A propósito de Rápidos y Furiosos.

Rápidos y Furiosos 8, película que se estrenó el 14 de abril del 2017, se convirtió en el mejor estreno en la historia del cine al recaudar 532 millones de dólares en su estreno. Cada vez que escucho hablar de Rápidos y Furiosos, mi mente no puede evitar pensar en una de las escenas de esta saga que más llamaron mi atención –y no tiene nada que ver con carros  ni mujeres.

En la parte final de la cuarta película de Rápidos y Furiosos, Dominic está delante de un juez que reconoce que éste (Dominic) fue una pieza clave para arrestar a un traficante de drogas, sin embargo dice: “un acierto no compensa toda una vida de errores” –sentenciándolo así a 25 años en la cárcel–. Aunque a Brian no le gustó lo que hizo el juez, eso fue lo justo.

Y si eso es cierto en un tribunal terrenal, ¿cuánto más en el tribunal celestial? En 2 Corintios 5:10 leemos lo siguiente: “Porque todos nosotros debemos comparecer ante el tribunal de Cristo, para que cada uno sea recompensado por sus hechos estando en el cuerpo, de acuerdo con lo que hizo, sea bueno o sea malo”. El día del juicio se acerca, pero muchos no-cristianos parecen dirigirse a él sin ningún temor: muchos reconocen su pecado hasta cierto punto, pero creen que al final sus “buenas obras” compensaran su vida en pecado.

Pero una buena obra aquí y una buena obra allá no paga la deuda de toda una vida en contra de Dios y Su ley. Aun si suponemos que alguien decide vivir una vida perfectamente obediente de ahora en adelante y así lo hiciera, eso no borra su vida en pecado del pasado. Y es que la ley divina requiere nada menos que obediencia, obediencia total y obediencia a lo largo de toda la vida (Gál. 3:10). Y la sentencia justa para todo aquel que alcance menos que lo requerido es: “¡maldición!”, “¡condenación!”, “¡sangre!”, “¡muerte!”.

Pero la buena noticia es que en Jesucristo tanto la justicia como la bondad de Dios son demostradas: Jesucristo fue el único que obedeció la ley de Dios totalmente y a lo largo de toda Su vida; pero como sustituto Él fue hecho maldición para que nosotros seamos bendecidos, Él sufrió la condenación para que nosotros seamos salvados del pecado, Él derramó Su sangre y murió para que nosotros tengamos vida eterna.

Así que, si todavía no lo has hecho, arrepiéntete de todos tus pecados y confía sólo en Jesucristo como Salvador y Señor. Alguien dijo que delante de Dios, la justicia de Cristo es todo lo que tenemos y delante de Dios, la justicia de Cristo es todo lo que necesitamos.

Un pensamiento en “A propósito de Rápidos y Furiosos.

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