Tu identidad y potencial en Cristo.

Cuando hablamos de tu identidad nos referimos a aquello que te define. Cuando hablamos de tu potencial nos referimos a la capacidad que tienes. La definición que tenemos de nosotros mismos y la capacidad que creemos tener –o no tener– van a determinar cómo actuamos. Por ejemplo, imaginemos el siguiente anuncio clasificado en el periódico: “Empresa solicita joven graduado de ingeniería civil con dominio de AutoCAD”. ¿Qué determinará si solicitas empleo en esa empresa o no? Tu identidad (“¿Soy yo un ingeniero civil?”) y tu potencial (“¿Tengo yo dominio de AutoCAD?”).

Lo mismo es cierto en la esfera espiritual: la definición que tenemos de nosotros mismos y la capacidad que creemos tener –o no tener– va a determinar cómo actuamos. Por eso Pablo (inspirado por Dios) dijo en Romanos 6:11 lo siguiente: “Así también vosotros, consideraos muertos para el pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús”. Aquí el apóstol está llamando a los cristianos a abrazar por la fe su nueva identidad en Cristo: tú eres “muerto para el pecado”; tú eres “vivo para Dios”. Y muy unido a eso está nuestro nuevo potencial en Cristo: tú tienes la capacidad de que «no reine el pecado en [tu] cuerpo mortal» (v. 12). Sigue leyendo