¿Y si alguien quiere ser salvo pero no está predestinado?

La doctrina de la predestinación enseña que Dios, desde la eternidad pasada, ha destinado a un grupo de personas para ser salvos en Jesucristo, por gracia y para Su gloria.

Yo creo en la predestinación. Más que por pertenecer a una iglesia bautista reformada, porque la veo claramente en la Biblia. Romanos 8:29 dice: “Porque a los que de antemano conoció, también los predestinó a ser hechos conforme a la imagen de su Hijo, para que El sea el primogénito entre muchos hermanos”. Y en Efesios 1:5 leemos lo siguiente: “[En amor] nos predestinó para adopción como hijos para sí mediante Jesucristo, conforme al beneplácito de su voluntad”.

Ahora, la pregunta es: si Dios predestinó a un grupo definido de personas para ser salvas, ¿qué pasa si alguien fuera de ese grupo quiere ser salvo? ¿Lo rechazará Dios? ¿Lo añadirá al grupo?

En Juan 6, una multitud, que había sido alimentada por Jesús, busca a Jesús. Allí Jesús se presenta ante ellos como el pan y el agua de la vida (v. 35). Y en el versículo 37 Jesús dice: “Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que viene a mí, de ningún modo lo echaré fuera”. Continúa leyendo ¿Y si alguien quiere ser salvo pero no está predestinado?

Los 5 puntos [que no son] del calvinismo.

  1. El calvinismo no enseña que el hombre (varón y hembra) es tan malo como podría llegar a ser. Dios, en Su gracia común, refrena el pecado de los hombres para que estos no sean tan malos como podrían llegar a ser. La depravación total significa que todo el ser del hombre (intelecto, emociones y voluntad) ha sido afectado por el pecado y, aparte de la gracia de Dios, éste es incapaz de desear a Dios o hacer lo que a Dios le agrada. Otros términos para este punto son: inhabilidad total, corrupción radical.
  2. El calvinismo no enseña que Dios al final salvará a Su pueblo aun si ellos no se arrepienten y tienen fe en Jesucristo. El arrepentimiento y la fe en Jesucristo son medios que Dios requiere del hombre para ser salvo (específicamente, estos preceden a la justificación). La elección incondicional significa que la elección de Dios para salvar no está basada en ningún mérito de éste; y que tanto el arrepentimiento como la fe son gracias que Dios da como resultado de Su elección –y no lo contrario–. Otro término para este punto es: elección soberana.
  3. El calvinismo no limita el valor y el poder de la obra de Jesucristo. La obra de Jesucristo es suficiente para todos: ésta puede salvar del pecado a todos y ciertamente salva a todos los que confían en Jesucristo. La expiación limitada significa que la obra de Jesucristo tenía el propósito de salvar con toda seguridad al grupo definido de personas que Dios eligió. Otro término para este punto es: redención particular, redención definida.
  4. El calvinismo no enseña que el llamamiento [general] de Dios o toda influencia del Espíritu no puede ser resistida. Podemos ver tanto en la Biblia como a nuestro alrededor que los pecadores no obedecen al llamamiento [general] de Dios y resisten la influencia del Espíritu. La gracia irresistible significa que Dios, por Su Espíritu y en el tiempo que Él ha establecido, vencerá la resistencia natural de los pecadores que Él ha elegido y ellos ciertamente irán con arrepentimiento y fe a Jesucristo para ser salvados en Su gracia. Otro término para este punto es: gracia eficaz.
  5. El calvinismo no enseña que el que profesa ser cristiano puede perseverar en pecado y aun así ser salvo de la ira venidera. Hay muchos cuyo cristianismo no es más que una profesión de labios; estos son aquellos que no muestran externamente evidencia de la obra transformadora del Espíritu en sus corazones. Tales personas no son salvas verdaderamente. La perseverancia de los santos significa que todos aquellos a quienes Dios ha salvado, Dios también preservará hasta el fin; y, en consecuencia, estos no se apartarán de Jesucristo ni de ninguna de las gracias dadas por Dios (como el arrepentimiento y la fe). Otro término para este punto es: preservación de los santos.

