Todos perecerĆ”n, a menos que se arrepientan.

Desastre

El 12 de enero del 2010 un fuerte terremoto sacudió al país de Haití dejando mÔs de 150 mil muertos. Un desastre mÔs reciente, aunque no tan catastrófico como el primero, ocurrió en Miami (Florida) cuando un puente peatonal colapsó dejando al menos 6 muertos y varios heridos.

Al escuchar de desastres como esos, muchas personas piensan que ā€œalgo malo habrĆ”n hecho esas personasā€ para que Dios les mandara tal desastre. Y tal mentalidad no es nueva, en el tiempo de JesĆŗs las personas pensaban de la misma manera. Lucas 13 nos dice que un grupo de personas le contaron a JesĆŗs acerca de unos galileos a quienes Pilato habĆ­a matado cruelmente (v. 1). A lo que JesĆŗs respondió: ā€œĀæPensĆ”is que estos galileos eran mĆ”s pecadores que todos los demĆ”s galileos, porque sufrieron esto?ā€ (v. 2). JesĆŗs tambiĆ©n trajo a sus mentes la muerte de 18 personas debido a que una torre calló sobre ellas; y Ɖl volvió a preguntar: ā€œĀæO pensĆ”is que aquellos… eran mĆ”s deudores que todos los hombres que habitan en JerusalĆ©n?ā€ (v. 3).

JesĆŗs mismo respondió a ambas preguntas: ā€œNoā€, y agregó, ā€œsi no os arrepentĆ­s, todos perecerĆ©is igualmenteā€ (vv. 3, 5). Aunque los desastres y la muerte son consecuencia del pecado, no todo desastre es el resultado directo de un pecado en especĆ­fico. JesĆŗs no nos dijo por quĆ© le ocurrieron tales desastres a esas personas, pero si nos deja claro que no fue porque ellas eran mĆ”s pecadoras.

Si tĆŗ no eres cristiano y estas leyendo esto, debes saber que estĆ”s vivo no porque eres menos pecador que los demĆ”s. AsĆ­ que, la pregunta no es ā€œĀæpor quĆ© tantos haitianos murieron en el terremoto?ā€ o ā€œĀæpor quĆ© ese puente calló sobre esas personas?ā€, sino ā€œĀæpor quĆ© no estaba yo entre esos que murieron?ā€.

TĆŗ estas vivo porque Dios, en Su soberanĆ­a, ha sido bondadoso, tolerante y paciente contigo hasta ahora (Ro. 2:4). Y Ɖl no quiere que tĆŗ respondas a esa bondad continuando en una vida de pecado impenitente, lo cual te llevarĆ” a perecer. Tal vez la tierra sobre la que estĆ”s no tiemble y nada caiga sobre ti, pero –si no te arrepientes– perecerĆ”s en el infierno para siempre. Dios quiere que tĆŗ respondas a Su bondad arrepintiĆ©ndote sinceramente de todos tus pecados, y confiando sólo en JesĆŗs como tu Salvador y SeƱor.