nuestra gloria futura como algo que simplemente no puede ser anticipado completamente o comprendido de antemano. Esta vida va a decepcionar, pero la vida venidera excederĆ” todas nuestras expectativas.
Como vimos al principio de este capĆtulo, nuestra experiencia en esta vida regularmente luce como esto:

La vida venidera pondrÔ de cabeza gloriosamente la decepción.

El mundo venidero es un lugar en donde la decepción es imposible. Piensa en esto: todas nuestras expectativas son finitas, pero Dios es infinito. SerĆ” imposible para seres finitos decepcionarse con el mundo que un ser infinito de puro amor, perfecta sabidurĆa, y todo poder ha preparado para nosotros.
Mira otra vez al diagrama de decepción al principio de este capĆtulo. La decepción es la distancia entre lo que esperamos y lo que experimentamos. La esperanza de gloria pone de cabeza la decepción. En el cielo, lo que experimentaremos excederĆ” nuestras expectativas en un grado superlativo, inmensurable. Podemos levantar nuestras esperanzas tan altas como sea posible y todavĆa encontraremos que ellas son un juego de niƱos en comparación con lo que Dios ha preparado para nosotros.
Este artĆculo es un extracto tomado de: Jason Meyer. Don’t Lose Heart: Gospel Hope for the Discouraged Soul [No te desanimes: la esperanza del evangelio para el alma desanimada] (United States of America: Baker Books, 2019), pp. 124-126. Traducción de Misael SusaƱa.