Dios nos preserva en momentos difíciles.

Nosotros perseveramos en la gracia salvífica, Dios nos preserva en esta gracia. Nosotros somos responsables de perseverar (Mt. 24:13). Pero no es menos cierto que Dios es quien nos preserva últimamente. Y quiero resaltar está última verdad en este artículo.

En Juan 18:8b (en el contexto de la traición y arresto de Jesús) Jesús le dijo a los que fueron a arrestarlo: “por tanto, si me buscáis a mí, dejad ir a éstos”. ¿Con qué propósito Jesús mandó que dejaran ir a Sus discípulos? El versículo 9 nos provee la respuesta: “para que se cumpliera la palabra que había dicho: De los que me diste, no perdí ninguno”. Es decir que si [Jesús no hubiera intervenido y] los discípulos hubieran sido arrestados en ese momento, algunos o muchos o todos se hubieran perdido1.

Lo interesante de este pasaje bíblico es que antes que desmentir la perseverancia de los santos, más bien la confirma: el enemigo se levantó con la intención de que los discípulos se perdieran, pero Jesús frustró sus planes (es decir, impidió que Sus discípulos se pierdan). J. C. Ryle dijo acerca del Señor: “Aplacará los vientos y tempestades con sus manos y no permitirá que los creyentes sean destruidos por completo, por muchos golpes y adversidades que sufran. Vigila atentamente a todos sus hijos e, igual que un sabio doctor, administra la cantidad exacta de pruebas que son capaces de sufrir… Nuestro Señor nos observa hasta en los momentos más difíciles y nuestra seguridad final está garantizada”.

Aquí vemos a Jesús intercediendo a favor de Sus débiles discípulos, como tú y yo, para que no sean tentados más allá de lo que podían soportar en ese momento. Y esa es una de las maneras en las cuales Dios preserva a los Suyos (véase también Mateo 24:22). ¿Por qué podemos afirmar que los cristianos verdaderos nunca se apartarán? No porque ellos sean fuertes por sí mismos, no porque nunca habrá circunstancias que atenten contra ellos; sino porque Dios no permitirá que se aparten, Dios los preservará.

Cuando vemos nuestra debilidad, esta verdad (Dios nos preserva) nos consuela y estimula: nos consuela porque nos asegura que, tal como dice un himno, «Su gracia siempre me libró / y me guiará feliz»; y nos estimula a perseverar ya que, aunque somos débiles, el Dios todopoderoso está por nosotros.


1 J. C. Ryle comentó acerca de este pasaje lo siguiente: “La protección de nuestro Señor a sus discípulos no solo incluía el fin, sino también los medios. Uno de los medios para protegerlos del naufragio absoluto de su fe era protegerlos de una tentación superior a sus fuerzas… Así pues, les proporciona una vía de escape y frustra los planes de sus enemigos para que los “dejaran ir”. De esta manera cumplió lo que había dicho en oración. No dejó que ninguno de ellos se perdiera”.

Día de la Reforma Protestante ’13

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"A menos que sea convencido por el testimonio de las Escrituras o por la clara razón, estoy atado por las Escrituras que he citado y mi conciencia es cautiva de la Palabra de Dios. No puedo y no quiero retractarme de nada, ya que ni es seguro ni es correcto ir en contra de la conciencia. Que Dios me ayude. Amén", MARTÍN LUTERO.
“A menos que sea convencido por el testimonio de las Escrituras o por la clara razón, estoy atado por las Escrituras que he citado y mi conciencia es cautiva de la Palabra de Dios. No puedo y no quiero retractarme de nada, ya que ni es seguro ni es correcto ir en contra de la conciencia. Que Dios me ayude. Amén”, MARTÍN LUTERO.

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