Amarás.

Un escriba, experto en la Palabra de Dios, se acercó a Jesús y le hizo una pregunta muy importante e interesante, el escriba le preguntó a Jesús: «¿Cuál es el primer mandamiento de todos?«. ¿Qué significa esta pregunta? ¿Cuál fue la respuesta de Jesús? ¿Cuál fue la reacción del escriba?

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Harris sobre «El sexo ilĂ­cito».

Sólo cuando hemos sido cautivados por la excelente calidad del plan de Dios, es que podemos evitar convertirnos en prisioneros de inmoralidad. O podemos ser cautivados por la justicia o cautivados por el pecado. “Prenderán al impío sus propias iniquidades, y retenido será con las cuerdas de su pecado” (Proverbios 5:22). El hombre y la mujer que abren su corazón al placer inmediato del sexo fuera del matrimonio, podrían pensar que están experimentando libertad, pero en lo opuesto, los tentáculos del pecado los rodean, los enredan y los arrastran hacia la muerte.

¿Cuál camino escogeremos? Dios nos estimula a que escojamos la vida y el placer verdadero:

Hijo mĂ­o, bebe de tu propio pozo; sĂ© fiel y sincero con tu propia esposa. ÂżPor quĂ© engendrar hijos con mujeres de la calle? ÂżPor quĂ© compartir tus bienes con los que no son de tu casa?… ÂżPor quĂ© habrás de gozarte con rameras, abrazando lo que no te pertenece?

Proverbios 5:15-17,20

La Escritura no niega los placeres del sexo ilícito; sí, por supuesto que lo vas a disfrutar; sí, puede ser muy excitante. Pero su placer es vacío, en comparación con los deleites del amor matrimonial, y necio a la luz de las horrendas consecuencias que han de visitar el alma, el cuerpo y las emociones. “Dentro del matrimonio, el sexo es hermoso, lleno de satisfacción y creativo”, escribe John MacArthur. “Fuera del matrimonio es feo, destructivo y abominable”.

ÂżCuál es la recompensa del pecado sexual? “Perderás tu honor, y entregarás en manos de gente despiadada todo lo que has logrado en la vida. Gente extraña se apoderará de tus riquezas, y algĂşn otro se deleitará en el fruto de tu labor. Al final gemirás a causa de la angustia cuando la enfermedad consuma tu cuerpo” (traducciĂłn libre Proverbios 5:9-11). Continuar leyendo Harris sobre «El sexo ilĂ­cito».