Un joven que le gusta cantar himnos.

Himnario

Crecí en una iglesia donde la mayoría de las alabanzas que se cantaban eran himnos antiguos. Y las veces que me ha tocado dirigir la adoración, siempre trato de cantar canciones contemporáneas e himnos antiguos (obviamente de alabanza a Dios). No hago eso porque esté obligado a seguir la tradición o porque tema ser sacado de la iglesia. Más bien, lo hago porque realmente me gusta cantar himnos antiguos –y sí, todavía estoy muy lejos de los 50–.

Antes de decirles por qué me gusta cantar himnos antiguos quiero compartir con ustedes lo siguiente: la alabanza que Dios desea y merece está compuesta por inteligencia (Salmos 47:6, 7) y por emoción (Salmos 81:1; 105:2, 3; 149:1, 2, 5) o, en palabras del mismo Jesús, es en espíritu y en verdad (Juan 4:23). La alabanza a Dios no es sólo emoción/espíritu, no es tener un éxtasis que no corresponde con la verdad que se canta (i.e. Emocionalismo). La alabanza a Dios tampoco es sólo inteligencia/verdad1, como si un partido de fútbol o ver una película romántica fuera más importante que Dios. Dios quiere y merece que le alabeos con inteligencia/verdad y emoción/espíritu. Y la manera de calentar nuestras frías emociones es, en dependencia del Espíritu Santo, meditar en la verdad (véanse Salmo 100 y Salmo 95). Como dijo John Piper: “El entendimiento siempre debe ser el fundamento del sentimiento”.

¿Por qué me gusta cantar himnos antiguos? Porque los himnos antiguos me ayudan a alabar a Dios como Él quiere y merece ser alabado. Muchos himnos antiguos tienen algo muy importante de lo que carecen muchas canciones contemporáneas: buena teología2. Muchas de las canciones contemporáneas (no todas) mueven nuestras emociones con su melodía, pero nos dejan morir de hambre con respecto a la verdad. Otras, dentro de las canciones contemporáneas, tienen letras pobres (al ser más poéticas que bíblicas). Permítanme darles dos ejemplos de esto último que acabo de decir:

La siguiente canción dura alrededor de nueve minutos y la mitad de ésta es una petición a Dios para que nos consuma:

“Fuego de Dios
Fuego de Dios
Consúmenos
Te anhelamos”.

El enfoque de la siguiente canción no está en Dios y Su obra, sino en nuestras manos:

“Cuando levanto mis manos
Mis cargas se van
Nuevas fuerzas Tú me das
Todo esto es posible
Todo esto es posible
Cuando levanto mis manos”.


1 Un edificio no es sólo cimientos, sin embargo, éstos siguen siendo esenciales para la construcción del edificio. Una de las razones por las cuales los cimientos son sumamente importantes, es porque éstos son el fundamento que sostendrá las otras partes del edificio. Asimismo, la verdad no es lo único en la alabanza a Dios, pero es esencial. Una de las razones por las cuales la verdad es sumamente importante, es porque ésta servirá como fundamento para esas emociones que Dios espera que estén presentes en la alabanza.

2 Por “buena teología” no significo que las letras deben mencionar explícitamente la unión hipostática del Verbo; más bien, significo que las letras deben estar saturadas con la persona y la obra de Dios, especialmente en Jesucristo, tal como se ha revelado en la Biblia, y todo esto aplicado correctamente a nuestras vidas.

1ra parte; 2da parte; 3ra parte; 4ta parte

2 pensamientos en “Un joven que le gusta cantar himnos.

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