Recientemente me preguntaron si habĆa visto la pelĆcula John Wick, mi respuesta fue negativa. Entonces me mostraron el trĆ”iler: John Wick es un asesino de la mafia rusa retirado, pero que vuelve Ā«a la acciónĀ» despuĆ©s de que unos matones rusos robaran su auto y mataran a su perro (la gota que derramó el vaso) que fue un regalo de su esposa que habĆa muerto de cĆ”ncer. Aunque despuĆ©s de ver el trĆ”iler no me animĆ© a verla, la siguiente escena llamó mi atención:
āViggo Tarasov (padre de Yosef): āNo es lo que hiciste, hijo⦠es a quiĆ©n lo hicisteā.
āYosef Tarasov (lĆder de los matones): āa ese nadieā.
āViggo Tarasov: āEse ānadieā es John Wickā.
No es lo mismo matar al perro de un ānadieā que matar al perro de John Wick. Y de esa escena aprendemos algo muy cierto: la maldad no se mide sólo por la acción cometida, sino tambiĆ©n por el contra quien se cometió.
Y eso es algo que muchos no entienden con respecto al pecado: ven como algo exagerado que Dios sacara del huerto de EdĆ©n a AdĆ”n y Eva, y maldijera a toda la creación simplemente porque ellos comieron una āmanzanaā (Gn. 3); ven como algo exagerado que Dios matara a AnanĆas y Safira simplemente por una mentira que dijeron (Hch. 5:1-11); y ven como algo exagerado que los que no obedecen al evangelio sufran el castigo de eterna destrucción (2 Ts. 1:9). Pero no, no es algo exagerado.
Santiago 2:10-11 nos enseƱa que pecar no es meramente romper algunas reglas individuales, pecar es rebelarse contra Dios mismo. AquĆ el āsimplementeā no cabe. Dios no es un asesino de la mafia rusa, pero sĆ es el perfecto (Mt. 5:48); Ćl es el Santo, Santo, Santo ante quien los serafines cubren sus rostros y ante quien āla gente buenaā reconoce su inmundicia (Is. 6); Ćl es el muy limpio de ojos para ver el mal (Hab. 1:13); Ćl es el Juez de todo el universo que en su justicia no puede quedarse de brazos cruzados ante el pecado (Sal. 94:1, 2). Y, amigo mĆo, es contra ese Dios que nos hemos revelado. Ćl Ā«vendrĆ” [contra] ti y tĆŗ no harĆ”s nada, porque no puedes hacer nadaĀ».
Pero Jesucristo vino como el sustituto de pecadores: Ćl obedeció perfectamente la ley de Dios, murió y resucitó para dar gratuitamente salvación a todo aquel que se arrepiente sinceramente de todos sus pecados y confĆa en Ćl como el Salvador y el SeƱor. Descansemos seguros en Jesucristo, quien nos libra de la ira venidera (1 Ts. 1:10).