Mientras cursaba el bachiller, un grupo de amigos y yo estĆ”bamos sentados en el campo deportivo del centro educativo, y mirĆ”bamos un juego de bĆ©isbol. Nuestro equipo estaba perdiendo y se acercaba el Ćŗltimo Ā«InningĀ», entonces uno de mis amigos dijo āen forma de broma: āĀ”Vamos a orar para que Dios haga un milagro y nuestro equipo gane!ā. Otro de mis amigos le respondió: āDios no se involucra en los juegos de bĆ©isbolā; queriendo decir con esto que el juego de bĆ©isbol es algo muy insignificante para el Dios altĆsimo como para que Ćl actĆŗe allĆ.
«¿Es esto cierto?Ā», pregunto hoy, «¿Dios no se involucra en un juego de bĆ©isbol?Ā». Pienso que Dios sĆ se involucra en un juego de bĆ©isbol. Ciertamente no como un jugador, pero sĆ estĆ” allĆ como el Soberano y Sustentador del universo. Por lo tanto, cada vez que un jugador de bĆ©isbol golpea la bola con su bate o hace un Ā«strikeĀ», cada vez que un jugador de bĆ©isbol hace un Ā«foulĀ», cada vez que un jugador de bĆ©isbol da un Ā«hitĀ» o un Ā«home runĀ»; es porque DiosĀ lo ha establecido asĆ.
El control y sustento de Dios no se limita a cosas grandes (como mantener todos los astros celestes), sino que Su control y Su sustento tambiĆ©n abarcan cosas pequeƱas (como el vuelo o caĆda de un pĆ”jaro). Veamos algunos textos bĆblicos que apoyan lo que estoy diciendo:
«¿No se venden dos pajarillos por un cuarto? Y sin embargo, ni uno de ellos caerÔ a tierra sin permitirlo vuestro Padre» (Mt. 10:29).
«Porque en El vivimos, nos movemos y existimos, asà como algunos de vuestros mismos poetas han dicho: «Porque también nosotros somos linaje suyo» (Hch. 17:28).
«Y El es antes de todas las cosas, y en El todas las cosas permanecen» (Col. 1:17).
Ā«En estos Ćŗltimos dĆas nos ha hablado por su Hijo, a quien constituyó heredero de todas las cosas, por medio de quien hizo tambiĆ©n el universo. El es el resplandor de su gloria y la expresión exacta de su naturaleza, y sostiene todas las cosas por la palabra de su poder. DespuĆ©s de llevar a cabo la purificación de los pecados, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturasĀ» (Heb. 1:2,3).
Como dije, cada centĆmetro cuadrado del universo es controlado y sustentado por Dios. Sin Ćl nada existirĆa. Ni las alturas de los cielos, ni las profundidades de la tierra, ni siquiera el mar por mĆ”s ancho y hondo que sea puede escapar del Su control.
Ā”Bendito sea nuestro SeƱor, quien sustenta y controla todo el universo! Nada escapó, nada escapa y nada escaparĆ” de Su control āni siquiera un juego de bĆ©isbol.