«Cuando JesĂşs lo vio acostado, y supo que llevaba ya mucho tiempo asĂ, le dijo: ÂżQuieres ser sano? Señor, le respondiĂł el enfermo, no tengo quien me meta en el estanque cuando se agita el agua; y entre tanto que yo voy, otro desciende antes que yo. JesĂşs le dijo: Levántate, toma tu lecho, y anda. Y al instante aquel hombre fue sanado, y tomĂł su lecho, y anduvo» (Juan 5:6-9. RVR1960).