¿Por qué no reescribimos las estrellas? [II]

En la primera parte de este artículo consideramos la canción “Rewrite the stars” [Reescribir las estrellas], en la cual Phillip Carlyle (Zac Efron) busca convencer a Anne Wheeler (Zendaya) de que ellos pueden estar juntos a pesar de los obstáculos en su camino.

La segunda estrofa y el segundo coro de la canción dicen:

“Piensas que es fácil,
¿crees que no quiero correr a ti?
Mas hay montañas
y puertas que yo no puedo abrir.
Aún no sabes porqué
no es posible estar los dos
de frente a los demás.
Cuando cuentas te des
sabrás que después de todo
imposible siempre fue.

No puedo la historia cambiar;
no somos tal para cual.
Todo nos va a separar
y no soy a quien debes encontrar.
No es tu elección y no es mi elección;
pues todo nos dicta la dirección.
¿Cómo la historia cambiar?
Creer que el mundo de los dos será” (Trad.: Aki Chan).

Anne Wheeler, a diferencia de Phillip Carlyle, cree que el destino de las personas sí está escrito y que este no puede ser cambiado. Por eso ella termina diciendo: “Sé que te quiero / No es algo que pueda ocultar / Mas no es posible / Nuestro destino no llegará”.

Como vimos anteriormente, Dios ha decretado minuciosamente todo lo que ha de pasar inalterablemente en el tiempo. Pero esa voluntad decretiva de Dios, también llamada voluntad secreta, no la conocemos hasta el momento en el que ésta llega a pasar. No sabemos lo que traerá el mañana hasta que estemos viviendo en el mañana. No sabemos si alguien ha sido escogido por Dios para salvación hasta el momento en el que él se arrepiente de sus pecados y pone su fe en Jesucristo. Así que, cuidado con presumir de que sabes lo que solo Dios sabe: “Las cosas secretas pertenecen al Señor nuestro Dios, mas las cosas reveladas nos pertenecen a nosotros y a nuestros hijos para siempre, a fin de que guardemos todas las palabras de esta ley” (Deu. 29:29).

Otra cosa a evitar es la actitud fatalista que dice: si Dios ya ha planeado todo inalterablemente –lo cual es cierto–, entonces no importa lo que yo haga o no haga –lo cual es una conclusión incorrecta–. Lo que hacemos sí es importante porque Dios no sólo ha decretado el fin, sino también los medios. El decreto de Dios no elimina la responsabilidad humana ni la necesidad de las causas secundarias, sino que las establece. Es necesario cuidarnos y alimentarnos para nuestra supervivencia (Hch. 27). Es necesario predicar el evangelio para la salvación de los pecadores (1 Co. 1:21).

A LOS SOLTEROS CRISTIANOS:

Si la voluntad de Dios para tu vida es que te cases, Dios tiene a alguien en particular para ti. Pero cuidado con la presunción de creer que esa persona que ahora tienes al frente es sin duda el cónyuge que Dios tiene para ti; o la presunción de creer que esa persona que rompió contigo era sin duda el cónyuge que Dios tenía para ti y que ya no encontrarás a alguien más. Hasta que no tengas un certificado de matrimonio, no sabrás quien es la persona que Dios ha destinado para ti.

No dejen, me dirijo a los hombres principalmente, de hacer lo que es su responsabilidad hacer. No piensen que, porque Dios tiene a alguien para ustedes, no tienen nada que hacer. ¡No! Abran sus ojos a las posibilidades en su iglesia local, hagan buenas preguntas, asistan a retiros de solteros, etc.

Tampoco dejen que el temor a no cumplir la voluntad [secreta] de Dios los paralice. Deuteronomio 29:29 dice que las cosas secretas pertenecen a Dios y las reveladas a nosotros. Es doblemente imposible que Dios los juzgue y castigue por no cumplir Su voluntad secreta. ¿Qué Dios ha revelado que deben buscar en un posible cónyuge? Primero, que sea del sexo opuesto –¡obvio!–. Segundo, que sea una persona cristiana (1 Co. 7:39; 2 Co. 6:14). Siempre y cuando obedezcan esos dos principios, pueden estar seguros de que están dentro de la voluntad de Dios.

“¿Puedes ver la libertad que esto trae?” Tim Challies pregunta, “Ahora somos libres de la preocupación acerca de si estamos casándonos con la persona correcta o no. No necesitamos preocuparnos de que nos hemos casado con la persona incorrecta. Simplemente miramos a los principios básicos que Dios nos ha dado, hacemos lo que le da honra y sabemos que estamos haciendo Su voluntad”.

1ra parte; 2da parte

 

Publicado por

Misael Susaña

Misael Susaña nació en República Dominicana, fue salvado a la edad de trece años y actualmente es miembro de Iglesia Fundamento Bíblico. Es maestro de Inglés y de Biblia. Estudió Teología Sistemática en la Academia de la Gracia (Reformed Baptist Seminary) y ha participado en varios diplomados. Desde el 2008, ha publicado regularmente artículos bíblicos en su blog (www.gustadaDios.com). Misael, teniendo en mente Salmos 34:8, prefiere describirse a sí mismo como un «Catador de la bondad de Dios y feliz promotor de ésta; para Su gloria y el beneficio [en Él] del creyente».

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