Nosotros perseveramos en la gracia salvĂfica, Dios nos preserva en esta gracia. Nosotros somos responsables de perseverar (Mt. 24:13). Pero no es menos cierto que Dios es quien nos preserva Ăşltimamente. Y quiero resaltar está Ăşltima verdad en este artĂculo.
En Juan 18:8b (en el contexto de la traiciĂłn y arresto de JesĂşs) JesĂşs le dijo a los que fueron a arrestarlo: “por tanto, si me buscáis a mĂ, dejad ir a Ă©stos”. ÂżCon quĂ© propĂłsito JesĂşs mandĂł que dejaran ir a Sus discĂpulos? El versĂculo 9 nos provee la respuesta: “para que se cumpliera la palabra que habĂa dicho: De los que me diste, no perdĂ ninguno”. Es decir que si [JesĂşs no hubiera intervenido y] los discĂpulos hubieran sido arrestados en ese momento, algunos o muchos o todos se hubieran perdido1.
Lo interesante de este pasaje bĂblico es que antes que desmentir la perseverancia de los santos, más bien la confirma: el enemigo se levantĂł con la intenciĂłn de que los discĂpulos se perdieran, pero JesĂşs frustrĂł sus planes (es decir, impidiĂł que Sus discĂpulos se pierdan). J. C. Ryle dijo acerca del Señor: “Aplacará los vientos y tempestades con sus manos y no permitirá que los creyentes sean destruidos por completo, por muchos golpes y adversidades que sufran. Vigila atentamente a todos sus hijos e, igual que un sabio doctor, administra la cantidad exacta de pruebas que son capaces de sufrir… Nuestro Señor nos observa hasta en los momentos más difĂciles y nuestra seguridad final está garantizada”.
AquĂ vemos a JesĂşs intercediendo a favor de Sus dĂ©biles discĂpulos, como tĂş y yo, para que no sean tentados más allá de lo que podĂan soportar en ese momento. Y esa es una de las maneras en las cuales Dios preserva a los Suyos (vĂ©ase tambiĂ©n Mateo 24:22). ÂżPor quĂ© podemos afirmar que los cristianos verdaderos nunca se apartarán? No porque ellos sean fuertes por sĂ mismos, no porque nunca habrá circunstancias que atenten contra ellos; sino porque Dios no permitirá que se aparten, Dios los preservará.
Cuando vemos nuestra debilidad, esta verdad (Dios nos preserva) nos consuela y estimula: nos consuela porque nos asegura que, tal como dice un himno, «Su gracia siempre me libró / y me guiará feliz»; y nos estimula a perseverar ya que, aunque somos débiles, el Dios todopoderoso está por nosotros.
1 J. C. Ryle comentĂł acerca de este pasaje lo siguiente: “La protecciĂłn de nuestro Señor a sus discĂpulos no solo incluĂa el fin, sino tambiĂ©n los medios. Uno de los medios para protegerlos del naufragio absoluto de su fe era protegerlos de una tentaciĂłn superior a sus fuerzas… AsĂ pues, les proporciona una vĂa de escape y frustra los planes de sus enemigos para que los “dejaran ir”. De esta manera cumpliĂł lo que habĂa dicho en oraciĂłn. No dejĂł que ninguno de ellos se perdiera”.