Texto "No" pintado sobre fondo rojo

Lo que necesitas para negarte al pecado.

¿Alguna vez te ha pasado por la cabeza que las tentaciones de los personajes de la Biblia no eran tan fuertes como las tuyas? No es así necesariamente. En el capítulo 39 del libro de Génesis se relata el muy conocido incidente de José y la mujer de Potifar. La mujer de Potifar deseó a José y le propuso que se acostara con ella.

A diferencia de la apariencia física de José –quien tenía una apariencia hermosa (v. 6)–, no se nos dice nada acerca de la apariencia física de la mujer de Potifar. Pero lo que sí podemos asegurar es que ella era una mujer con dinero y con poder ya que ella era esposa del oficial de Faraón.

Se dice que esa misma mujer era la que le “insistía a José día tras día” (v. 10) que se acostara con ella. Ella incluso llegó a agarrarlo de la ropa. Sin duda alguna esa era una tentación más grande que la de la chica en bikini en el monitor de tu computadora. ¿Cuál fue la respuesta de José? Negarse, negarse y negarse; hasta el punto de huir literalmente de esta mujer.

No sé si lo habías visto de la siguiente manera, pero este relato nos da esperanza: si Dios le dio la gracia a José para negarse día tras día a la tentación y huir de la inmoralidad sexual, Él también puede darte esa gracia a ti y a mí1. Pidámosla con confianza diariamente en oración.

Mientras oramos, hay algo más que podemos hacer. Notemos detenidamente la pregunta de José en el versículo 9: “¿Cómo entonces iba yo a hacer esta gran maldad y pecar contra Dios?”. La razón por la cual José no accedió a la petición de la mujer de Potifar fue que él sabía que hacer tal cosa era (1) un gran pecado y (2) contra Dios.

La última vez que José entró a la casa no había ningún otro hombre allí dentro. Pero José sabía que había tres personas en aquella habitación: la esposa de Potifar, él y Dios. José también sabía que hacer tal cosa era un gran pecado no sólo contra Potifar, sino también –y principalmente– contra Dios, contra el Dios que había estado con él en sus momentos más difíciles y lo había bendecido. Recordemos esto en la tentación: siempre estamos delante de la presencia de Dios, el Dios que sólo ha sido bueno para con nosotros.


1 Digo que “Dios le dio la gracia a José… [y] Él también pude darte esa gracia” porque Tito 2 dice que es la gracia de Dios la que nos enseña a negarnos a la impiedad y a los deseos mundanos.

Publicado por

Misael Susaña

Misael Susaña nació en República Dominicana, fue salvado a la edad de trece años y actualmente es miembro de Iglesia Fundamento Bíblico. Es maestro de Inglés y de Biblia. Estudió Teología Sistemática en la Academia de la Gracia (Reformed Baptist Seminary) y ha participado en varios diplomados. Desde el 2008, ha publicado regularmente artículos bíblicos en su blog (www.gustadaDios.com). Misael, teniendo en mente Salmos 34:8, prefiere describirse a sí mismo como un «Catador de la bondad de Dios y feliz promotor de ésta; para Su gloria y el beneficio [en Él] del creyente».

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