Respuestas a teorías de la resurrección.

T: LAS AUTORIDADES (ROMANAS O JUDÍAS) TOMARON EL CUERPO DE JESÚS

R: Si las autoridades hubieran tomado el cuerpo de Jesús, éstas no hubieran acusado a los discípulos de haber robado el cuerpo (respuesta a esta última teoría en “La resurrección de Jesús”). Además, si las autoridades tomaron el cuerpo de Jesús, ¿por qué no lo mostraron públicamente cuando los apóstoles predicaban «en Jesús la resurrección de entre los muertos»? Ciertamente eso hubiera sido un golpe contundente a tal enseñanza. Sin embargo, no lo hicieron. Lo que sí hicieron fue encarcelarlos y prohibirles hablar y enseñar en el nombre de Jesús (Hch. 4:2,18). Así que, las autoridades no tomaron el cuerpo de Jesús.

T: TODOS FUERON A LA TUMBA EQUIVOCADA

R: ¿En serio? ¿Todos se equivocaron al ir a la tumba equivocada? ¿María Magdalena y la otra María fueron a la tumba equivocada después de haber estado sentadas –en horas anteriores– frente a ésta (Mt. 27:61)? ¿Pedro y Juan, quienes fueron más tarde, también se equivocaron de tumba? ¿Por qué las autoridades, quienes habían enviado una guardia para asegurar el sepulcro, no corrigieron esa equivocación de los discípulos al mostrar la tumba “correcta”? ¿Se equivocaron también las autoridades? A menos de 72 de la sepultura de Jesús todos no pudieron haberse equivocado de tumba.

T: JESÚS NO MURIÓ REALMENTE, SUFRIÓ UN DESMAYO

R: En Getsemaní, Jesús le dijo a Sus discípulos: “Mi alma está muy afligida, hasta el punto de la muerte” (Mc. 14:34). Después de ser entregado a las autoridades, a Jesús le dieron puñetazos, lo abofetearon, lo coronaron con espinas, lo azotaron –lo cual resultaba mortal para algunos– y golpearon Su cabeza con una caña. Al llegar la crucifixión, Sus manos y pies fueron traspasados por gruesos clavos y Él permaneció sobre la cruz por más de siete horas. Después de Jesús dar un fuerte grito y expirar, un experimentado centurión que estaba delante de Él reconoció que Jesús había muerto y así informó a Pilato (Mc. 15:39,45). Los soldados también reconocieron que Jesús había muerto al no quebrar Sus piernas (Jn. 19:33). Pero uno de los soldados traspasó con una lanza el costado de Jesús –hiriendo posiblemente un pulmón y el corazón–. ¿Estaba Jesús vivo después de todo esto? Más aún, ¿estuvo vivo, sin atención médica, en el sepulcro por varios días y después Él mismo se quitó los lienzos, movió la gran piedra y escapó de la guardia? Jesús no sufrió un desmayo, Él verdaderamente murió en la cruz.

T: LA RESURRECCIÓN FUE UNA INVENCIÓN DE LOS DISCÍPULOS

R: Tanto los cuatro evangelios canónicos (Mateo, Marcos, Lucas y Juan) como las cartas del apóstol Pablo nos hablan del Jesús resucitado. Los evangelios canónicos y las cartas de Pablo se escribieron a muy pocos años después de la muerte de Jesús como para que la resurrección fuera una historia inventada. Timothy Keller dice: “Para que una versión notablemente alterada y fantasiosa de un evento se arraigue en el imaginario público, es necesario que los testigos presenciales (y sus hijos y nietos) hayan muerto hace mucho tiempo. Ellos deben permanecer por fuera de la situación y no pueden contradecir ni desacreditar los adornos o falsedades de la historia. Y los evangelios fueron escritos muy temprano como para que esto ocurriera” (En defensa de Dios, p. 104).

Entre las cartas de Pablo, escritas entre veinte y veinticinco años después de la muerte de Jesús, se encuentra 1 Corintios 15:3-8 que afirma no sólo que Jesús murió y fue sepultado, sino también que resucitó corporalmente y apareció a muchísimas personas. Si alguien quería comprobar que Jesús había resucitado tal como Pablo decía, sólo tenía que acercarse a los testigos presenciales que aún vivían.

Fuera del círculo de los discípulos hubieron también muchos testigos de la muerte de Jesús, Su sepultura y del sepulcro vacío después de tres días. Nada de esto era secreto, sino que era de conocimiento público, a tal punto que el rey Agripa dijo a Pablo –cuando éste presentaba su defensa: “En poco tiempo me persuadirás a que me haga cristiano” (Hch. 26:23,25,26,28). Aunque no se relata que Agripa se hiciera cristiano, muchos sí lo hicieron por la palabra de los apóstoles y el cristianismo se propagó –algo que no hubiera pasado si Jesús no hubiera resucitado realmente.

No debemos obviar como todos los apóstoles sufrieron persecución y muerte por predicar en Jesús la resurrección de entre los muertos. C. S. Lewis dijo: “Nunca podrás saber cuánto crees en algo, hasta que su verdad o su falsedad se convierten en un asunto de vida o muerte para ti”. Es muy difícil pensar que todos los apóstoles prefirieron la muerte antes que dejar de predicar o negar una historia que ellos mismos habían inventado y, por lo tanto, no era cierta.

CONCLUSIÓN

¡Jesucristo ha resucitado! Nuestra predicación [de Él] no es vana; nuestra fe [en Él] no es vana; no somos hallados falsos testigos de Dios; estamos redimidos del pecado; los que durmieron en Cristo no perecieron y no somos los más dignos de conmiseración.

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