Verdades bíblicas ilustradas en Spider-Man.

Estrenada en los cines de Estados Unidos el 31 de julio de 2026, Spider-Man: Brand New Day (Spider-Man: Un nuevo día) ha recibido críticas mayormente positivas por parte de la prensa y el público. Además, ha recaudado más de 2,030 millones de dólares en todo el mundo, estableciendo múltiples récords de taquilla. Actualmente, es la película más taquillera de 2026 y ocupa el octavo lugar entre las películas más taquilleras de todos los tiempos.

La historia se sitúa cuatro años después de los acontecimientos de Spider-Man: No Way Home (Sin camino a casa), cuando todo el mundo olvidó que Peter Parker es Spider-Man. Desde entonces, Peter continúa protegiendo la ciudad de Nueva York como un héroe anónimo, mientras sus habilidades evolucionan y debe enfrentarse a un nuevo y poderoso enemigo con capacidades telepáticas.

Aquí comparto cuatro verdades bíblicas ilustradas en la película:

Todo coopera para bien

Como si la extraña ola de crímenes que azota la ciudad de Nueva York no fuera suficientemente estresante, Peter enfrenta una situación aún más dolorosa: mientras asiste a una fiesta, descubre que MJ (quien fue su novia) no sólo ya no lo recuerda, sino que además tiene una nueva relación. Toda esta presión desencadena una misteriosa mutación en sus poderes que altera significativamente sus capacidades físicas.

Incapaz de comprender plenamente lo que le está sucediendo, Peter construye un inhibidor para mantener bajo control estos poderes alterados. Sin embargo, hacia el final de la película, decide quitárselo y descubre que aquello que había intentado suprimir durante toda la historia era precisamente lo que necesitaba para derrotar a sus enemigos.

Como cristianos, sabemos que todo lo que nos sucede coopera para nuestro bien. Romanos 8:28 dice: “Y sabemos que para los que aman a Dios, todas las cosas cooperan para bien, esto es, para los que son llamados conforme a Su propósito”. No sólo las cosas buenas. No sólo las circunstancias que comprendemos o disfrutamos. Todas las cosas, incluyendo las difíciles, dolorosas y aquellas que no logramos entender, cooperan para nuestro bien.

¿Por qué? Porque Dios está obrando constantemente para ese fin. Nada de lo que llega a nuestra vida escapa de Su control soberano. Tanto las alegrías como las tristezas son herramientas que Él utiliza para cumplir Su propósito en nosotros, hacernos cada vez más semejantes a Jesús (v. 29).

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Nueva identidad y nuevo potencial en Cristo.

El cristiano tiene una nueva identidad (es muerto al pecado y vivo para Dios) y un nuevo potencial (es capaz de negarse al pecado y obedecer a Dios), gracias a la obra de Jesucristo.

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Tu identidad y potencial en Cristo.

Cuando hablamos de tu identidad nos referimos a aquello que te define. Cuando hablamos de tu potencial nos referimos a la capacidad que tienes. La definición que tenemos de nosotros mismos y la capacidad que creemos tener –o no tener– van a determinar cómo actuamos. Por ejemplo, imaginemos el siguiente anuncio clasificado en el periódico: “Empresa solicita joven graduado de ingeniería civil con dominio de AutoCAD”. ¿Qué determinará si solicitas empleo en esa empresa o no? Tu identidad (“¿Soy yo un ingeniero civil?”) y tu potencial (“¿Tengo yo dominio de AutoCAD?”).

Lo mismo es cierto en la esfera espiritual: la definición que tenemos de nosotros mismos y la capacidad que creemos tener –o no tener– va a determinar cómo actuamos. Por eso Pablo (inspirado por Dios) dijo en Romanos 6:11 lo siguiente: “Así también vosotros, consideraos muertos para el pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús”. Aquí el apóstol está llamando a los cristianos a abrazar por la fe su nueva identidad en Cristo: tú eres “muerto para el pecado”; tú eres “vivo para Dios”. Y muy unido a eso está nuestro nuevo potencial en Cristo: tú tienes la capacidad de que «no reine el pecado en [tu] cuerpo mortal» (v. 12). Continuar leyendo Tu identidad y potencial en Cristo.

¿Quién eres tú?: Sellado

”En El también vosotros, después de escuchar el mensaje de la verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído, fuisteis sellados en El con el Espíritu Santo de la promesa, que nos es dado como garantía de nuestra herencia, con miras a la redención de la posesión adquirida de Dios, para alabanza de su gloria” (Efesios 1:13, 14).

Sellado

Tan pronto oíste y creíste en el evangelio que salva, tú fuiste sellado con el Espíritu Santo prometido a los creyentes (Hch. 1:4, 5); ahora eres propiedad de Dios y el Espíritu Santo mora en ti. En Hechos 2:33 vemos como esto también es en Jesucristo: “Así que, exaltado a la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís”.

El Espíritu Santo es descrito como la garantía o las arras. ¿Qué son las arras? Es una parte de un pago, dado por adelantado como seguridad de que el pago completo se efectuará. El Espíritu Santo morando en ti es la garantía de que tú, como parte del pueblo de Dios –la posesión adquirida por Dios–, tendrás tu herencia. John MacArthur dice: “Como creyentes, tenemos al Espíritu Santo como las arras divina de nuestra herencia, la primera entrega de Dios que garantiza que la plenitud de sus promesas será cumplida completamente. Estamos asegurados con un certeza absoluta que sólo Dios puede proveer. El Espíritu Santo es las arras irrevocable de la iglesia, el anillo de compromiso que significa que con Cristo como su novio, ésta nunca será descuidada o abandonada” (Saved without a doubt, p. 26). Continuar leyendo ¿Quién eres tú?: Sellado