Agradece a Dios.

Si el hombre (varón y hembra), aparte de la gracia de Dios, no es capaz de procurar y hacer las cosas de Dios que pertenecen a la salvación y en Satanás no hay nada bueno, entonces llegamos a la conclusión de que todo lo bueno que el hombre hace y recibe es causado por Dios. Eso es lo que nos enseña Santiago 1:17, que dice: “Toda buena dádiva y todo don perfecto viene de lo alto, desciende del Padre de las luces, con el cual no hay cambio ni sombra de variación”. Nota que el texto bíblico no dice: “algunas buenas dádivas y algunos dones perfectos”. Más bien, éste dice que toda buena dádiva y todo don perfecto desciende del Padre de las luces (i.e. Dios). “Dádiva” y “don” hacen referencia a un regalo que Alguien (Dios) da gratuitamente a otras personas que no lo merecen (nosotros). Es de Dios que procede toda buena dádiva, todo don perfecto, toda bendición.

Aunque es cierto que estas bendiciones son recibidas y disfrutadas principalmente por los hijos de Dios (aquellos que han creído en Jesucristo), En Su gracia común Él «es bueno para con todos, y su compasión es sobre todas sus obras». Aunque no todas Sus criaturas disfrutan del regalo de la regeneración, Dios abre Su «mano, y colma de bendición a todo ser viviente». La bondad de Dios es tan grande que Él bendice aun a los que no le agradecen (Lc. 17:11-19), pero que este no sea nuestro caso. La Palabra de Dios nos enseña que la gratitud a Dios es una respuesta apropiada a Sus bendiciones que a la vez le glorifica:

  • ¿No hubo ninguno que regresara a dar gloria a Dios, excepto este extranjero?” (Lc. 17:18).
  • El que guarda cierto día, para el Señor lo guarda; y el que come, para el Señor come, pues da gracias a Dios; y el que no come, para el Señor se abstiene, y da gracias a Dios” (Ro. 14:6).
  • Si participo con agradecimiento, ¿por qué he de ser censurado a causa de aquello por lo cual doy gracias?” (1 Co. 10:30).
  • Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para vosotros en Cristo Jesús” (1 Ts. 5:18).
  • Prohibiendo casarse y mandando abstenerse de alimentos que Dios ha creado para que con acción de gracias participen de ellos los que creen y que han conocido la verdad. Porque todo lo creado por Dios es bueno y nada se debe rechazar si se recibe con acción de gracias” (1 Ti. 4:3,4).

He aquí algunas bendiciones que descienden de Dios: la salvación en Jesucristo, la vida, la salud física, la familia, los amigos, la comida, el trabajo y la fuerza para trabajar, el dinero (1 Ti. 6:17), etc. Muchas veces damos por sentado muchas de estas bendiciones de Dios y, por lo tanto, no somos agradecidos. Por ejemplo, la vida. Mentalmente sabemos que algún día moriremos, pero no vivimos así. “¡Soy muy joven para morir!” –dicen muchos. Pero según estima la Organización Mundial de la Salud, alrededor de 1,7 millones de adolescentes mueren al año. Si tú eres un joven con vida, eso significa que gracias a Dios, tú no estuviste entre esos 1,7 millones de adolescentes que murieron el año pasado. Una razón de mucho peso para agradecer a Dios.

No olvides que de Dios proceden todas las bendiciones. Por todas las bendiciones recibidas (pasado), las que recibes (presente) y las que recibirás (futuro); agradece al Padre de las luces, cuyo bondadoso corazón no cambia.

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