Pantera Negra: “no seguiremos mirando desde las sombras”.

Black Panther

Pantera Negra es una película basada en el superhéroe de Marvel Comics que lleva el mismo nombre. Tras la muerte de T’Chaka, su hijo T’Challa regresa a Wakanda convertirse en rey y en la Pantera Negra. Sin embargo, el nuevo rey y Pantera Negra tendrá que enfrentarse a uno que busca venganza tras verse afectado por un error cometido por T’Chaka años atrás.

Siglos atrás, Wakanda (nación localizada al este de África) fue impactada por un meteorito formado de Vibranio (un metal que es tanto ligero como resistente). Los habitantes de Wakanda utilizaron el Vibranio para convertir a su nación en una nación tecnológicamente avanzada –más que los países desarrollados–. Sin embargo, por temor a atraer “forasteros” y convertirse en otra caótica nación en el mundo, ellos se aislaron del resto del mundo y aparentaron seguir siendo una nación tercermundista.

Al final de la película, T’Challa se encuentra en la ONU y dice: “Wakanda no seguirá mirando desde las sombras. No podemos. No debemos”. Eso me hizo pensar como nosotros los cristianos no hemos de mirar [hacia el mundo] desde las sombras. ¿En qué sentido?

En primer lugar, vamos a compartir el evangelio de Jesucristo. A nosotros se nos ha encomendado las buenas noticias de salvación en Jesucristo. Tenemos la Palabra que transforma vidas. Tenemos el mensaje de que en Jesucristo hay perdón de todos los pecados. Tenemos el mensaje de que el Hijo de Dios vino a salvar de la culpa, del poder y de la presencia del pecado. Tenemos el mensaje de que el Hijo de Dios vino para convertir a los hombres en hijos de Dios. Y ese mensaje no se nos fue dado para que lo disfrutemos solos o nos quedemos callados, sino para anunciarlo a los cuatro vientos: “Lo que os digo en la oscuridad, habladlo en la luz; y lo que oís al oído, proclamadlo desde las azoteas” (Mateo 10:27); para llevarlo a todas las naciones: “Id, pues, y haced discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado; y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.” (Mateo 28:19, 20).

En segundo lugar, vamos a vivir de acuerdo a ese evangelio. El evangelio de Jesucristo es un mensaje que no tan solo informa nuestra mente sino que también transforma nuestra vida. Y una vida que es vivida de acuerdo al evangelio tampoco está destinada a permanecer oculta, sino a permanecer en santidad e influenciar positivamente en un mundo afectado por el pecado –no aislado de él–. Así nos enseñó Jesús en Mateo 5:14-16, donde dice: “Vosotros sois la luz del mundo. Una ciudad situada sobre un monte no se puede ocultar; ni se enciende una lámpara y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en la casa. Así brille vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas acciones y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos”.

Recuerda, no hemos de mirar desde las sombras. No podemos. No debemos.

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