Hombre de rodillas orando en la playa

Nuestro Dios es fiel y soberano.

Si buscas 1 Reyes 17 en tu Biblia, los títulos (no inspirados por Dios) en este capítulo te dirán que éste trata sobre la predicción de sequía que hace Elías y sobre Elías y la viuda de Sarepta. Y aunque el profeta Elías, el rey Acab y la viuda de Sarepta son personajes importantes en este capítulo, éste habla de algo –o Alguien más– que ellos. ¿De qué trata 1 Reyes 17?

UN SIERVO DE DIOS

1 Reyes 17 comienza con Elías, cuyo nombre significa «Jehová es [mi] Dios». Apellidado «el Tisbita» no debido a su familia, sino a su procedencia (él era de Galaad). Él fue uno de los profetas de Dios en el reino del norte (Israel).

Un profeta era alguien a quien Dios había elegido y capacitado para comunicar la voluntad divina a los hombres. Los profetas hablaban en nombre de Dios y, por lo tanto, eran los representantes de Dios ante el pueblo. Y Dios prometió castigar a todos aquellos que rechazaran las palabras de Sus profetas (Dt. 18:18, 19).

El profeta Elías es conocido mayormente por su enfrentamiento con los profetas de Baal en el monte Carmelo. Pero anteriormente a ese enfrentamiento, él ya había profetizado en contra del rey Acab, debido a que este rey “hizo lo malo a los ojos del SEÑOR más que todos los que fueron antes que él” (1 Re. 16:30).

EL DIOS DE ELÍAS

Aunque 1 Reyes 17 comienza con Elías; el protagonista o el personaje principal de 1 Reyes 17 no es Elías, sino Dios. Este capítulo trata acerca del Dios que es fiel, el Dios que cumple al pie de la letra cada una de Sus Palabras –tanto en Sus promesas de bien para nosotros como también en Sus advertencias–. Por lo tanto, en ese Dios y solamente en ese Dios, haces bien en confiar.

¿Cómo sabemos que de eso se trata este capítulo? Fíjense en el versículo 1: “Elías el tisbita, que era de los moradores de Galaad, dijo a Acab: «Vive el SEÑOR, Dios de Israel, delante de quien estoy, que ciertamente no habrá rocío ni lluvia en estos años, sino por la palabra de mi boca»”. Ahora en el versículo 7: “Sucedió que después de algún tiempo el arroyo se secó, porque no había caído lluvia en la tierra”. Y finalmente en el versículo 24: “Entonces la mujer dijo a Elías: «Ahora conozco que tú eres hombre de Dios, y que la palabra del SEÑOR en tu boca es verdad»”.

EL DIOS FIEL Y SOBERANO

¿Qué tan serio es Dios en cumplir Sus Palabras? ¿Qué tan determinado está Dios en demostrar que Él es fiel? Nótese que el profeta dijo en el versículo 1: “Vive el SEÑOR”. No olvidemos que esas son las Palabras de Dios en la boca de Elías, él no tiene nada que decir a parte de lo que Dios le ha mandado.

Las personas juran cuando quieren demostrar que lo que dicen es cierto o que cumplirán sus promesas. Si escuchas a alguien jurar por una hormiga, no le crees. Si escuchas a alguien jurar por su madre, es muy probable que le creas.

Aquí tenemos a Dios jurando por sí mismo –algo que solamente Él se atrevería a hacer–. Tan cierto como que Dios vive las Palabras de Dios se cumplirán. La fidelidad de Dios está arraigada a Su vida. Dios tendría que dejar de vivir para no ser fiel. El día en el que Dios no cumpla una de Sus palabras, en ese mismo día Dios muere. Y tan cierto como que Dios nunca morirá, así de cierto es que Dios nunca dejará de cumplir Sus Palabras. ¿Todavía te quedan dudas de que Dios va a cumplir Su Palabra?

Y a lo largo de todo este capítulo vemos como Dios despliega más de Sus atributos que se unen a Su fidelidad para llevar a cabo Su Palabra y que fortalecen nuestra fe.

Después de profetizar contra Acab, Dios le dijo a Elías que se fuera al oriente y se escondiera junto al arroyo de Querit: “Y beberás del arroyo, y he ordenado a los cuervos que te sustenten allí… Y los cuervos le traían pan y carne por la mañana, y pan y carne al atardecer, y bebía del arroyo” (vv. 4, 6). ¿Se dan cuenta de qué asombroso que es eso? El agua del arroyo le servía de bebida y lo que traían los cuervos le servía de comida.

Este tipo de aves (los cuervos) son descritas como omnívoras y oportunistas. “Omnívoras” porque comen básicamente de todo y “oportunistas” porque cuando estas aves se topan con algo que pueda servirle de alimento, aprovechan la oportunidad, buscando su beneficio incluso a expensas del otro. Por eso los cuervos pueden comerse las crías de otras aves y hay videos en los cuales se les ve incluso robando alimento de los humanos.

Pero por primera vez en la historia se registra que en vez de llevarle comida a sus crías o en vez de robarle comida al profeta, los cuervos le traen pan y carne a Elías. Y todo eso porque, como dice el versículo 4, Dios le había mandado a los cuervos que alimentaran a Su profeta –y ellos hicieron exactamente eso–.

Podemos confiar en que la Palabra de Dios se cumplirá porque el Dios que es fiel, es también el Rey soberano que gobierna toda Su creación. Él es quien hace que los arroyos sigan fluyendo. Y Él es quien mandó a los cuervos que alimenten a Su siervo.

CONFÍA Y OBEDECE

En este nuevo año, la fidelidad de Dios no sólo debería motivarte a confiar en Él, sino también a obedecerle. Y eso es lo que hace Elías. Dios le dice que vaya al oriente y que allí los cuervos le llevarán el alimento. Elías no se pone a discutir con Dios, diciendo: “Dios, explícame eso. Yo nunca he visto a cuervos alimentar a humanos”. Tampoco dice: “Señor, yo no voy. Si voy, me moriré de hambre. Y después, ¿quién va a hablar en tu nombre? Yo tengo que ser prudente”. Nada de eso. Elías va a donde Dios lo manda.

Sí, sé prudente. Pero haz todo lo que Dios te manda a hacer, sin primero pedirle explicaciones a Dios. Deja que Dios se encargue de cumplir lo que promete –por difícil que sea–, tú encomienda es obedecer.

Publicado por

Misael Susaña

Misael Susaña nació en República Dominicana, fue salvado a la edad de trece años y actualmente es uno de los pastores de Iglesia Fundamento Bíblico. Es también maestro de Inglés. Estudió Teología Sistemática en la Academia de la Gracia (Reformed Baptist Seminary) y ha participado en varios diplomados. Desde el 2008, ha publicado regularmente artículos bíblicos en su blog (gustadaDios.com). Misael, teniendo en mente Salmos 34:8, prefiere describirse a sí mismo como un «Catador de la bondad de Dios y feliz promotor de ésta; para Su gloria y el beneficio [en Él] del creyente».

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