Acerca de Misael Susaña

Misael Susaña nació en República Dominicana, fue salvado a la edad de trece años y actualmente es miembro de Iglesia Fundamento Bíblico. Es estudiante de Publicidad, mención Creatividad y Gerencia. Estudió Teología Sistemática en la Academia de la Gracia (Reformed Baptist Seminary) y ha participado en varios diplomados. Desde el 2008, ha publicado regularmente artículos bíblicos en su blog (www.gustadaDios.com). Misael, teniendo en mente Salmos 34:8, prefiere describirse a sí mismo como un «Catador de la bondad de Dios y feliz promotor de ésta; para Su gloria y el beneficio [en Él] del creyente».

Counting Every Blessing – Rend Collective

Vídeo

LYRICS

I was blind, now I’m seeing in colour
I was dead, now I’m living forever
I had failed, but You were my Redeemer
I’ve been blessed beyond all measure.

I was lost, now I’m found by the Father
I’ve been changed from a ruin to treasure
I’ve been given a hope and a future
I’ve been blessed beyond all measure.

[Chorus]
I am counting every blessing
Counting every blessing
Letting go and trusting
When I cannot see
I am counting every blessing
Counting every blessing
Surely every season
You are good to me.

You were there in the valley of shadows
You were there in the depth of my sorrows
You’re my strength, my hope for tomorrow
I’ve been blessed beyond all measure.

[Bridge]
Surely Your goodness pursues me
Surely Your heart is still for me
I will remember Your mercies
All my days Through every storm and gale.

¿Cómo puedo saber si amo a Jesús?

La importancia de algo es evidente por el número de veces que se repite. Cuando le repetimos varias veces una misma cosa a alguien, esperamos que no lo olvide, porque es importante. En Juan 14 encontramos una verdad que Jesús repite varias veces: “Si me amáis, guardaréis mis mandamientos” (v. 15); otra vez: “El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama” (v. 21); y otra vez: “Si alguno me ama, guardará mi palabra” (v. 23); y una vez más, ahora de forma negativa: “El que no me ama, no guarda mis palabras” (v. 24).

Guardar los mandamientos o las palabras de Jesús no es tener una Biblia o conocerla, nótese que Jesús dijo «el que tiene mis mandamientos y los guarda». Guardar los mandamientos de Jesús es más que conocerlos; es obedecer los mandamientos de Jesús, seguir Sus palabras.

Por el resto de la Biblia sabemos que el amor a Dios no es únicamente una obediencia externa (sin afecto). Pero este pasaje nos dice algo que no es menos cierto: el amor a Dios no es únicamente un afecto interno (sin obediencia). El amor a Dios no es afecto o obediencia. El amor a Dios implica afecto y obediencia.

Hay una estrecha relación entre tener afecto por Jesús y obedecer las palabras de Jesús. Y la importante verdad que Jesús no quiere que olvidemos es que si tenemos un afecto real por Él, entonces éste se evidenciará en una obediencia a Sus palabras. Alguien dijo que insistir en que amamos a Jesús cuando desobedecemos Sus mandamientos es un auto-engaño. Obedecer Sus mandamientos tiene más peso que decir “¡Te amo, Jesús!”, más que “sentir mariposas en el estómago”, más que levantar las manos al cantar. Y tal cosa no debería extrañarnos ya que cuando amamos a alguien buscamos hacer todo lo que agrada a esa persona.

Así que, ¿cómo puedo manifestar mi amor por Jesús? Guardando Sus mandamientos. ¿Cómo sé que mi afecto por Jesús es real? Guardando Sus mandamientos.

¿Por qué aun después de convertirnos en cristianos muchas veces desobedecemos Sus mandamientos? Porque –todavía– no siempre amamos a Jesús tanto como Él merece ser amado. Pero pidámosle perdón confiadamente cada vez que pequemos y recibiremos Su perdón. Y esa es una faceta de Su belleza, que al ser contemplada hace que amemos más a Jesús.

Sirviendo al Rey con alegría.

