La bondad de Dios; no dudes de ésta.

Una de las estrategias malignas que Satanás ha usado desde el principio, y que continúa usando, es hacernos dudar de nuestro bondadoso Dios. Pero, no hay razón por la cual dudar de nuestro bondadoso Dios: Su bondad se manifiesta en el sustento de toda Su creación (Sal. 145:9); Su bondad se manifiesta en Su obrar para nuestro bien –aun en nuestras lágrimas y dolores (Ro. 8:28); Su bondad se manifiesta al darnos a Su Hijo y junto con Él todas las cosas (Ro. 8:32). Según Romanos 5:7,8 no hay amor más grande que éste: Jesucristo (lo más preciado) muriendo por pecadores (completamente inmerecedores de Su favor); y Romanos 8:35-39 nos dice que nada nos separará de tan grande amor. Estemos confiados en Él.

En Lamentaciones 3, leemos como el profeta en medio de sus lamentos reconoce la bondad de Dios en el pasado, el presente y el futuro. Si miras atrás, te darás cuenta de que como dijo el profeta: “Que las misericordias del SEÑOR jamás terminan, pues nunca fallan sus bondades” (v. 22). Tu bondadoso Dios te creó y sustentó. Él te proveyó salud física cuando estabas enfermo, te proveyó salvación cuando estabas muerto en tus pecados. Mientras dormías, Su todopoderoso brazo te rodeó y te cuidó. Él ha cumplido las promesas que hizo. Si miras al presente, te darás cuenta que como dijo el profeta: “[Sus] misericordias son nuevas cada mañana; ¡grande es [Su] fidelidad!” (v. 23). Di a Dios: “Grande es tu fidelidad”. El sustento físico, el sustento espiritual, Su mano que te sostiene, la dispensación de Su perdón y el cumplimiento de Sus promesas no fueron bondades manifestadas solamente en el pasado; sino que Él aún sigue manifestándolas en el presente. El profeta dijo en el versículo 24: “El SEÑOR es mi porción –dice mi alma– por eso en El espero”. Espera en Jehová tu Dios porque es tu porción, tu herencia es Aquel que ha manifestado Su misericordia para contigo en el pasado y en el presente; ¿por qué dudar de la manifestación de Su bondad para contigo en el futuro? Además Él ha prometido: “No te desampararé, ni te dejaré” (Heb. 13:5).

Puede ser que por tu ignorancia a lo que pasará mañana o a las cosas secretas de Dios (Dt. 29:29) te preguntes si Dios manifestará Su bondad para contigo en el futuro. No dudes, sino sabe que Su promesa es certísima. Contempla la bondad de Dios para contigo en el pasado, en el presente y entonces di: “En Él esperaré” –lo cual es una confianza en que por la gracia de Dios en Jesucristo, así será. Como el salmista puedes decir: “Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida” (Sal. 23:6a). ¿En quien está basada esta confianza? En el Dios cuyas misericordias nunca decayeron y cuya fidelidad es grande. Ese mismo Dios es descrito en Santiago 1:17 primero como la fuente de toda bendición (“Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende… del Padre de las luces”) y luego se le describe como el inmutable (“en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación”). ¿Por qué traer a nuestras mentes Su atributo de inmutabilidad y no el de omnisciencia u omnipotencia? Porque el autor (inspirado por Dios) quiere que entendamos que el Dios que manifestó Su bondad ayer, no cambia; por lo tanto, Él también manifestará Su bondad mañana.

Es cierto que no sabemos lo que pasará mañana y es cierto que no sabemos completamente lo que hay en la mente de Dios; pero algo sí sabemos, y es que nuestro Dios es bondadoso. Él ha prometido ser nuestro Ayudador y ha manifestado Su bondad en el pasado, la manifiesta en el presente y la manifestará en el futuro. ¡Amén!

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