He decidido seguir a Cristo.

He decidido seguir a Cristo es un himno cristiano originado en la India. Sus letras están basadas en las últimas palabras de un hombre en Assan (nordeste de la India), quien junto a su familia –por la predicación de un misionero– fueron a Jesucristo con arrepentimiento y confiando en Él como Salvador y Señor (se convirtieron a Dios). Cuando el jefe de la aldea se enteró de esto, llamó al hombre que se había convertido, junto a su familia, a renunciar a su fe; si no, él y su familia morirían. La respuesta de aquel hombre creyente fue comenzar a cantar: “He decidido seguir a Cristo”. Entonces el jefe de la aldea ordenó a sus arqueros que mataran a los dos hijos del hombre creyente y después [el jefe de la aldea] amenazó con matar a la esposa de aquel creyente. Aquel hombre creyente, aun después de haber perdido a sus dos hijos y estando a punto de perder a su esposa, continuo cantando: “Aun nadie uniéndose, yo seguiré”. Después de eso, los arqueros mataron también a la esposa de aquel creyente. Finalmente, el jefe de la aldea le había dado una última oportunidad para que aquel hombre creyente salvara su vida física al renunciar a su fe; pero éste no renunció a su fe, sino que prosiguió cantando: “La cruz delante, el mundo atrás” –y así fue ejecutado. La historia dice que después de un tiempo, el jefe de la aldea dijo –considerando la fe del hombre creyente: “¡Yo también pertenezco a Jesucristo!”. Así él y toda la aldea se convirtieron a Dios.

Los cristianos en la India, junto a muchos cristianos alrededor del mundo, continúan cantando:

He decidido seguir a Cristo;
He decidido seguir a Cristo;
He decidido seguir a Cristo;
No hay vuelta atrás, no hay vuelta atrás.

Aun nadie uniéndose, yo seguiré;
Aun nadie uniéndose, yo seguiré;
Aun nadie uniéndose, yo seguiré;
No hay vuelta atrás, no hay vuelta atrás.

La cruz delante, el mundo atrás;
La cruz delante, el mundo atrás;
La cruz delante, el mundo atrás;
No hay vuelta atrás, no hay vuelta atrás.

La siguiente estrofa fue agregada por mí; ya que necesitamos la gracia de Dios para valorar a, amar a Jesucristo por encima de todo y para que nuestro deseo de seguirle (estrofa 1) sea una realidad –aun en medio de la aflicción:

Dame la gracia para seguirte;
Dame la gracia para seguirte;
Dame la gracia para seguirte;
No hay vuelta atrás, no hay vuelta atrás.

BIBLIOGRAFÍA

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