7 razones para volver a congregarte [III]

Razón #3: Porque en la presencialidad hay un gozo especial que está ausente en la distancia y que la virtualidad no puede brindar.

2 Juan comienza con el apóstol Juan, quien se llama a sí mismo como “el anciano”, saludando a “la señora elegida y a sus hijos”. Algunos interpretan que “la señora elegida y a sus hijos” hace referencia a la iglesia y su membresía, mientras que otros lo interpretan en sentido literal. Sin embargo, el principio que vamos a considerar sigue siendo el mismo independientemente de los receptores originales de esta carta.

Después de reconocer que los hijos de la señora elegida estaban andando en la verdad; el apóstol los llama a perseverar en el amor, les dice que tengan cuidado de los engañadores y cómo deben tratarlos. Y estando a punto de finalizar su carta, el apóstol Juan escribe:

“Aunque tengo muchas cosas que escribirles, no quiero hacerlo con papel y tinta, sino que espero ir a verlos y hablar con ustedes cara a cara, para que su gozo sea completo” (2 Juan 12).

Es muy probable que tú no consideres el papel y la tinta (o la carta manuscrita) como la gran cosa hoy en día. Muchos de nosotros nos maravillamos por la tecnología que tenemos hoy en día que nos permite comunicarnos con aquellos que están lejos: aplicaciones como Whatsapp, plataformas como Zoom, dispositivos como celulares inteligentes. Pero en el tiempo en el cual el apóstol Juan dijo esas palabras el papel y la tinta (o la carta manuscrita) era una tecnología de punta.

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¿Por qué odiamos y amamos el distanciamiento social?

El distanciamiento social (distanciamiento físico, quedarse en casa, cuarentena, aislamiento, toque de queda) no sólo se ha convertido en un tema tendencia en las redes sociales desde hace unos ocho meses, sino que también ha probado ser una de las medidas más efectivas en contra de la enfermedad del coronavirus. Muchos países no han podido avanzar a la fase avanzada de la desescalada ya que, al no cumplirse el distanciamiento, los contagios de Covid-19 han aumentado.

¿Cómo describirías tu relación con el distanciamiento social? ¿Es una relación de amor? ¿Es una relación de odio? ¿Es una relación complicada?

¿POR QUÉ LO ODIAMOS?

Desde el principio de esta pandemia muchos han tenido problemas con el distanciamiento. Y no es porque ellos no saben que esa es una medida beneficiosa para ellos, sino a pesar de saberlo. Algunos países han tenido que promulgar leyes para que sus ciudadanos no se aglomeren. Otros países han tenido que recurrir al toque de queda para mantener a las personas en sus casas. Pero a pesar de todo eso, algunas personas siguen aglomerándose, algunos siguen saliendo de sus casas sin necesidad.

Sin justificar las acciones anteriormente mencionadas, podemos entender por qué las personas actúan de esa manera. Odiamos el aislamiento, odiamos quedarnos en casa solos, odiamos el distanciamiento social porque el ser humano fue creado para vivir en comunidad.

Fuimos creados para vivir en comunión con Dios primero. Pero también fuimos creados para vivir en comunión con las demás personas. Cuando Dios puso al hombre en el Jardín de Edén, rodeado de plantas y animales, dijo: “No es bueno que el hombre esté solo” (Génesis 2:18). Y aunque este versículo habla de cuán bueno es para el hombre encontrar una esposa, eso no es todo. El versículo también enseña que el hombre (varón y hembra) es un ser social. Como Timothy Lane y Paul Tripp dicen:

“Génesis 2 no habla principalmente de la experiencia de Adán de estar solo, sino que revela su naturaleza como la persona que Dios lo creó para ser. Debido a que Dios creó un ser social –alguien diseñado para las relaciones– la creación está incompleta sin un compañero adecuado. Mientras que Génesis 2 sí habla de cómo hombres y mujeres se complementan unos a otros, las implicaciones son tan amplias que incluyen toda relación humana” (Relationships: A mess worth making, p. 9).

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