Mientras JesĆŗs caminó sobre esta tierra, Ćl predicó, enseñó y salvó a muchas personas (Mt. 9:35; Jn. 4:39-42); pero tambiĆ©n JesĆŗs sanó a muchos de distintas enfermedades y alimentó a una gran multitudĀ āen todo estoĀ Dios fue glorificado. JesĆŗs manifestó compasión, se preocupó, por el alma de las personas y sanó la principal enfermedad de estas: el pecado. Pero tambiĆ©n, JesĆŗs manifestó compasión, se preocupó, por el cuerpo de las personas, al suplirles alimento y darles sanidad. Nosotros, como seguidores de JesĆŗs, debemos recordar esto: JesĆŗs se preocupó principalmente por el alma de las personas, pero no olvidó, no descuidó, sus cuerpos.
En Mateo 14:13-21 encontramos a JesĆŗs con 5,000 hombres Ā«sin contar las mujeres y los niƱosĀ» (si se hubieran contado las mujeres y los niƱos, la cifra serĆa de mĆ”s de 10,000 personas). El versĆculo 15 nos muestra como los discĆpulos de JesĆŗs se compadecieron de la multitud, pues le sugirieron a JesĆŗs que despidiera a la multitud para que Ć©sta pudiera comprar algo de comer. Pero el versĆculo 14 nos dice que mucho antes de que los discĆpulos le dijeran esas palabras a JesĆŗs, Ćl ya habĆa sido movido a compasión: āY al desembarcar, vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellosā. La compasión de JesĆŗs le llevó a sanar a los enfermos: Ā«y tuvo compasión de ellos y sanó a sus enfermosĀ» (v. 14b); y a alimentar a los hambrientos: Ā«Y ordenando a la muchedumbre que se recostara sobre la hierba, tomó los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, bendijo los alimentos , y partiendo los panes, se los dio a los discĆpulos y los discĆpulos a la multitud.Ā Y comieron todos y se saciaron. Y recogieron lo que sobró de los pedazos: doce cestas llenasĀ» (vv. 19,20).
En Marcos 6:30-441 (pasaje paralelo), especĆficamente el versĆculo 34 dice: āAl desembarcar, El vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas sin pastor; y comenzó a enseƱarles muchas cosasā. AquĆ se nos dice que la compasión Ā de JesĆŗs por la multitud le llevó aĀ enseƱarles muchas cosas.
Nosotros, como seguidores de JesĆŗs, debemos preocuparnos primeramente por el alma de las personas (predicando el evangelio), pero tambiĆ©n por sus cuerpos (supliendo sus necesidades fĆsicas siempre que estĆ© dentro de nuestras posibilidades). Timothy Keller dijo: āSi deseas compartir tu fe con la gente necesitada, pero no haces nada por ellos en sus condiciones dolorosas, dejarĆ”s de mostrarles la belleza de Cristoā. Si predicamos la el evangelio, pero no alimentamos con pan los estómagos vacĆos āteniendo la posibilidad de hacerlo; no nos parecemos a Cristo. Si alimentamos con pan los estómagos vacĆos, pero no predicamos el evangelio; tampoco nos parecemos a Cristo. Si queremos parecernos a Cristo, tengamos compasión tanto por el alma como por el cuerpo de las personas.
Termino con las siguientes palabras de Jonathan Edwards: āPersonas muestran amor por los demĆ”s en cuanto a sus necesidades fĆsicas, mĆ”s no tienen amor por sus almas. Otros pretenden un gran amor por las almas de los hombres sin tener compasión por sus cuerpos. (Aparentar gran compasión y angustia por las almas puede no costarnos nada; para mostrar misericordia a los cuerpos de los hombres, tenemos que soltar la billetera.) El verdadero amor Cristiano se extiende tanto a las almas como a los cuerpos de nuestro prójimo. AsĆ fue la compasión de Cristo como la vemos en Marcos 6:33-44. Su compasión por las almas de la gente lo movĆa a enseƱarles, y su compasión por sus cuerpos lo movĆa a alimentarles con el milagro de los cinco panes y dos peces2ā.
1 Este pasaje no se oponen al de Mateo, sino que lo complementa.
2 Jonathan Edwards. Los afectos religiosos (USA: Publicaciones Faro de Gracia, 2000), pp. 78,79.
Thanks for this reminder, Misael! (My Spanish is still good enough to read and understand your post…but not good enough for me to leave a meaningful comment in Spanish.) I have been thinking about, praying about, and studying this same topic recently.
The gospel of the Lord Jesus Christ includes feeding hungry souls and feeding hungry stomachs. If the church only does one of these things—and neglects, minimizes or antagonizes the other thing—the mercy and grace of God is not rightly manifested to the world.
Grace and peace to you!