Tablero de ajedrez

En Salmos 100:2 se nos llama: “Servid al Señor con alegría; venid ante El con cánticos de júbilo”. Es claro en este versículo que Dios no está interesado solamente en que le sirvamos, sino también en cómo le servimos. En el versículo se nos manda no solamente a servir al Señor, sino también a servirle con alegría.

En Nehemías 2:2 se relata que al profeta se le preguntó por qué estaba triste delante del rey, al escuchar esta pregunta Nehemías tuvo mucho temor. ¿Y por qué? Porque no se podía estar triste delante del rey, como Donald Whitney dice: “no se debe estar melancólico o taciturno cuando se le sirve a un rey. No solo da la impresión de que uno sirve a regañadientes, sino que revela un descontento con su modo de gobernar”. Cuando no servimos a Dios con alegría, estamos diciendo que Él no es bueno y que Él no sabe gobernar –cuando en verdad es todo lo contrario.

Ahora, el llamamiento de Salmos 100 no nos llama a servir con alegría porque si no lo hacemos así, entonces seremos ejecutados. El salmo tampoco nos llama a tener una sonrisa fingida delante del Señor, sino a estar alegres de corazón. El salmo nos recuerda que tenemos razones suficientes para servir a Dios con alegría, y muy buenas razones. Debemos servir a Dios con alegría:

  • porque Él es el Dios que nos dio la vida: “Sabed que El, el Señor, es Dios; El nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos” (v. 3);
  • porque como Su pueblo, Él se ha comprometido a guiarnos, proveernos y protegernos: “pueblo suyo somos y ovejas de su prado” (v. 3);
  • porque Él es bueno y nos colma de beneficios: “Porque el Señor es bueno” (v. 5);
  • porque Él ha sido, es y siempre será misericordioso con Su pueblo al no pagarle como merecen sus pecados: “para siempre es su misericordia” (v. 5);
  • porque Él es siempre fiel, Él cumplirá absolutamente todas las promesas de bien hechas a nosotros: “y su fidelidad por todas las generaciones” (v. 5).

Teniendo todo esto en mente, ¡sirvamos al Señor con alegría!

¿Cómo “Fury” ejemplifica la lucha contra el pecado?

Corazones de HierroLa película Fury (Corazones de Hierro) es un drama de guerra que trata acerca de como el sargento Wardaddy, quien comanda un tanque de guerra y cuatro hombres, enfrenta grandes obstáculos mientras pelean para golpear la Alemania Nazi en abril de 1945.

Un póster de la película dice que “La guerra nunca termina tranquilamente” y creo que eso es cierto también de la lucha del cristiano con el pecado –por eso la Biblia describe la interacción entre el cristiano y el pecado como una guerra–: “pero veo otra ley en los miembros de mi cuerpo que hace guerra contra la ley de mi mente, y me hace prisionero de la ley del pecado que está en mis miembros” (Romanos 7:23; véanse también Gál. 5:17 y 1 Pe. 2:12).

¿Qué lecciones sobre la lucha contra el pecado se ejemplifican en esta película?

LOS PECADOS PEQUEÑOS RESULTAN DESASTROSOS

Wardaddy: “¿Por qué no disparaste?”
Norman: “Era sólo un niño. Lo lamento. La lamento mucho, sargento”.
Wardaddy: “¿Ves lo que puede hacer un niño?”. Mientras el sargento obliga a Norman a ver el cuerpo muerto de uno de sus compañeros mientras arde en llamas.

Es muy probable que si le hubiésemos dicho a David que cometería adulterio y asesinato, él se hubiese escandalizado y negado. Después de todo, ¿qué cristiano se levanta de su cama pensando en cometer adulterio y asesinato? Sin embargo, David cometió ambos pecados. Ahora, ¿cómo comenzó todo? Todo comenzó con ociosidad, David ni estaba en donde debió estar ni estaba haciendo lo que debió estar haciendo. Seguido de una mirada lujuriosa que no fue interrumpida, sino alimentada (2 Samuel 11). Sigue leyendo