¿Cómo “Fury” ejemplifica la lucha contra el pecado?

Corazones de HierroLa película Fury (Corazones de Hierro) es un drama de guerra que trata acerca de como el sargento Wardaddy, quien comanda un tanque de guerra y cuatro hombres, enfrenta grandes obstáculos mientras pelean para golpear la Alemania Nazi en abril de 1945.

Un póster de la película dice que “La guerra nunca termina tranquilamente” y creo que eso es cierto también de la lucha del cristiano con el pecado –por eso la Biblia describe la interacción entre el cristiano y el pecado como una guerra–: “pero veo otra ley en los miembros de mi cuerpo que hace guerra contra la ley de mi mente, y me hace prisionero de la ley del pecado que está en mis miembros” (Romanos 7:23; véanse también Gál. 5:17 y 1 Pe. 2:12).

¿Qué lecciones sobre la lucha contra el pecado se ejemplifican en esta película?

LOS PECADOS PEQUEÑOS RESULTAN DESASTROSOS

Wardaddy: “¿Por qué no disparaste?”
Norman: “Era sólo un niño. Lo lamento. La lamento mucho, sargento”.
Wardaddy: “¿Ves lo que puede hacer un niño?”. Mientras el sargento obliga a Norman a ver el cuerpo muerto de uno de sus compañeros mientras arde en llamas.

Es muy probable que si le hubiésemos dicho a David que cometería adulterio y asesinato, él se hubiese escandalizado y negado. Después de todo, ¿qué cristiano se levanta de su cama pensando en cometer adulterio y asesinato? Sin embargo, David cometió ambos pecados. Ahora, ¿cómo comenzó todo? Todo comenzó con ociosidad, David ni estaba en donde debió estar ni estaba haciendo lo que debió estar haciendo. Seguido de una mirada lujuriosa que no fue interrumpida, sino alimentada (2 Samuel 11).

Si no mortificamos los pecados porque son “pequeños”, sufriremos las desastrosas consecuencias que estos pueden traer.

LA GUERRA TODAVÍA NO HA TERMINADO

Norman: “Pero, están muertos. ¿Para qué dispararles si están muertos?”.
Trini: “¡Para que no se levanten y nos disparen por la espalda!”.

¿Alguna vez has sido “emboscado” por un pecado que pensabas que ya estaba muerto? ¿Alguna vez has caído en un pecado que dijiste que nunca caerías? Siempre debemos estar alertas y no bajar la guardia en la lucha contra el pecado. Siempre. Mientras el día de nuestra glorificación (en el cual seremos conformados perfectamente a Jesucristo) no haya llegado, la guerra todavía no ha terminado.

MATA AL PECADO O ÉL TE MATARÁ A TI

Wardaddy: “¿Para qué estás aquí? Para matarlos. ¿Sabes para qué está él aquí? Para matarte… O él te mata a ti o tú lo matas a él. Así de fácil. Tú o él. ¿Quién muere?… Haz tu trabajo”.

“Si el pecado es sutil, vigilante, fuerte y siempre está trabajando para matar nuestras almas y nosotros somos perezosos, negligentes, necios, procediendo así a la ruina, ¿podemos esperar algo bueno de eso? No hay un solo día en el que el pecado no frustre o sea frustrado, prevalezca contra nosotros o prevalezcamos contra él; y será así mientras vivamos en este mundo” (John Owen).

NO TE RINDAS

Norman: “Quiero rendirme”.
Wardaddy: “Por favor, no”.

Habrá momentos en los cuales vas a querer rendirte debido a la larga duración de esta guerra y tu lento avance en ésta (Deu. 7:22), al gran esfuerzo que se requiere en ésta (Flp. 2:12) y a las batallas perdidas (1 Jn. 1:10). Pero no debes arrojar la toalla. Más bien, renueva tus fuerzas al recordar que aunque el avance es lento, la victoria final es segura (Deu. 7:23); aunque el esfuerzo que se requiere es grande, el Dios todopoderoso está contigo (Flp. 2:13); y aunque hay batallas perdidas, también gracia en Jesucristo más que suficiente para el perdón (1 Jn. 1:9). Así que, ¡no te rindas y sigue luchando!

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